El chismorreo o maledicencia y sus nefastas consecuencias

  • Última modificación de la entrada:octubre 24, 2025

Narró Hammam ibn al-Hariz -Allah esté complacido con él-:  “Estábamos sentados en la mezquita con Hudhayfah -Allah esté complacido con él- cuando un hombre vino y se sentó a nuestro lado. Se le dijo a Hudhayfah: Éste informa cosas al gobernante. A lo que Hudhayfah contestó –queriendo que se le escuchara-: Escuché al Mensajero de Allah decir: “Ningún chismoso o maledicente entrará en el Paraíso” Los cinco libros de colecciones de hadices. Muslem. Entonces, ¿quién es el chismoso o maledicente a quien el Legislador ha decretado que se le prive del Paraíso? La respuesta es; Aquella persona que transmite noticias corrompiendo el original. Es decir, la transmite y difunde con intención de maledicencia y hacer daño. Éste es el chismoso, el maledicente, el calumniador. La maledicencia se puede entender como difundir lo que es odioso revelar sobre la condición de las personas. Éste es uno de los pecados graves, y está prohibido, incluso si el chismoso es veraz en lo que transmite, y, por supuesto, está prohibido terminantemente si se ha inventado un infundio y es mentiroso. Por lo tanto, para el musulmán es obligatorio guardar silencio sobre todo lo que ve o oye acerca de los asuntos de la gente, excepto si en su narración hay un interés legítimo para un individuo o un grupo; o lo hace para prevenir un pecado o un delito. Porque las personas en la sociedad deben estar a salvo, tanto ellos como sus debilidades, defectos y secretos, sus derechos y sus santidades, y nadie – sea quien sea- tiene potestad  para dejar a un lado las apariencias externas y hurgar en el interior y en el secreto de las personas.

¿Pueden confundirse los actos del chismoso con la labor que realiza un espía? El que espía puede ser porque es un chismoso, pero también puede que sea un gran “muyahed”  o defensor del Islam.

Dijo la gente del conocimiento (eruditos): Espiar es haram si se usa para hacer daño y perjuicio, que es lo que Allah prohibió al decir: “No os espíes unos a otros ni habléis mal de otros cuando no estén presentes”, Sura 49, Los aposentos privados, aleya 12. Está prohibido para todos, incluso a un pastor espiar a su rebaño. Abu Umamah y otros narraron que el Profeta Mohammad ﷺ dijo: “Si un gobernante busca crear sospechas entre la gente, la corrompe“.(Ryadh al-Salehin). Incluso si se sigue de cerca al delito no es válido el recurso de espiar a la gente. Abu Dawud narró de Zayd ibn Wahb que dijo: “Un hombre fue llevado ante Ibn Mas’ud  -Allah esté complacido con él- y le dijeron: Este es fulano de tal, y su barba gotea vino. Él dijo: Se nos ha prohibido espiar, pero si se nos muestra algo, lo tendremos en cuenta”. Esto significa que quien espíe a otra persona con el objetivo de hacerle daño, esto no será aceptado de él. En cambio, si el espionaje se usa para el beneficio de la gente y el bien, puede ser permisible, o puede ser recomendable, ¡o incluso es una obligación! Por ejemplo, si se usa para controlar los   zocos, los mercados, y el fraude y el abuso que tiene lugar en ellos. Esto es lo que se conoce como la función de gestión y supervisión de los asuntos públicos de la sociedad. Vigilancia de los mercados y las transacciones comerciales para prevenir el fraude y garantizar la moral pública. Un ejemplo de esto es lo narrado por Muslim: “El Profeta pasó junto a un montón de comida. Metió su mano en ella y se mojaron sus dedos. Dijo: ¿Qué es esto, oh dueño de la comida? Él respondió: Ha llovido encima. Entonces el Profeta dijo: ¿Porque no lo colocaste encima de la comida para que lo viese la gente? Quien hace trampa no es de los nuestros” El espionaje es válido para proteger la religión de la nación o su tierra de aquellos que acechan. Por ejemplo, lo que hizo Nuaim Ibn Masoud –Allah esté complacido con él– el día de la batalla del foso, cuando se acercó al Profeta ﷺ y le dijo: “Me he convertido en musulmán, pero mi gente desconoce mi islam, así que ordéname que haga lo que quieras. El Profeta Mohammad dijo: “Eres un solo hombre, así que ayúdanos tanto como puedas (es decir, induce a desertar) porque la guerra es astucia, engaño”.

