La alabanza para Allah, Señor del universo. Que las oraciones y la paz sean con el maestro de los mensajeros, con su familia y con todos sus compañeros.
Allah Todopoderoso dice: “Y no he creado a los genios y a la humanidad sino para que me adoren”. Sura 51, Los que levantan un torbellino, aleya 56.
Hermanos musulmanes: El musulmán sincero comprende plenamente que no fue creado en vano, sino que fue creado con el propósito más noble y la meta más sublime. Allah lo creó para que le adorase y le proveyó de los medios en este universo para ayudarlo en la obediencia. En este versículo aclara al siervo aclarado el propósito para el que fue creado: la adoración de Allah. Esta adoración u obediencia no se refiere o limita a una época o duración específica que termina con su expiración, sino que es continua mientras dure la vida misma, “mientras el hombre posea razón y entendimiento”. Allah -alabado sea-, es Rico con respecto a todas las criaturas, ni le beneficia nuestra obediencia, ni nuestra desobediencia le perjudica -podría prescindir de todos nosotros-. Nosotros somos los necesitados y Allah es el Autosuficiente. Dice Allah Todopoderoso: “¡Hombres! Vosotros sois los que necesitáis de Allah, mientras que Allah es Rico, en Sí mismo alabado” Sura 35, al-Fatir, aleya 15. Toda la creación lo necesita.
Tenemos que entender que la perseverancia en la adoración y las buenas obras hasta el final es un deber del musulmán, y es un mandamiento de Allah Todopoderoso a Su Mensajero ﷺ. Dice Allah Todopoderoso: “Y adora a tu Señor hasta que te llegue la certeza (de la muerte)”. Sura 15-al-Hiyr, aleya 99.
Algunas personas pueden ser entusiastas y activas para un tipo de adoración en un período de tiempo determinado. Comienzan haciendo mucho con un fuerte impulso, y la vanidad puede empujarlas, incluso, a despreciar la adoración de los demás. Sin embargo, esas personas, debido a su falta de sentimiento profundo por la adoración, con el tiempo se vuelven apáticas, y dejan de realizarla, abandonándola, a veces, totalmente. Si el creyente se mantiene cumpliendo lo mínimo que Allah nos exige, entonces no hay interrupción de la adoración, no hay olvido de la obediencia que debemos a Allah. Aquí podemos aplicar las palabras del Profeta Mohammad ﷺ: “Quien se agota haciendo exageradamente algo, ni recorre el camino ni hace perdurar a su montura”. Es decir, que esa persona va a ser incapaz de lograr su propósito y alcanzar la meta; por el contrario, va a hacer perecer a su montura. Este adagio o ejemplo el Profeta Mohammad ﷺ lo utilizó para señalar a todos los que se lanzan a hacer algo con demasiada severidad y piensan que lo están haciendo bien, y es que el Islam promueve la facilidad en la práctica de la religión.
El Profeta Mohammad ﷺ fue preguntado sobre las obras más queridas por Allah, y contestó: “Las obras más queridas por Allah son las que se hacen con constancia, regularmente, aunque sean pocas”.
Al-Hasan al-Basri -Allah tenga misericordia de él- dijo: “Allah no ha puesto un plazo para las obras del creyente antes de la muerte”. Por lo tanto, el creyente debe persistir en las obras y en la adoración sin interrupción y alejarse de la negligencia y la vagancia. Todo su proceder en esta vida tiene que tener como objetivo Allah y la obediencia a Él .
Tan pronto como termine Ramadán vendrán los meses del Hayy (la Peregrinación a la Sagrada Casa de Allah). Son meses que llevan a los musulmanes a un viaje espiritual en el que están unidos a su Señor. En ese tiempo se ayuna de las pasiones y se intensifican los actos de adoración buscando el perdón. El Todopoderoso describió su realidad con estas palabras: “Era poco lo que dormían de noche y en el tiempo anterior al alba pedían perdón” Sura 51, Los que levantan un torbellino, aleyas 17 y 18 ¡Y cuánto bien hace este periodo de tiempo a la creación! Ruegan y esperan la bondad del Creador hacia ellos en el Día en el que ni las riquezas ni los hijos servirán de nada excepto para aquellos que se acerquen a Allah con un corazón puro. ¡Y cuántas lagrimas derramaron al terminar la temporada de la adoración, a la conclusión del beneficioso mercado comercial de Ramadán en el que llenaron sus corazones de lo que ofrecieron de obras virtuosas, y es que estaban temerosos de que no fuesen aceptadas¡ Omar ben Abdul Aziz salió en el día de Eid al-Fitr y dijo en su jutba o sermón: “Oh gente, ayunasteis por Allah durante treinta días, os levantasteis durante treinta noches, y hoy salisteis pidiendo a Allah que acepte de vosotros lo que tenía”.
