Centro Cultural Andalusí de Málaga https://ccandalusi.org/ Centro Cultural Andalusí de Málaga Fri, 19 Jun 2026 07:46:13 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9.4 https://ccandalusi.org/wp-content/uploads/2024/11/logo-transparente-150x150.png Centro Cultural Andalusí de Málaga https://ccandalusi.org/ 32 32 No os dejeis engañar por la vida de este mundo https://ccandalusi.org/no-os-dejeis-enganar-por-la-vida-de-este-mundo/ https://ccandalusi.org/no-os-dejeis-enganar-por-la-vida-de-este-mundo/#respond Fri, 19 Jun 2026 07:46:13 +0000 https://ccandalusi.org/?p=11709 Toda alabanza para Allah, Señor de los Mundos. Que la paz y las bendiciones sean sobre el más noble de los mensajeros, sobre su familia y compañeros, y sobre quienes los siguen con rectitud hasta el Día del Juicio. A continuación: Allah Todopoderoso dice: «¡Hombres! Es cierto  que la  promesa de Allah  es verdadera. ¡Que […]

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Toda alabanza para Allah, Señor de los Mundos. Que la paz y las bendiciones sean sobre el más noble de los mensajeros, sobre su familia y compañeros, y sobre quienes los siguen con rectitud hasta el Día del Juicio. A continuación: Allah Todopoderoso dice: «¡Hombres! Es cierto  que la  promesa de Allah  es verdadera. ¡Que la vida de acá no os engañe!¡Que el Engañador (el Demonio) no os engañe acerca de Allah!” Sura 35, el Creador, aleya 5.

Hermanos y hermanas, la humanidad fue traída a este mundo para cumplir un propósito claro y realizar una tarea específica dentro de un plazo determinado. Se nos han proporcionado todos los medios para lograr esta tarea y se nos han brindado las herramientas para beneficiarnos de ella. La Sharia (ley islámica) advierte contra sobrepasar los límites del propósito asignado y enfatiza la importancia de completarlo antes de que la hoja de prueba termine, pues la duración de la prueba está predeterminada por Allah. También advierte contra dejarse engañar por este mundo o aferrarse a él y confiar en los opresores entre sus habitantes. Allah Todopoderoso dice: “¡Hombres! Temed a vuestro Señor y temed el Día en que ningún padre podrá ayudar a su hijo, ni ningún hijo podrá ayudar a su padre. En verdad, la promesa de Allah es verdadera, que no os seduzca la vida mundana ni seáis engañados por el Seductor, apartándoos de Allah”. Sura 31, Luqman, aleya 33.

Es decir, temed a vuestro Señor, quien os creó, formó y os hizo en la mejor forma, y ​​quien ha puesto a vuestro servicio todo lo que hay en los cielos y en la tierra. Tomad precauciones contra Su severo castigo y temed un Día en que ningún padre podrá ayudar o beneficiará a su hijo, ni ningún hijo beneficiará a su padre, sino que cada alma estará cautiva del fruto de sus obras,  En ese Día ningún portador de cargas llevará la carga de otro, y el hombre sólo tendrá lo que se esforzó por conseguir. Recuerda las palabras de Allah  Todopoderoso: “El día en que el hombre huya de su hermano, de su madre y de su padre, de su esposa y de sus hijos, porque ese día cada uno tendrá una preocupación”. Sura 80, Frunció el ceño, aleyas 34-37.

Sabed que la promesa de Allah es verdadera, que la Hora se acerca sin duda, y que Allah resucitará a los que están en las tumbas. Así que no dejéis que este mundo os engañe con sus adornos, sus lujos y cargos, haciendo que os apeguéis a él y descuidéis el trabajo para la Otra Vida, pues la Otra Vida es mejor y más duradera. Y en el hadiz: “Este mundo es el hogar de los que no tienen hogar, y la riqueza de los que no tienen riqueza, y para él reúne a los que no tienen intelecto.” (Narrado por Ahmad en su Musnad o colección de hadices). Según Abu Musa al-Ash’ari -Allah esté complacido con él,- el Mensajero de Allah dijo: “Quien ama su vida mundana perjudica su Otra Vida, y quien ama su Otra Vida perjudica su vida mundana. Así que da preferencia a lo que permanece sobre lo que perece.” Por lo tanto, no os dejéis engañar por el engañador que os promete y os da falsas esperanzas de que el poder os protegerá, y que el dinero o el estatus os beneficiará y elevará  vuestra categoría y dignidad. Si el poder hubiera protegido a quien lo poseía, el faraón y quienes eran como él no habrían sufrido los tormentos y las cargas que les sobrevinieron., convirtiéndose en una lección para quienes quisieran aprender. Y si la riqueza beneficiara a su poseedor, habría beneficiado a Qarun -Coré en la tradición bíblica-, dueño de muchos tesoros y enormes despensas, pero Allah hizo que la tierra se abriera y se lo tragara, a él, a sus tesoros  y a sus seguidores sin dejar rastro de su riqueza. Allah lo convirtió en una lección para quienes vengan después de él. Entonces, Allah Todopoderoso dijo, explicando el estado de este mundo y su rápido final: “Sabed que la vida de este mundo no es sino diversión, entretenimiento, adorno, jactancia mutua y competencia por acumular riquezas e hijos, Es como una lluvia que admira a los sembradores por las plantas que genera, pero que después se secan  y las ves amarillentas  hasta convertirse en deshecho. En la Ultima Vida habrá un duro castigo, y también perdón de Allah y beneplácito. La vida del mundo no es más que el disfrute del engaño”. Sura  57, el Hierro, aleya 20. La vida en este mundo es un préstamo que debe devolverse, como dijo el poeta: “La riqueza y la familia no son sino depósitos * * Y un día los depósitos deben devolverse”. Dijo Allah Todopoderoso, dirigiéndose a Su noble Mensajero: “No concedimos la eternidad a ningún hombre anterior a ti.  Si tú has de morir ¿por qué  iban a ser ellos inmortales? Toda alma ha de probar la muerte. Os pondremos a prueba con lo bueno y lo malo y a Nosotros volveréis” Sura 21, Los Profetas, aleyas 34, 35.

