La desintegración familiar: causas y tratamiento

  • Última modificación de la entrada:octubre 10, 2025

Mi charla de hoy es sobre la familia, considerada el primer pilar de la sociedad sana, por la que clama el Islam  invitando a sus seguidores a aumentarla. La familia tiene este estatus porque es el entorno en el que los niños pasan sus primeros días o años bajo el cuidado  de sus padres, los  fundadores de esa familia, ya que -como es sabido- la familia comienza su constitución  con un hombre y una mujer, tal y como comenzó con nuestro padre Adán y nuestra madre Eva -la paz sea con ellos- .

El matrimonio en nuestra religión tiene propósitos y objetivos que los cónyuges deben esforzarse por alcanzar, el principal de  los cuales es tener hijos o descendencia, y a eso se refieren las palabras del Todopoderoso: “Y buscad lo que Allah os ha ordenadoSura 2, La vaca, aleya 187, es decir, procrear. Dice el imam al Ghazali al enumerar los beneficios del matrimonio: El primero, los hijos. Por ellos se lleva a cabo el matrimonio, convirtiéndose el deseo en  instigador y motivador. Y esta meta deseada no se logrará  plenamente a menos que el niño sea virtuoso. Y la rectitud del hijo, aunque sea un don divino, viene como resultado de medios que se procuran y esfuerzos que se hacen, y los primeros que deben esforzarse y adoptar esos medios son los padres, los cónyuges. De lo contrario, el resultado no siempre llegará  como ellos ansían o esperan. Y hay razones para esto que se remontan principalmente a la ignorancia de los cónyuges sobre los propósitos y metas reales del matrimonio, o a su incapacidad para afrontar sus requisitos y cargas, lo cual expone a la familia a la ruptura y a la división, siendo ese el deseo más preciado de Satanás. El enemigo de Allah no se regocija con los actos de fornicación, la mentira y otros pecados graves como se regocija al demoler el hogar de un musulmán. Ya que al demoler el hogar musulmán, se destruye la fortaleza más fuerte contra las ambiciones de Satanás  Y el papel de una familia cohesionada y unida es proteger a sus miembros de caer en las  trampas y ambiciones del diablo.

La destrucción del hogar o la desintegración de la familia suele comenzar con una simple disputa entre los cónyuges. Si no se trata a tiempo, esto lleva a que cada uno de ellos descuide los derechos del otro, y si no se pone la solución, conduce al abandono de la responsabilidad compartida entre ellos, que son los hijos. Y con el abandono  de esta responsabilidad, las familias se desintegran y colapsan, provocando el colapso de las familias que  las sociedades se derrumben, ya que la estabilidad de la sociedad pasa por la estabilidad de la familia. ¡Y cuantos hogares han sido demolidos, y qué fácil es ver las manos de los diablos en ellos!

Muslim narró el hadiz recogido por Yaber -Allah esté complacido con él- en el que el Profeta ﷺ dijo: “Iblís (Satanás) pone su trono sobre el agua. Luego envía sus tropas para tentar a la humanidad. El que considera más cercano a él es aquel que causa la mayor tentación. Uno de ellos regresa a él y le dice: Me quedé con tal y cual, y no le dejé hasta que hizo tal y tal cosa. Y se le dice: no has hecho nada. Luego viene uno y dice: No lo dejé hasta que se separó de su esposa. Entonces Iblís lo acerca y le dic: Sí, tú has cumplido” Si los esposos vieran a este enemigo que quiere arruinar su vida matrimonial, se apresurarían a expulsarlo de su hogar, pero lamentablemente  no lo ven. Dice Allah: “Él y los suyos os ven desde donde no los veis. Hemos hecho a los demonios aliados de los que no creenSura 7, Los lugares elevados, aleya 27.

Las familias están expuestas a la desintegración y a la pérdida, incluso en nuestros países de origen, donde se supone que la familia se construye sobre una base sólida de moralidad y religión, y si surge una disputa entre los cónyuges, las personas sabias de sus familias tomarán la iniciativa para resolverlo  y restaurar las cosas a su estado adecuado, pero eso no ocurre cuando están fuera de un país  y de una sociedad islámica. La realidad de las familias aquí, en occidente, es, por tanto, diferente. La familia musulmana corre mayor riesgo de desintegrarse aquí que allá. Pero ¿cuáles son las razones que llevan a la desintegración de hogares y familias aquí o allá? ¿Hay alguna forma de prevenir eso? En cuanto a las razones -como se mencionó anteriormente- se deben a la ignorancia de los fines y objetivos del matrimonio. y al incumplimiento de sus requerimientos y cargas.