Algunos de los primeros musulmanes virtuosos (salaf) se mostraban tristes el día de Eid al-Fitr. Se les decía: “Es un día de alegría y felicidad”, pero ellos contestaban: “Tenéis razón, pero mi Maestro me ordenó que hiciera una obra para Él, y no sé si la aceptará de mí o no“. Ibn Raya -Allah tenga misericordia de él- dijo: Los salaf o predecesores virtuosos -Allah tenga misericordia de ellos- solían durante seis meses suplicar a Allah que les llegara el mes de Ramadán, y luego imploraban a Allah durante otros seis meses para que aceptase sus obras. Dijo Allah Altísimo: “Los que dan de lo que se les da y sienten temor en su corazón porque saben que han de retornar a su Señor”. Sura 23, Los creyentes, aleya 60.
Nuestra señora ‘Aisha -Allah esté complacido con ella- preguntó sobre el significado de este versículo. Dijo: ¡Oh Mensajero de Allah! ¿Esto se refiere a quien comete adulterio, bebe alcohol y roba, y sin embargo teme a Allah? Él respondió: “No, hija de Abu Bakr, se refiere al hombre que reza, ayuna y da caridad, y por eso teme a Allah Todopoderoso“. Ese es el camino de ellos en su primer viaje hacia Allah en el mes de ayuno, luego se trasladaron a otro viaje en el que participa el alma con el cuerpo -el viaje de la Peregrinación- para mantener la obediencia y estar en constante búsqueda del bien, enfrentándose a las pasiones y a los caprichos del alma. El creyente se eleva así a las filas de los justos y bien guiados, y entrará en el grupo de los virtuosos, de quienes Allah dijo: “Y aquellos que se han esforzado por Nosotros, les guiaremos por nuestro camino. Es cierto que Allah está con los que hacen el bien” Sura 29, La araña, aleya 69. Aunque el viaje espiritual en Ramadán es una elevación en el escalafón de la piedad y en él nos alzamos por encima de las pasiones y su tiranía; en el viaje del Hayy también se establece la provisión del temor reverencial a Allah (taqwa) y supone una elevación que nos aleja de los peligros de las pasiones, y es una protección contra el pecado en todos sus caminos, como dijo el Todopoderoso: “Y llevad provisiones, aunque la mejor provisión es el temor (de Allah). Así pues guardaos, vosotros que entendéis la esencia de las cosas”. Sura 2, La vaca, aleya 197 Es decir, proveeos del temor a Allah para vuestra vida en el Más Allá, porque el temor a Allah es la mejor provisión en la que nos podemos apoyar, como dijo aquel: “Si tú no partiste con la provisión del temor a Allah * y después de la muerte te encuentras con aquel que sí se provisionó* lamentarás no haber sido como él * y no haber observado lo que estaba destinado”
Así, cada vez que termina una temporada de adoración, Allah la continúa con otra para resaltar la sabiduría que subyace a la creación, y para que el musulmán no se aparte de la obediencia a su Señor en ninguna etapa de su vida, pues el objetivo del musulmán en su mundo y en el Más Allá es lograr la complacencia de su Señor, bastándole eso como felicidad.
