Pon a prueba tu fe en estas situaciones

  • Última modificación de la entrada:agosto 22, 2025

La mayor bendición que se le ha dado al hombre en este mundo es la bendición de la guía hacia la fe y su verdad: La firme creencia en Allah Todopoderoso y en lo oculto, seguido por la obligación de responder a lo que Él nos ha ordenado y seguir a Su Mensajero ﷺ, como lo indica el hadiz de Yibril (Gabriel) -la paz sea con él- “La fe es creer en Allah, en Sus ángeles, Sus libros, Sus mensajeros, en el Último Día, y que creas en el Decreto Divino, con lo que el traiga de bien o mal”. Y las palabras del Todopoderoso: “¡Vosotros que creéis! Responded a Allah y al Mensajero cuando os llamen a lo que os da vida” Sura  8, Los botines de guerra, aleya 24. Y sus palabras: “Di: Si amáis a Allah, seguidme, que Allah os amará y perdonará vuestras faltas. Allah es Perdonador y CompasivoSura 3, La familia de `Imrán , aleya 31.

Esta fe cuya verdad hemos conocido es el capital del hombre en su trato con su Señor, y es su esperanza para salvarse de Su castigo y ganarse Su satisfacción el día en que vaya a Él. Esto hace que una persona se vea obligada a prestar la máxima atención a su fe (imán), obrando para lograrla y fortalecerla. Dijo el Todopoderoso: “Realmente los que han dicho: Nuestro Señor es Allah y luego se conducen con rectitud, no tendrán que temer ni se entristeceránSura 46, al-Ahqaf, aleya 13. Trabajar para lograrla le va a proteger de intenciones, palabras u obras que le pueden destruir o menguar la fe que tenía.

Dijo el Altísimo: “Los que creen y no empañan su creencia con ninguna injusticia, esos tendrán seguridad y serán guiadosSura 6, Los rebaños, aleya 82. Especialmente si sabemos que así como la fe entra en el corazón, puede salir de él, y que aumenta y disminuye; se renueva o se desgasta. Con el suelo fértil aumenta y se renueva, y con el suelo estéril disminuye y se desgasta, pues su fertilidad viene a través de la obediencia a lo que nuestro Señor nos ordenó, y su esterilidad se produce como consecuencia de la desobediencia, de los pecados.

La fe tiene ramas, es decir partes -que llegan a unas setenta- y de todas ellas se compone la fe completa. Lograr la fe completa es un requisito que nuestra religión nos impone y requiere el esfuerzo del alma y superar los deseos. Allah Todopoderoso dijo: “A los que luchan por Nosotros, les guiaremos a Nuestro camino. Es cierto que Allah está con los que hacen el bien” Sura 29, La araña, aleya 69. Por lo tanto, es obligatorio para todo creyente cuidar su fe y revisarla en todo momento. Si la encuentra deficiente o incompleta, debe procurar completarla; y si encuentra que se ha deteriorado o desgastado, debe apresurarse a renovarla. Abu Darda’ -Allah esté complacido con él- dijo: “Forma parte del conocimiento o comprensión del siervo saber que ha aumentado su fe o disminuye, y forma parte del conocimiento del hombre saber de dónde vienen las tentaciones de Satanás.” [Libro “La fe (al-imán)” del Sheij del Islam Ibn Taymiyyah, p. 211].

Como conclusión: La fe tiene grados o niveles. Unos son grados que demuestran la fuerza de nuestra fe y otros son grados que indica que es débil. Para conocer qué grado ha alcanzado nuestra fe hay que ponerla a prueba. Quien quiera conocer el grado de su fe, que lo pruebe en estas situaciones:

 

La primera situación es:  Las dudas: Ya que los asuntos de la fe son un arcano en este mundo, Satanás no dejó duda que pudiera afectar la fe del creyente sin revelarla e incitó a sus partidarios a mostrarlas y respaldarlas con lo que consideraban evidencia de ellas. Por lo tanto, estas dudas fueron objeto de prueba para el creyente. Hay quien las niega, las rechaza con pruebas que las invalidan, asentando de esta manera su fe y aumentándola; pero, en cambio, otras personas se impregnan de ellas y las dan como ciertas, siendo su fe destruida. El nivel mínimo y necesario de fe es la creencia firme en Allah y en lo oculto, y esto no está sujeto a dudas ni afectado por incertidumbres o sospechas. Así es como describió Allah a los creyentes sinceros: “Los creyentes son aquellos que habiendo creído en Allah y en Su mensajero, no dudan después; y luchan con sus bienes y sus personas en el camino de Allah. Esos son los veracesSura 49, Los aposentos privados, aleya 15. La incertidumbre no es por tentaciones, la incertidumbre es dudar, ¡y la duda en la fe es ser incrédulo! En cuanto a las tentaciones, cuando Satanás las envía y el corazón del creyente las rechaza, entonces no le afectará. Se reportó que algunos de los compañeros del Profeta Mohammad ﷺ le preguntaron: “¿Es posible que hayamos encontrado en nuestro interior algo que parece demasiado grande para mencionarlo? Él respondió ¿Lo encontrasteis? Ellos dijeron: Sí. El Profeta ﷺ dijo: “Eso es una evidencia clara de fe (imán)” o dijo: “Alabado sea Allah, Quien rechazó la trama o el susurro de SatanásMuslem.