En cuanto al chismoso, es reprensible en toda circunstancia, ya que puede reunir en él todo lo que lo convierte en un traidor astuto, como cuando alguien le confía su secreto, y éste lo revela y difunde. Y también lo convierte en un espía malicioso, como cuando obtiene lo que informó de noticia a través del espionaje. También puede ser un malvado calumniador que habla a espaldas de las personas –la mayoría de las veces con la intención clara de hacer daño- y sobre algo que disgustaría a esa persona si lo supiera ¡Lo que lo convierte en un calumniador mentiroso! Es como si dijera sobre alguien lo que no hay en él, o le acusara de algo de lo que es inocente, lo que convierte al calumniador en un diablo rebelde y malvado -busco refugio en Allah de eso-, como si combinara todos estos males y maldades, pues espió, traicionó, difamó y calumnió.

El difamador siempre ha sido censurado por el daño y la corrupción que el chismorreo causa. ¿Y qué corrupción hay mayor que aquella que hace que se pierda la confianza entre las personas y se destruya el afecto entre ellas? convirtiendo a dos amigos cercanos en dos personas hostiles o a dos eruditos en rivales enfrentados, o a una pareja de enamorados en dos enemigos acérrimos, o a dos grupos aliados en dos facciones enfrentadas. O la agresión de un difamador rencoroso y tirano a un inocente, molestándole, aterrorizándole, agraviándole y oprimiéndole, siendo injusto con él.

Y el daño se causa al mismo difamador, y a aquel de quien se trasmite, y a quien se le ha transmitido. Encontramos que Allah nos ha advertido contra esto y su gente con las siguientes palabras: “¡Vosotros que creéis! Si alguien, que no es digno de confianza, os llega con una noticia, aseguraos ante;, no vaya a ser que, por ignorancia, causéis daño a alguien y tengáis luego que arrepentiros de lo que hicisteisSura 49, Los aposentos privados, aleya 6. Y sus palabras: ¡Vosotros que creéis! Abandonad muchas de las suposiciones. Es cierto que algunas de ellas son delito. Y no os espiéis unos a otros ni habléis mal de otros cuando no estén presentes” Sura 49, Los aposentos privados, aleya 12. Y sus palabras: “Pero no obedezcas a ningún vil jurador, difamador que extiende la maledicencia, que se niega a dar del bien y es un malvado transgresor, embrutecido y además bastardo” Sura 68, El cálamo, aleyas 10-13. Y sus palabras: “Y los que ofenden a los creyentes y a las creyentes sin que lo que dicen sea cierto, habrán cargado con una calumnia y un delito indudable”. Sura 33, Los coaligados, aleya 58.  Es por eso que nuestro Profeta ﷺ solía decir a sus compañeros: “Que ninguno de mis compañeros me informe nada sobre nadie, porque me gusta ir ante vosotros con un corazón puro (con un pecho sano)” Abu Dawd y al Termidhí. Y solía decir: “¿Acaso no os informe que es el daño? Es el chismorreo /la calumnia entre la gente” Muslem. Se informó que pasó por dos tumbas y dijo:  Ambos están siendo castigados. y no es (ante los ojos de la gente) por un pecado grave. Uno de ellos caminaba divulgando chismes y el otro no se protegía –el cuerpo y su vestimenta– cuando orinaba” Hadiz acordado. Y solía decir: “Quien escuche las palabras de la gente, y ellos sean odiosos para él, se les verterá plomo fundido en sus oídos el Dia de la Resurrección” Al Bujari. Digo esto y pido perdón a Allah Todopoderoso para mí y para vosotros. Así que pedidle perdón y os perdonará. El es el Gran Perdonador, el Misericordioso.

Uno de los dichos de los “salaf” (las tres primeras generaciones del Islam o predecesores justos y virtuosos) con respecto al chismorreo y la maledicencia es que es un tipo de magia que separa al hombre de su esposa. Esto se confirma por sucesos y hechos, entre ellos la siguiente narración: “Un hombre vendió un esclavo y le dijo al comprador: No hay nada malo en él excepto que es habitual al chismorreo. Él otro dijo: Quedé satisfecho y lo compro. El muchacho se quedó unos días, luego le dijo a la esposa de su amo: Mi amo no te ama y quiere tomar a una mujer como concubina, así que toma la navaja y cuando esté dormido aféitale unos pelos de la nuca para que pueda hechizarlo y te ame. Luego le dijo al esposo: Tu mujer tiene un amante y quiere matarte, así que finge dormir hasta que la descubras. Entonces fingió dormir y ella vino con la navaja. El pensó que ella quería matarlo, tal y como le dijo ese esclavo chismoso, así que se levantó y la mató; entonces la familia de la mujer vino y lo mató ¡Y estalló la guerra entre ambas familias, extendiéndose esa guerra a dos grandes tribus!