En cuanto a aquel cuya intención de caminar por los senderos de la obediencia se ha debilitado, y ha dejado de estar unido a las filas de los justos, contentándose con las buenas obras que ha realizado en cualquier periodo de su vida o en cualquier época virtuosa como Ramadán, ese es como alguien cuyo camino se ha interrumpido sin llegar a su objetivo, o retrocedió sobre sus talones, apartándose de la guía y volviendo al pecado tras el arrepentimiento y la rectitud, y eso es lo peor que puede desear un musulmán. “Y si se extravían las mentes sobre el conocimiento, entonces ¿qué le dicen los sinceros? *Señor mío, en verdad la guía es Tuya y Tus signos son luz con la que guías a quien quieres”. Esto es lo opuesto a la situación de los bien guiados, cuya realidad Allah describió diciendo: “Y a los que siguen la Guía les aumenta en guía y les infunde Su temor” Sura 47 Mohammad, aleya 17. A los creyentes piadosos, a los que tienen temor de su Señor, Allah les aumenta la guía, y les inspira el camino recto, pues ellos oyen, entienden y actúan conforme a lo que saben. De hecho, la obediencia, la constancia en llevarla a cabo, y la plena dedicación a ella son una protección contra Satanás. Mediante ella, Allah protege a los siervos que son sinceros en la fe y el arrepentimiento, y no permite a Satanás que llegue a ellos. Dijo el Todopoderoso: “Es cierto que sobre Mis siervos no tienes ningún poder. Y tu Señor basta como Guardián” Sura 17, El viaje nocturno, aleya 65. Esto significa que Satanás no tiene autoridad sobre ellos, pues ellos se confían plenamente a Allah. ¡Y Allah es suficiente para nosotros y qué mejor Guardian! Él es quien repele las maquinaciones y tentaciones de Satanás y nos protege de sus seducciones e incitaciones.
Después todo esto sabemos que hay dos tipos de personas: En primer lugar, tenemos a la persona creyente y piadosa, aquella que si es tocada por el diablo, recuerda lo que porta de “Amana” o sentido de la responsabilidad que Allah ha depositado en él, y lo que le espera de la cuenta, así que busca refugio en Allah, y en ese momento ve con claridad y hace las cuentas de su alma. Dijo el Todopoderoso: “En verdad los que tiene temor (de Allah) cuando una instigación de Satanás los tienta, recuerdan y entonces ven con claridad” Suta 7, Los lugares elevados, aleya 201. Estos son los siervos de Allah sobre los que el diablo no tiene poder ni influencia.
El segundo tipo es el desobediente, el pecador, que es cogido por Satanás, el cual toma el control de él valiéndose del dinero, de los malos placeres de este mundo, del alma que ordena el mal y de todas las pasiones.
Entre las características que mencionó Allah para los siervos virtuosos es que pasan la noche en oración. Dijo el Todopoderoso en lo referente a los atributos de los siervos del Misericordioso: “Los siervos del Misericordioso son aquellos que caminan por la tierra humildemente, y que cuando los ignorantes se dirigen a ellos dicen paz. Y los que pasan la noche postrados y en pie por su Señor” Sura 25, El discernimiento, aleyas 63, 64. Este atributo varía según las diferentes personas. Hay quienes rezan la oración del Isha en congregación y siguen su sunna. Luego rezan la oración del Fayr en congregación. Éste es el que descrito con las palabras “pasa la noche postrado y de pie ante su Señor,” Y a algunos de ellos se les aplica las palabras del Todopoderoso “Levantan su costado de los lechos para invocar a su Señor con temor y anhelo, y dan de la provisión que les damos” Sura 32, La postración, aleya 16. Cada alma es responsable de lo que hace para no ser reacia a adorar a su Señor, ni aburrirse, ni volverse perezosa, En el hadiz: “Gente, realizad tantas buenas obras como podáis porque Allah no se cansa (de recompensarlas) hasta que vosotros os canséis”.
¡Oh, Allah! Te pedimos que aceptes de nosotros el ayuno, nuestra oración y buenas obras. ¡Oh, Allah! Haznos firmes en la fe y haznos guías bien encaminados ¡Oh Allah! Haz que la fe sea amada por nosotros y adorne nuestros corazones, y haz que nos resulten odiosas la incredulidad, la inmoralidad y la desobediencia. Haznos de los bien encaminados. ¡Oh Allah! Ampara a los oprimidos en todas partes. Que las bendiciones sean sobre nuestro maestro Muhammad
