En estos mismos días del mes de Rabi’ al-Awwal, en el año del elefante, es decir, el año en que los abisinios, liderados por Abraha ben al-Sabah o Abraha el de la cara cortada, llevaron a cabo una expedición contra La Meca para intentar destruir la Kaaba, siendo rechazados por Allah y destruidos, como vemos en la sura 105, Sura del elefante. En esa fecha nació nuestro maestro Mohammad ben Abdullah al-Hashimi al-Qurashi al-Arab. Su nacimiento constituyó un extraordinario acontecimiento en la historia de la humanidad, cambiando la sociedad humana con el mensaje que portaba de Allah, como confirman las palabras del Altísimo: “Y no te hemos enviado sino como misericordia para todos los mundos” Sura 21, Los profetas, aleya 107, confirmado también por las palabras del Profeta ﷺ “Por cierto, que yo soy una misericordia conferida.” (Ibn Asaker, tomado de Abu Hurayrah)
Debido a la importancia extraordinaria de su nacimiento, el propio Profeta ﷺ solía observar el ayuno los lunes y decía: “Ese día en el que nací, y el día en el que me fue revelado el mensaje de Allah” Muslem. O sea, que él solía ayunar ese día en agradecimiento a Allah por la gracia que le había otorgado al ser enviado como misericordia para todos los mundos, Ese hadiz nos señala la virtud del Mawlid, de la misma manera que indica la legitimidad de conmemorarlo cada semana -y no sólo una vez al año- como agradecimiento a Allah por esta gran bendición. Y qué mayor gracia que la bendición del envío del Profeta de la Misericordia ﷺ: “Realmente Allah ha concedido una gracia a los creyentes al enviarles un Mensajero salido de ellos mismos que les recita Sus signos, los purifica y les enseña el Libro y la sabiduría; ya que antes estaban en un extravío evidente” Sura 3, La familia de Imrán aleya 164.
Es bien sabido que la gratitud por esta bendición se puede expresar con el corazón, apreciando su valor; con la lengua, hablando de ella, y alabando a Aquel que la otorgó. También se puede expresar con las extremidades, acercándonos a Allah mediante obras que Él ama. Y es lo que solía hacer nuestro Profeta ﷺ ayunaba los lunes y lo justificaba por ser el día de su nacimiento. La gratitud también se puede expresar cumpliendo con los derechos que este Profeta tiene sobre sus seguidores, el primero de los cuales es que creamos en él y en lo que fue enviado con él, y amarle y honrarle con los corazones, las lenguas y las extremidades –y estas son dos condiciones para creer en él-. Dijo el Altísimo: “Di: “Si vuestros padres, hijos, hermanos, esposas, vuestro clan familiar, los bienes que habéis obtenido, el negocio cuya falta de beneficios teméis, las moradas que os satisfacen os son más queridas que Allah, Su Mensajero y la lucha en Su camino, entonces esperad hasta que Allah llegue con su orden. Allah no guía a los descarriados” Sura 9, at-Tawba, aleya 24.
Dice el Cadi Ayyad – Allah tenga misericordia de el- explicando la aleya: “Y fue suficiente esto como una exhortación de la obligación de amar a Allah y a su Mensajero. Allah juzgó a quienes cuyo dinero, familia e hijos son más queridos para ellos que Allah y su Mensajero. Les amenazó con sus palabras. Dijo. Dejadles un tiempo. Luego les tachó de libertinos y les informó que ellos eran de los que habían extraviado el camino.” Por eso nuestro Profeta ﷺ dijo: “Ninguno de vosotros es un verdadero creyente hasta que me ame más que lo que ama a su padre, a sus hijos y a toda la gente” Hadiz comúnmente aceptado.
Hay muchas razones para amar y alabar al Profeta de la Misericordia, cumpliendo con ello el deseo de Allah, quien dijo jurando por su vida como engrandecimiento para él: “¡Por tu vida! Que estaban perdidos en su ceguera” Sura 15, al-Hiyr, aleya 72. Y alabó su moralidad con estas palabras: “Estás hecho de un carácter magnánima” Sura 68, El cálamo, aleya 4. Asimismo, elevó su rango y su recuerdo entre sus siervos con las siguientes palabras: “Y hemos puesto tu mención en un lugar elevado” Sura 94, ¿No te hemos abierto?, aleya 4 Es por eso que el Profeta Mohammad ﷺ dijo acerca de sí mismo: “Soy el señor de los hijos de Adán en el Día de la Resurrección, y no me jacto. Soy el primero por quien la tumba se abrirá el Día de la Resurrección. Soy el primer intercesor y el primero cuya intercesión será aceptada” (Muslem).