Entre los dichos sobre el chismorreo o maledicencia y el chismoso tenemos el siguiente: “Quien te viene con chismorreos luego te calumniará a ti ¡Y este es un hecho conocido por aquellos que fueron quemados por el fuego de los chismosos!  Tened cuidado de aquellos que se sabe que lo hacen y no escuchéis lo que os cuentan. ¡O, al menos, procurad comprobar lo que dicen! ¡Y tened cuidado con aquellos que no saben que lo hacen, amonestándolos y reprendiéndolos por lo que han dicho! De lo contrario, la persona a la que se transmite estará cometiendo un pecado y será castigado en la medida en que ha permitido que estos chismosos maledicentes y calumniadores causen daño y corrupción en la tierra. ¡Y puede que sea el primero en ser machacado!

Entre las posturas inmortales de un grupo de los “salaf” que la historia registró en relación con aquellos que se dedicaban a rastrear los secretos de las personas, recopilando información y revelándola corrompiendo el original o mintiendo, tenemos lo que se narró del Imam Ahmad -Allah tenga misericordia de él-: Le mencionaron un hombre y dijo: ¡Estoy demasiado ocupado en mí mismo (por ejemplo, centrado en la adoración, el trabajo y la sinceridad) como para mencionar a las personas (para seguir las circunstancias de los demás). Le mencionaron a otro y dijo: “No sé nada de él excepto lo bueno” Luego se le dijo: Lo que dices sobre él es contrario de lo que dice sobre ti” Entonces sonrió y dijo: ¡Él sabe mejor lo que dice! También tenemos lo que Ibn Hibbán en su cadena de transmisión de la tradición narró de Ibrahim ibn Abi ‘Abla. Dijo: Estaba sentado con Umm al-Darda’ -Allah esté complacido con ella- cuando alguien se acercó a ella y le dijo: Un hombre habló mal de ti delante de ‘Abd al-Malik ibn Marwan. Ella respondió: No es extraño que seamos reprendidos, es decir, ser acusados calumniosamente, por algo que no hemos hecho, cuando a veces hemos sido elogiados por algo que no estaba en nosotros”. En las dos situaciones hay amonestación y aviso firme para el calumniador.

Y entre ellas, lo que narraron también sobre Huyain ibn al-Muthanna, quien dijo: “Un hombre trajo información sobre Laiz ibn Sa’d al gobernador de Egipto, por lo que el gobernador envió a buscar a Laiz. Cuando vino a él le dijo: Abu al-Hariz, este hombre  -haciendo referencia al hombre- me ha informado esto y esto sobre ti. Entonces dijo al-Laiz: ¡Qué Allah guie al emir! Pregúntale sobre lo que te ha informado: ¿Es algo que le confiamos y nos traicionó? Entonces no deberías aceptarlo de un traidor. O es una mentira sobre nosotros, con lo cual no debes aceptar a un mentiroso. El gobernador dijo: Tienes razón”. Y en esto hay una amonestación para la persona a quien se le trasmite el chismorreo y una reprimenda para quien calumnia o transmite el chismorreo.    .

Y entre los dichos acerca de los chismosos aquel que dice: El chismoso no es sino un zanim (es decir, un bastardo) ”. ¡Y el “zanim” es el que está acusado en su linaje! Dice la Sura 68, el cálamo: “Pero no obedezcas a ningún vil jurador difamador que extiende la maledicencia, que se niega a dar del bien y es un malvado transgresor, embrutecido y además bastardo” Sura 68, el cálamo, aleyas 10-13. Referente a esto tenemos la siguiente narración: “Un hombre se dirigió a Bilal ben abi Burda al-Ashari a propósito de un hombre de Basora. Bilal le respondió: Vete hasta que pueda investigarte” Y después de buscar sobre él descubrió que era hijo bastardo. Y esto no es extraño para aquellos que han elegido el chismorreo y la calumnia como un pasatiempo en la vida.

 ¡Oh, vosotros que hurgáis activamente en las faltas de la gente recabando sus noticias y exponiéndolas, ¿no sabéis que Allah ha prohibido esto, y que a Él -alabado sea- nada se le oculta? ¿No teméis a Allah en vosotros mismos? El Imam Ahmad narró de Asma’ bint Yazid -Allah esté complacido con ella- que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: “¿No os he hablado sobre los mejores de vosotros? Respondieron: Sí, Enviado de Allah.  Dijo: Los mejores de vosotros son los que cuando son vistos recuerdan a Allah. Y ¿no os he informado sobre los peores de vosotros? Respondieron: si Enviado de Allah.  Pues los peores de entre vosotros son aquellos que andan por ahí difundiendo chismorreos y calumnias que causan corrupción entre los seres queridos y que buscan dañar a los inocentes”.

Oh Allah, haznos de los mejores de Tus siervos, y no nos hagas de los peores de Tu creación. Oh Allah, da la paz a Tus aliados y la guerra a Tus enemigos. En verdad, Tú eres capaz de todo lo que quieres Amén ¡Gloria a tu Señor¡Señor del poder por encima de lo que Le atribuyeron. La paz sea con los Enviados, y alabado sea Allah Señor del universo.

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