Por lo tanto decimos: el matrimonio no es una unión entre dos personas con el propósito de la satisfacción sexual solamente, sino que es una unión entre un hombre y una mujer que se basa en la realización de los derechos mutuos entre ellos y la responsabilidad compartida que surge de su matrimonio. Es por eso que encontramos que el Sagrado Corán ha otorgado una gran santidad al contrato legal que une a los cónyuges y lo ha considerado un pacto firme que los cónyuges deben cumplir, con sus derechos y condiciones.  “¿Y cómo podríais hacerlo después de haber tenido intimidad el uno con el otro y habiendo recibido ellas un compromiso firme por vuestra parte?”. Sura 4, Las mujeres, aleya 21 Y dijo: “Los derechos de ellas sobre sus esposos son iguales a los derechos de estos sobre ellas” Sura 2, La vaca, aleya 228. El Profeta ﷺ dijo: “El hombre es pastor  de su familia y responsable de ella, y la mujer es pastora en la casa de su marido y responsable de su custodia y preservación”. Hadiz acordado. Y dijo: “Teme a Allah en cuanto a las mujeres porque las has recibido como un depósito de Allah y por la palabra de Allah habéis hecho lícitas sus partes íntimas. Ellas tienen derechos sobre vosotros y vosotros tenéis derechos sobre ellas. Tenéis derecho sobre ellas para que no entre en vuestro hogar sin vuestro permiso alguien que os desagrade, y ellas tienen derecho a su sustento y vestimenta, según la costumbre, Muslem

La elección de la pareja por parte de los cónyuges contribuye  a la  estabilidad  y cohesión de la familia o causa su inestabilidad y desintegración ¿Sobre qué base hacen esta elección?  ¿La eligen por la belleza, el dinero, el prestigio o posición social, la religión, o es una combinación de todas? ¿Y cuál de ellas  tiene prioridad si se encuentra que alguna de ellas se ha perdido, falta o escasea? Nuestra religión, recomienda que esto se haga sobre la base de la compatibilidad, me refiero con eso a la cercanía en ideas, cualidades, etc. El Profeta ﷺ dijo: “Elegid bien para vuestra descendencia. Uníos con quien seáis compatibles y casaos con ellas. Ibn Mayah. Lo primero que se debe tener en cuenta para la compatibilidad es la moralidad y la religión, luego viene la belleza, el dinero, la gloria (el honor), la edad, el nivel social, la cultura y otras características. Por esta razón, nuestro Profeta ﷺ instó a ambos cónyuges a elegir a aquel que está comprometido religiosamente y tenga tu misma religión. Dijo: “A una mujer se le casa por cuatro cosas: por su riqueza, su linaje, su belleza y su religión”. Después dijo: “Así que cásate con quien sea religiosa y serás feliz”. Hadiz acordado. Y añadió: “Si alguien cuya religión y moralidad son de tu agrado te propone matrimonio, cásate con él, pues si no lo hacéis de esta manera habrá tribulaciones en la tierra y corrupción generalizadaAl-Termidhí. Pero ¿dónde están las personas que siguen esta indicación profética? Desafortunadamente, la mayoría de las personas  casadas no se preocupan por este asunto al elegir. Por eso, la mayoría de los matrimonios no perduran ante los inevitables problemas de la vida diaria.

En cualquier caso, hermano o hermana, ya hayáis tenido éxito en elegir a vuestro compañero/a de vida o no, debéis saber que la vida matrimonial se construye sobre la base de perpetuar la relación entre los cónyuges, y sólo se rompe por la muerte de uno de ellos o un divorcio necesario. La vida, por su propia naturaleza, trae tanto lo bueno como lo malo, y una persona está llena de sentimientos y emociones que se ven afectados por lo que sucede a su alrededor. Por lo tanto, los cónyuges deben prepararse para ser pacientes en la continuidad de su vida juntos, cumplir con los términos del contrato que se comprometieron a respetar, esforzarse cada uno por complacer al otro tanto como sea  posible, y cumplir con sus derechos de vuestro cónyuge antes de que los exija. Y esto es importante: pasar por alto sus  errores, si no insiste en ellos.