Otras razones: La elección de él por parte de Allah, eligiendo con él la profecía, el linaje, la época. Y dijo: “Allah sabe mejor donde pone su mensaje” Sura 6, Los rebaños, aleya 124 . Y dijo el Profeta ﷺ: “Ciertamente Allah ha privilegiado la tribu de Kinana por encima de los hijos de Ismael, y la tribu de Quraish por encima de Kinana, y a los hijos de Hashim por encima de Quraish, y me ha privilegiado por encima de los hijos de Hashim”. Muslem.
Y entre las razones está la intensidad de su amor por su comunidad y la compasión y misericordia que tiene con ellos. Dijo el Altísimo: “En verdad que os ha llegado un Mensajero salido de vosotros mismos; es penoso para él que sufráis algún mal, está empeñado en vosotros y con los creyentes es benévolo y compasivo”. Sura 9, at-Tawba, aleya 128. También dijo:” EL Profeta, para los creyentes, está antes que ellos mismos”. Sura 33, Los coaligados, aleya 6. Y dijo el Profeta ﷺ: “Estoy más cerca de cada creyente que él mismo”
Esto en cuanto al cariño, en cuanto a su exaltación o enaltecimiento, y lo que conlleva de significado de aprecio y reverencia, esto requiere imitación de sus actos y seguir su guía. Allah lo mencionó en sus palabras “Es cierto que te hemos enviado como testigo, anunciador de buenas nuevas y advertidor, para que creáis en Allah y en Su Mensajero, y lo asistáis, lo honréis y Lo glorifiquéis mañana y tarde” Sura 48, La conquista, aleyas 8 y 9 “Y aquellos que creen en él, le honran, le ayudan y siguen la luz que fue descendida con él, esos son los afortunados ….y seguidle para que tal vez os guieis” Sura 7, al-A´raf, aleyas 156, 158. Allah ha mencionado en esta aleya un derecho especial para Él, que es el “Tasbih” (glorificar a Allah), y los derechos que son comunes a Él y a Su Profeta, que son la fe, la exaltación y el respeto, y esto en cuanto al Profeta ﷺ significa veneración y reverencia, por supuesto sin exageración ni adulación.
Queridos hermanos, la conmemoración del aniversario del nacimiento del Profeta ﷺ no se dirige tanto a la persona del noble Profeta ﷺ como a la Revelación con la que fue honrado y al Mensaje con el que fue enviado. Y es que el objetivo final de conmemorar el aniversario es recordar a la gente ese Mensaje y el esfuerzo realizado por su portador para darlo a conocer. Lo recibió de su Señor, Allah Todopoderoso, y actuó en consecuencia transmitiéndolo a su “umma “(comunidad), educando a los que creyeron en él, y enfrentándose a quienes no creyeron y lucharon contra él. Siendo este el propósito, hagamos de esta ocasión una oportunidad para repasar aspectos de la biografía del portador del aniversario ﷺ y recordemos nuestra propia vida al mismo tiempo. Comparemos su vida con la nuestra y hagámonos entonces una pregunta sincera: ¿Somos realmente seguidores de este profeta, protectores de su religión y defensores de su Sunnah? Si encontramos que nuestra respuesta es sí, y hemos realizado el bien, entonces alabemos a Allah Todopoderoso y busquemos Su ayuda pidiendo más: de lo contrario, debemos corregirnos, individual y colectivamente. Regresemos a esta biografía que se considera el ejemplo vivo del mensaje del Islam. Regresemos a ella para conocerla más y mejor. Volvamos a ella para emular su ejemplo. Dijo Allah Todopoderoso: “Realmente en el Mensajero tenéis un hermoso ejemplo para quien tenga esperanza en Allah y en el Último Día, y recuerde mucho a Allah” Sura 33, Los coaligados, aleya 21
Entre las peculiaridades más destacadas de la biografía de nuestro Profeta ﷺ están las siguientes:
Es en la historia de la humanidad la biografía más exacta de un profeta mensajero: Ha llegado a nosotros a través de caminos que corroboran sin duda alguna sus datos: por medio del Sagrado Corán, que es el libro más confiable sobre la faz de la tierra, y a través de la Sunnah, que fue recogida con una cadena de narración ininterrumpida que parte de sus compañeros, es decir, de la gente que vivió con él. Y también aparecen datos sobre él en la poesía de aquellos tiempos, en la que se recoge lo que los politeístas – a través de sus poetas- solían decir sobre él ﷺ y sobre su llamamiento al Islam, así como se recogió lo que los musulmanes, como Hassan ben Thabet y otros –Allah esté complacido con ellos- solían responderles.