Allah desdeñó el valor de esta vida terrenal y explicó que ella es fugaz, señalando que debe usarse como un medio para alcanzar la dicha eterna en el Más Allá, un puente para acceder a la morada del honor y una protección contra el castigo severo.

Dice el ulema Al-Tahir ibn Ashur -Allah tenga misericordia de él- en su comentario “Al-Tahrir wa Al-Tanwir” sobre el versículo 20 de la Sura El Hierro: Menciona aquí aspectos de los asuntos de la  vida que prevalecen entre las personas en las diferentes etapas fundamentales de desarrollo individual. El juego es la etapa de la infancia y la niñez; la diversión es la etapa de la adolescencia  y juventud; el adorno (en la apariencia) es la etapa de la juventud y el principio de la adultez; la competición buscando la excelencia es la etapa de la madurez; mientras que la jactancia de poseer pertenencias es la etapa de la vejez o ancianidad. También menciona aquí cinco cosas:

  1. El juego: Nombre que se le da a una acción o expresión destinada a hacer bromas y chistes para pasar el tiempo, aliviar la soledad, romper la tranquilidad o el silencio, para brindar alegría o placer al alma, o para provocar sentimientos similares en los seres queridos, o lo contrario en los odiados. El juego predomina en las acciones de los niños y los jóvenes, por lo que la etapa de la infancia es la etapa del juego, diferenciándose la gente en su afición por él según hayan sido sus primeras etapas de la vida y el grado de madurez y buen juicio que haya adquirido en las primeras etapas del desarrollo humano. El exceso de juego por parte de quienes no se encuentran en la etapa infantil indica falta de madurez.
  2. La diversión: Nombre que recibe una expresión o acción destinada a brindar placer al alma y distraerla del dolor resultante del cansancio físico, la tristeza o la aflicción. Se dice que la diversión la distrae de algo, es decir, que la mantiene ocupada con otra cosa. La diversión es común en la juventud, por lo que esta etapa se caracteriza por su protagonismo.

Y quienes buscan a menudo placer y disfrute se entregan a los placeres mundanos.

3.El ornato, la apariencia de lujo  Consiste en mejorar la apariencia personal o el entorno para hacerlo más atractivo visualmente. Desear lucir bien, es natural y esto se acentúa aún más en las mujeres. El adorno, el embellecerse es más común en la época juvenil, y cuando los hombres comienzan a sentir el desvanecimiento de su belleza juvenil, pero para las mujeres suele ser un deseo permanente, el deseo de mantenerse siempre bellas. Esa necesidad del adorno y el embellecimiento prevalece generalmente en las diferentes situaciones de la vida, en la casa y la ropa, siendo una necesidad muy subjetiva

  1. La jactancia: Es hablar de algo de lo que uno se enorgullece, hablar de las cualidades y atributos dignos de elogio que uno posee, ya sea con veracidad o falsedad. La gente se jacta de los atributos que son dignos de elogio en sus épocas, generaciones y costumbres. La mayor parte de la jactancia se da en la madurez, cuando los esfuerzos se dirigen a conseguir gloria, méritos o algo de lo que enorgullecerse ante la sociedad. La jactancia es común en la vida de las personas en este mundo, y de ella surgen la vanidad y la envidia.

5-Rivalidad por amasar riquezas e incrementar  el número de descendientes. La forma del verbo aquí indica una exageración de la acción, colocándola en la posición de alguien que supera a otros en la abundancia de algo. Dicha persona se esfuerza por poseer la mayor cantidad, como si mirara o compitiera con alguien más que tiene una mayor cantidad de algo deseable. En este caso, se refiere a la riqueza y los hijos, después el significado se extendió y pasó a describir el deseo de adquirir mucho superando a quienes ya lo han obtenido. La evidencia de esto lo encontramos en las palabras de Allah Todopoderoso en la sura 102 La jactancia de pertenencias “Vosotros que estáis entregado a la jactancia de pertenencias” (dejando a un lado vuestros deberes reales)

De esto se desprende claramente que cuando el mundo se mide según sus propios estándares y se pesa según sus propias balanzas, parece grande e inmenso, pero cuando se mide según los estándares de la verdad y se pesa según las balanzas de la justicia, parece insignificante, trivial e inútil.