Ambos deben saber que no podrán llevar a cabo sus derechos mutuos a menos que la relación entre ellos se base en primer lugar en el afecto y la misericordia. Dice  el Todopoderoso: “Y parte de Sus signos es que os creó esposas sacadas de vosotros mismos para que encontrarais sosiego en ellas, y puso entre vosotros amor y misericordia”. Sura 30, Los romanos, aleya 21. Y en segundo lugar, en la cooperación, en la responsabilidad compartida, como dijo el Todopoderoso: “Y ‘ayudaos unos a otros en la virtud y el temor (de Allah).” Sura 5, La mesa servida, aleya 2. Y la primera gente en  ayudar a otros en la virtud y el temor de Allah son los cónyuges musulmanes que están unidos por un objetivo común y conviven  en el feliz lecho conyugal bajo el techo de una misma casa.

He dicho lo que has oído. Le pido a Allah Todopoderoso que me perdone a mí y a vosotros, así que pedidle perdón y os  perdonará. Él es el Gran Perdonador, el Misericordioso.

Ahora bien: Hay asuntos mencionados en los textos de la ley islámica que se malinterpretan y se utilizan incorrectamente, lo que lleva a disputas entre cónyuges, que a menudo terminan  en consecuencias indeseables. Entre ellos está el tema de los celos, que es algo natural en el ser humano y muy intenso entre los cónyuges. Si ocurre algo así, ambos deben tener cuidado de no convertirlo en duda o sospechas, pues las sospechas llevan a su dueño a laberintos infinitos y lo arrastran  a calamidades de las  que no sabe cómo salir. Entre estos asuntos también está el tema de la “Qawama”, o mandato que se le confía al marido de cuidar de los intereses de la esposa. Tiene como propósito organizar sus asuntos, y es responsabilidad del hombre/marido. Dijo el Todopoderoso citado en la sura 4, Las mujeres, aleya 34: “Los hombres están al cargo de las mujeres….” Pero este es un deber  adicional  y no un mero honor.

El primer deber de un  líder hacia sus subordinados es ser amable con ellos, es por eso que el Profeta ﷺ dijo: “ Los mejores de entre vosotros son los que son los mejores para sus familias, y yo soy el mejor para mi familia” Al-Tirmidhi.

También tenemos el asunto del “Nushuz” (la rebeldía de la esposa) que algunas personas piensan que es cualquier oposición de una mujer, incluso si es en asuntos simples. Hay personas que en cumplimiento del mandato de Allah: “Pero aquellas cuya rebeldía temáis, amonestadlas, no os acostéis con ellas. ….”  podrían golpear a su esposa si ella cae en lo que ellos piensan que es “nushuz”. Estas personas ignoran el hecho de que el Maestro de los hombres ﷺ nunca golpeaba a una mujer, ni a un sirviente, ni a un animal ni a nada, excepto cuando luchaba por la causa de Allah el Todopoderoso.

Este trato –me refiero a la violencia y a las palizas- es lo que obliga a veces a una mujer a buscar la ayuda de una trabajadora social ante el maltrato de su marido. La trabajadora social le indica que debe rechazar ese maltrato y llevar su caso a las autoridades para protegerla de su marido maltratador  y para garantizarle asistencia legal y económica. Este maltrato puede obligar a una mujer a salir en busca de trabajo para procurarse la independencia económica que la libere del yugo de un marido violento, y puede causar a sus hijas complejos psicológicos que las hagan reacias al matrimonio, temerosas de experimentar  el sufrimiento de sus madres. Incluso puede llevarlas a rechazar el matrimonio con un musulmán y aceptar el matrimonio con un no musulmán, creyendo que  la tratará mejor que un musulmán. Y puede empujar a los niños varones, cuando crezcan a rebelarse contra su padre, agresor  -en su opinión– de su madre. Y otros males que le pedimos a Allah Altísimo  que nos evite a nosotros y a vosotros.  Amén.

¡Gloria a tu Señor¡ Señor del poder por encima de lo que Le atribuyeron. La paz sea sobre los enviados, Las alabanzas a Allah, Señor del universo.

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