El recuerdo del nacimiento del Profeta ﷺ

  • Última modificación de la entrada:agosto 28, 2026

Alabado sea Allah. Lo alabamos, buscamos Su ayuda y Su perdón. Que la paz y las bendiciones sean con nuestro Profeta Muhammad, con su familia, sus compañeros y quienes sigan su camino hasta el Día del Juicio.

Hermanos y hermanas:

Entre los acontecimientos más queridos para los musulmanes se encuentra el recuerdo del nacimiento del último de los Mensajeros, nuestro Profeta Muhammad —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—.

Al recordar este acontecimiento, recordamos también lo que el propio Profeta explicó acerca del lugar que Allah le había concedido antes incluso de su nacimiento. Dijo:

«Yo estaba escrito ante Allah como el último de los Profetas cuando Adán aún se encontraba en su arcilla. Os explicaré su significado: soy la súplica de mi padre Abraham, la buena noticia anunciada por Jesús y la visión que tuvo mi madre, cuando vio salir de ella una luz que iluminó los palacios de Siria.»

Este hadiz nos recuerda que la misión del Profeta Muhammad ﷺ formaba parte del decreto y de la sabiduría de Allah mucho antes de su nacimiento.

El Profeta mencionó tres señales.

La primera fue la súplica de Abraham, la paz sea con él, cuando levantaba junto a Ismael los cimientos de la Kaaba y dijo:

«¡Señor nuestro! Envíales un Mensajero de entre ellos que les recite Tus versículos, les enseñe el Libro y la sabiduría y los purifique.»

Allah respondió a esta súplica enviando a Muhammad ﷺ entre la gente de La Meca.

Allah dice:

«Él es Quien envió a los iletrados un Mensajero de entre ellos, que les recita Sus versículos, los purifica y les enseña el Libro y la sabiduría, aunque antes estaban en un evidente extravío.»

El Profeta era uno de ellos. Conocían su origen, su familia, su sinceridad y su honestidad. Antes de recibir la revelación nunca lo habían conocido como mentiroso. ¿Cómo podría entonces abandonar la mentira ante las personas para inventar una mentira contra Allah?

Además, siendo una persona que no había estudiado los libros anteriores, Allah reveló a través de él el Corán, un Libro que contiene guía, sabiduría, enseñanzas, relatos y orientación para la vida.

Allah dice:

«¿Acaso no les basta que te hayamos revelado el Libro que se les recita?»

El Corán fue por sí mismo uno de los mayores milagros del Profeta ﷺ.

Su misión consistió también en purificar los corazones del politeísmo, de los pecados y de las malas costumbres; y en enseñar no solamente a recitar las palabras del Libro, sino también a comprenderlas y vivir conforme a ellas.

Antes de su misión, gran parte de la humanidad se encontraba alejada de la guía: unos habían alterado enseñanzas anteriores y otros adoraban ídolos, astros, fuego u otras criaturas. Allah hizo de la llegada del Profeta Muhammad ﷺ una causa de guía para pueblos enteros.

Por ello, Allah dice:

«Ese es el favor de Allah, que concede a quien quiere. Allah es dueño del favor inmenso.»

Hermanos y hermanas:

La segunda señal mencionada por el Profeta fue la buena noticia anunciada por Jesús, la paz sea con él.

Jesús dijo a los hijos de Israel:

«Yo soy el Mensajero de Allah enviado a vosotros, confirmando la Torá que me precedió y anunciando la buena noticia de un Mensajero que vendrá después de mí, cuyo nombre será Ahmad.»

Las misiones de los Profetas no fueron mensajes enfrentados entre sí. Todos llamaron a adorar únicamente a Allah y cada uno confirmó la verdad esencial de los Mensajeros anteriores.

Muhammad ﷺ fue el último eslabón de esa larga cadena de profecía.

La tercera señal fue la visión de su madre, quien vio una luz que salía de ella e iluminaba los palacios de la región de Siria.

Esa luz simboliza la guía que Allah enviaría mediante este Profeta.

Allah dice:

«Os ha llegado de Allah una luz y un Libro claro. Con él, Allah guía por los caminos de la paz a quienes buscan Su complacencia, los saca de las tinieblas hacia la luz con Su permiso y los guía hacia un camino recto.»

La vida del Profeta fue precisamente un paso de las tinieblas hacia la luz: del politeísmo al monoteísmo, de la injusticia a la justicia, de la ignorancia al conocimiento y de la división a una comunidad unida por la fe.

Hermanos y hermanas:

Alrededor de los cuarenta años comenzaron a manifestarse algunos signos que precedieron a la revelación. Entre ellos estaban los sueños verdaderos y su inclinación hacia la soledad.

El Profeta se retiraba durante algunos períodos a la cueva de Hira para reflexionar y adorar a Allah.

Hasta que llegó el momento señalado.

En un lunes del mes de Ramadán recibió las primeras palabras de la revelación:

«Lee en el nombre de tu Señor, Quien creó.»

Después Allah le ordenó:

«¡Tú que estás cubierto! Levántate y advierte.»

Desde entonces comenzó una misión que duraría veintitrés años.

Pasó trece años en La Meca llamando a la adoración de Allah, educando a los creyentes, soportando las burlas, las persecuciones y el rechazo.

Después Allah abrió para él y sus seguidores un nuevo hogar en Medina, donde encontró una sociedad que acogió el mensaje y hombres y mujeres que lo apoyaron con fidelidad.

Allí continuó su misión hasta que Allah completó Su religión.

El Profeta ﷺ falleció después de transmitir el mensaje, cumplir la responsabilidad que le había sido encomendada y dejar a su comunidad un camino claro.

Y este es precisamente uno de los grandes significados que debemos extraer de su recuerdo.

Recordar al Profeta no consiste solamente en hablar de su nacimiento o conocer acontecimientos de su vida.

Recordarlo verdaderamente significa conocer su mensaje, amar su ejemplo y asumir la responsabilidad de continuar aquello por lo que dedicó toda su vida.

Nos dejó el Corán, su enseñanza y un modelo de fe, misericordia, justicia y buen carácter.

Por eso, cuando recordamos su nacimiento, debemos preguntarnos cuánto de su guía existe realmente en nuestras vidas.

¿Seguimos su sinceridad?

¿Su misericordia?

¿Su justicia?

¿Su paciencia?

¿Su preocupación por guiar a las personas hacia Allah?

Esta es la enseñanza que permanece después de cualquier recuerdo: convertir nuestro amor por el Mensajero de Allah ﷺ en fe sincera, buenas obras y compromiso con aquello que enseñó.

Que Allah derrame Sus bendiciones y Su paz sobre nuestro Profeta Muhammad, sobre su familia y sus compañeros, y que lo recompense en nuestro nombre con la mejor recompensa concedida a un Profeta por su comunidad.

Glorificado sea tu Señor, Señor del poder y la gloria, por encima de cuanto Le atribuyen. La paz sea con los Mensajeros. Y alabado sea Allah, Señor de los mundos.

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.