 

La segunda situación es cuando es cuando aparece la concupiscencia, las pasiones: ¿Qué se entiende aquí por pasiones o deseos? Son los deseos prohibidos, ya que cometerlos hace que olvidemos que Allah nos observa y debilitan el recuerdo del Más Allá, disminuyendo, por consiguiente, la creencia en el resto de los pilares de la fe. Por lo tanto, los deseos que se presentan ante el siervo  por parte del alma o por parte de Satanás son una prueba para su fe y aquel que resiste sus impulsos y abandona esa concupiscencia verá como Allah fortalece su fe y la aumentará; en cambio, aquel que marcha detrás de los deseos y se deja arrastrar  por su corriente, verá como su fe se pierde, como se afirma en el hadiz: “Uno no comete adulterio si es creyente; y el posible ladrón mientras sea creyente no roba, y el que está acostumbrado a beber alcohol, no bebe alcohol si es creyente” Hadiz acordado. Cuando uno es víctima de los deseos va a ver que estos deseos, estos actos deshonestos provocan un daño terrible en su fe, que desaparecerá totalmente si continúa cometiéndolos.  Y no se recupera a no ser que haya un arrepentimiento sincero, como dice otro hadiz: “Si un siervo comete adulterio, se le quita la fe, y si se arrepiente, se le devuelve”. Abu Dawd y otros. Y es un hadiz cierto.

Tercera situación: realizar prácticas piadosas. El procurar realizar actos de obediencia y obras virtuosas nos acerca a Allah Altísimo y concentra los significados de la fe en el corazón del que las lleva a cabo, haciendo que los recuerde constantemente. En el hadiz Qudsi: “Mi siervo no se acerca a Mí con nada más amado por Mí que aquello que he hecho preceptivo para él. Y Mi siervo sigue acercándose a Mí con buenas obras voluntarias hasta que lo amo” (al-Bujari). Los “sahaba” (compañeros del Profeta ﷺ) -Allah esté complacido con ellos- fueron los primeros en llevar a cabo esos actos de obediencia. Esto los aumentó en fe, sumándola a la que tenían. Nuestra madre ‘Aisha -Allah esté complacido con ella- dijo: “Cuando Allah reveló el versículo del hiyab: “¡Profeta! Di a tus esposas e hijas y a las mujeres de los creyentes que se cubran desde arriba con sus vestidos. Esto es lo más adecuado para que se las reconozca y no se las ofenda” Sura 33, Los coaligados, aleya 59, las mujeres de los “ansar” rasgaron sus mantos y se cubrieron con ellos. Con estas palabras Aisha -Allah esté complacido con ella- quiso destacar la rápida respuesta de ellas a la orden de Allah, ya que actuaron inmediatamente después de que fuera emitida. Y esto mismo ocurrió cuando se reveló el versículo que prohibía el alcohol: “¡Vosotros que creéis! Ciertamente el vino, el juego de azar, los altares de sacrificio y las flechas adivinatorias son una inmundicia procedente de Satanás; apartaos de todo ello y podréis tener éxito” Sura 5, La mesa servida, aleya 90. Los musulmanes no se contentaron con dejar de beber alcohol, sino que se apresuraron a desprenderse de todo el alcohol que tenían, hasta el punto de que fluyeron con él los riachuelos de la ciudad.

Cuarta situación: en el momento de las aflicciones o pruebas a las que Allah nos somete: Las aflicciones son muchas, de múltiples orígenes y diferentes en sus formas. Todas ponen a prueba al creyente en su fe al verse afectado en sí mismo por algo que fue decretado por Allah para él, o al verse afectada su riqueza o su familia.  Dice el hadiz: “Se prueba el compromiso religioso de la persona, y si se encontrase solidez en su sentimiento religioso, a veces se le aumentarán las pruebas”. (Al-Termidhí). La paciencia ante las pruebas a las que podemos vernos sometidos es señal de una fe firme, inquebrantable, como dice Allah Todopoderoso: “Y tened por cierto que os pondremos a prueba con temor, hambre, pérdida de riqueza, personas y frutos. Pero anuncia buenas nuevas a los pacientes” Sura 2, La vaca, aleya 155   El Sagrado Corán menciona muchos ejemplos de pruebas y tribulaciones que se presentaron a la gente de la fe, y cómo la paciencia ante ellas les legó una base firme en su fe. Entre ellas se encuentran las palabras de Allah sobre la gente del foso, un grupo de los primeros   creyentes que fueron afligidos por tiranos crueles que querían que abandonaran su fe en Allah Todopoderoso y Misericordioso, pero ellos se negaron y no renegaron de ella. Así que esos tiranos cavaron fosos en la tierra y los prendieron fuego, tras lo cual los creyentes fueron arrojaron a ellos, muriendo quemados. Allah Todopoderoso dijo: “¡Que mueran los dueños del foso! El fuego bien alimentado…”. Sura 85, Las constelaciones, aleyas 4, 5.