Es una biografía clara en todas sus etapas: desde el matrimonio de su padre Abdullah con su madre Amina hasta su muerte. Sabemos mucho sobre su nacimiento, su infancia, su juventud y sus labores, dentro y fuera de La Meca, antes de la Profecía. También conocemos con gran precisión sus circunstancias y vicisitudes después de que Allah le encomendarse la misión profética. De hecho, la precisión de los narradores de su biografía llegó al punto de mencionar incluso la cantidad de canas que tenía en su cabeza y barba. Detalles tan completos no se han dado antes, ni por asomo, sobre ningún profeta anterior a él, lo que llevó a algunos críticos occidentales a decir que Mohammad ﷺ fue “el único profeta que nació bajo el sol”.
Su biografía es realista, es decir, narra la historia de un hombre a quien Allah honró al revelarle el Mensaje divino, pero es un hombre que no se apartó de sus características humanas, ni su vida fue vinculada a leyendas, ni se le agregó nada de santidad. Esto tendrá, por supuesto, un profundo impacto en el comportamiento personal y social de sus seguidores, ya que, por ejemplo, la afirmación de la divinidad de Jesús -la paz sea con él – y Buda, los alejó de ser un modelo a seguir para sus seguidores. Mientras que el Profeta Mohammad ﷺ fue y seguirá siendo el ejemplo humano perfecto para que el que desee vivir siendo feliz consigo mismo, con su familia, en su comunidad y en su entorno. Dijo el Todopoderoso: “Realmente en el Mensajero tenéis un hermoso ejemplo para quien tenga esperanza en Allah y en el Último Día, y recuerde mucho a Allah” Sura 33 Los coaligados, aleya 21.
Su biografía también es completa en todos los aspectos humanos, pues narra la vida de un joven que, antes de que Allah lo honrara con la gracia de la profecía, era recto y virtuoso, y también narra su etapa como predicador, en la que se esforzó por transmitir su mensaje. Su biografía cuenta como era como padre, destacando la ternura de las emociones; su vida como esposo, con el cariño y el buen trato que dispensaba; y su faceta como educador, en la que transmitía desde su alma a las almas de sus pupilos. Se narra también como era como amigo o compañero, faceta en la que cumplía siempre con los deberes y obligaciones del compañerismo y la amistad, lo que hizo que sus compañeros lo amaran como se aman a sí mismos, y aún más. En su biografía aparece como vecino en el que se puede confiar, vecino solicito, preocupado por los demás, sincero; y también aparece como guerrero valiente y líder victorioso. Todo esto le convierte ﷺ en un buen ejemplo para todo predicador, educador, padre, marido… para todos en general.
Es una biografía en la que se evidencia la sinceridad de su mensaje, ya que narra la historia de un hombre a quien Allah Todopoderoso honró con el mensaje divino y le encargó transmitirlo. Él se puso en pie, invocó a Allah y marchó con su “da`wa”, o invitación al Islam, de victoria en victoria, conseguidas no por medios sobrenaturales, sino de forma natural. Invitó a que siguiesen a Allah y pasó por situaciones adversas; pero consiguió transmitir el mensaje y hubo para él aliados. Se vio obligado a luchar, y luchó. Fue sabio en su llamamiento a la Verdad, exitoso en su liderazgo, protector en la marcha de su camino. Y no se acercó la hora de su muerte hasta que su llamamiento se extendió por toda la Península Arábiga -no a través de la fuerza y la dominación, sino por la fe y la convicción-. Quien conozca las creencias y costumbres de los árabes en la época preislámica, época de la Yahilyya o ignorancia, sabe cómo se resistieron a esa “da`wa” (llamamiento a la Verdad). Llegaron hasta el punto de conspirar para matarle. Es conocida la desigualdad en cuanto a número de personas entre sus seguidores y el ejército pagano, y sin embargo él ﷺ pudo ganar las batallas, y en un corto período de tiempo -veintitrés años- logró transmitir su mensaje. La persona que conoce esto, tendrá la certeza de que él era verdaderamente el Mensajero de Allah, y que su firmeza y la victoria que logró se consiguieron con el apoyo de Aquel que lo envió.
Oh, Allah, bendice y concede la paz a nuestro maestro Mohammad Bendice y concédele la paz en la más alta asamblea hasta el Día del Juicio. Recompénselo en nuestro nombre con la mejor recompensa con la que has recompensado a un profeta en nombre de su pueblo y a los mensajeros por su nación. Amén. ¡Gloria a su Señor! Señor del poder por encima de lo que le atribuyen. La paz sea con los mensajeros. La alabanza para Allah, Señor del universo.