 

Quinta situación: Cometer malas acciones: El mal pone a prueba la fe del creyente ya que le invita a tomar una posición ante él. Si él creyente lo rechaza, su negación aumentará su fe; en cambio, si está satisfecho con el mal, con lo reprobable, disminuye su fe o la corrompe. Allah Todopoderoso dijo: “Sois la mejor comunidad que ha surgido en bien de los hombres. Ordenáis lo reconocido, impedís lo reprobable y creéis en Allah ..” Sura 3, La familia de `Imrán, aleya 110. ¿Os habéis dado cuenta de que Allah mencionó la fe después de ordenar lo que es correcto y prohibir lo que es malo? Esto indica que desaprobar y rechazar lo que es malo, lo reprobable, es una de las cualidades más especiales de los creyentes. Dice el hadiz: “Quien de vosotros vea una cosa reprobable, que la elimine físicamente, y si no puede, entonces que lo haga hablando (ordenando abstenerse a quien lo cometió). Y si incluso así no pudiese, entonces que lo haga en su corazón (censurando la maldad en su interior), y eso es lo mínimo en la fe”. Muslem. Si el corazón está satisfecho con los actos censurables desaprobados por Allah, eso indica que no hay fe. El creyente debe desaprobar en su corazón todo mal y si lo puede cambiar o eliminar, debe hacerlo. Pido a Allah ayuda y éxito para lo que sostiene y perpetúa la fe y la adorna en nuestros corazones, porque Él es Todopoderoso, es capaz de hacer lo que quiere, Alabado sea Allah, Señor del universo.

Una de las situaciones más peligrosas en las que se pone a prueba la fe es la sexta, y esto es referente a las lealtades: Si el creyente ama a Allah y odia lo que Allah odia, da a Allah y evita lo que Allah prohíbe, antepone los hermanos de fe a los hermanos de linaje y prefiere antes que todos los placeres y bienes mundanos lo que Allah ha prescrito, entonces su fe se fortalecerá y aumentará. Pero si su estándar o medida es diferente a esto, los significados de la fe se desvanecerán en su corazón y las escalas de la tierra lo rodearán, convirtiéndose en uno de los que esperan, de los que Allah dijo: “Di: Si vuestros padres, hijos, hermanos, esposas vuestro clan familiar, los bienes que habéis obtenido, el negocio cuya falta de beneficio teméis, las moradas que os satisfacen os son más queridos que Allah y Su mensajero, y el esfuerzo y lucha por Su causa. Esperad hasta que Allah llegue con Su orden. Allah no guía a gente descarriada” Sura 9, at-Tawba, aleya 24.   Pues el cariño del corazón hacia lo que Allah ama y hacia aquellos a quienes ama es la más grande de las señales de la existencia de la fe o de su pérdida. Dice el hadiz: “Hay tres cualidades que si caracterizan a una persona   experimentará la dulzura de la fe: Que Allah y su mensajero sean más amados para él que todos los demás, que ame a alguien solo por Allah y que odie volver a la incredulidad, como odiaría ser lanzado al fuego” Hadiz acordado.

Algunos ejemplos de la sinceridad del siervo en su lealtad a Allah, a Su Mensajero ﷺ , a su religión y a sus compañeros en la virtud:

1) Abu Sufyan fue a visitar a su hija, Umm Habiba – y él en aquellos días no era creyente-. Cuando quiso sentarse en el asiento del Mensajero de Allah ﷺ, Umm Habíba se lo impidió. Él le dijo: ¿No sé si me prefieres a mí o prefieres a esta silla antes que a mí? Ella dijo: «¡Es donde reposa el Mensajero de Allah y tú eres un politeísta impuro! ¡Y no me gusta que te sientes en él!»

 2) Se narró que una mujer de los Ansar perdió a su padre, a su hermano y a su marido el día de la batalla de Uhod. Cuando le informaron de eso, ella preguntó: ¿Y qué hizo Allah con el mensajero de Allah? Ellos dijeron:“Él, gracias a Allah, está bien”. Entonces dijo: Permitidme verle. Cuando ella lo vio, gritó desde el fondo de su corazón: ¡Toda calamidad, si es por ti, es pequeña, Mensajero de Allah!

3) Cuando la muerte llamaba a las puestas de nuestro maestro Bilal Al-Habashi -Allah esté complacido con él-, y su familia, que estaba a su alrededor decía ¡Oh, que pena! El decía: ¡Oh, que alegría!¡Mañana encontraré al amado Muhammad y a sus compañeros! -mezclando así la amargura de la muerte con la dulzura del encuentro que veía a la vuelta de la esquina-.

Estas son las situaciones a las que todo creyente está expuesto repetidamente. Su respuesta ante estos hechos determina el grado de su fe. Así que aseguraos de que vuestra actitud es la correcta, para que así aumente vuestra fe. Pido a Allah Todopoderoso por mí y por vosotros, que me ayude a mí y a vosotros. Alabado sea nuestro Señor, Señor del poder por encima de lo que Le atribuyen, y la paz sea con los mensajeros. Alabado sea Allah, Señor del universo.

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