Sí, hermanos y hermanas: este mundo no es más que juego y diversión, ornato, ostentación entre la gente y jactancia de riquezas e hijos. Esta es la realidad de la vida mundana. El Todopoderoso, Exaltado sea, nos da un ejemplo tangible de este mundo, describiendo vívidamente su realidad y expresándola al decir: “ Es como una lluvia que admira a los sembradores por las plantas que genera, pero que después se secan y la ves amarillentas hasta convertirse en deshecho Sura 57, El hierro, aleya 20. Este crecimiento que agrada a los campesinos o sembradores (aquí utiliza el término “kuffar” para referirse a ellos) es temporal, termina después de su período asignado y llega a su fin en poco tiempo, para luego convertirse en simples deshechos. Esta es la vida tal como el Todopoderoso, Exaltado sea, nos la ha mostrado. Dijo Ibn Abd Rabbih al-Andalusí, autor de “Al-`Iqd al-Farid”: “En verdad, este mundo no es más que la frescura de un matorral; cuando un lado reverdece, el otro se marchita. Es un hogar donde las esperanzas no son más que calamidades, y los placeres, desgracias. Así que no dejes que tus ojos derramen una lágrima por lo que se ha perdido, pues tú también te irás”.

Abu Firas al-Hamdani dijo: “Si vives, el hombre está destinado a morir, incluso si los días son largos y la vida se prolonga. Shawqi dijo: “Cada alfombra de la vida se doblará, incluso si el tiempo es largo y placentero. Hermano del mundo, veo tu mundo como una serpiente que cambia de piel a cada instante

Hermanos y hermanas: El Mensajero de la Misericordia para los mundos – la paz y las bendiciones de Allah sean con él- nos ha dado a nosotros, los creyentes, muchas directrices y nos ha mostrado el destino que tuvieron naciones anteriores, especialmente aquellas que competían por las cosas mundanas, derramaron sangre y ultrajaron el honor por ello. Se narra, según la autoridad de Amr ibn Awf al-Ansari -Allah esté complacido con él-, que el Mensajero de Allah envió a Abu Ubaidah ibn al-Yarrah a Baréin para recaudar el tributo de sus habitantes (jizya). Abu Ubaidah regresó con riquezas, y los Ansar se enteraron de su llegada. Acudieron a la oración del fajr con el Mensajero de Allah . Cuando terminó de orar y se disponía a marcharse, se le acercaron. El Mensajero de Allah sonrió al verlos y dijo: «Creo que habéis oído que Abu Ubaidah ha regresado con algo de Baréin». Respondieron: «Sí, oh Mensajero de Allah ». Dijo: «Alegraos y tened esperanza en lo que os agrada. Por Allah no temo la pobreza para vosotros, sino que os sobrevengan riquezas terrenales, como les sobrevinieron a quienes os precedieron, y que compitáis por ellas como ellos compitieron, y que os destruyan como los destruyeron a ellos». (Acordado). Cualquiera que reflexione sobre la historia de los musulmanes encontrará que la competencia por los bienes materiales ha existido en sus vidas desde hace mucho tiempo y continúa hasta nuestros días. La destrucción, el fracaso y la decadencia comenzaron hace siglos y persisten hasta la actualidad, llevando a la pérdida de muchos  países.

Dijo Abu Sa’id al-Judri -Allah esté complacido con él-: El Mensajero de Allah se sentó en el púlpito (minbar), y nosotros nos sentamos a su alrededor. Dijo: “Entre las cosas que temo para vosotros después de mi partida está el atractivo mundano y sus adornos que se os abrirán”. (Acordado). Y lo que nos advirtió y temía que cayéramos se ha cumplido. ¿Acaso hay alguien que reflexione? También dijo el Mensajero de Allah  : «El mundo es dulce y verde, y Allah Todopoderoso os ha hecho sus administradores, por lo que Él verá cómo os comportáis. Así que guardaos de este mundo y guardaos de las mujeres». (Narrado por Muslim).

Oh Allah, une nuestros corazones, reconcilia nuestras diferencias y guíanos por los caminos de la paz. Que la paz y las bendiciones de Allah sean sobre nuestro Profeta Mohammad, su familia y todos sus compañeros.

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Un día normal en la vida del Profeta Mohammad (ﷺ)(5) https://ccandalusi.org/un-dia-normal-en-la-vida-del-profeta-mohammad-%ef%b7%ba5/ https://ccandalusi.org/un-dia-normal-en-la-vida-del-profeta-mohammad-%ef%b7%ba5/#respond Fri, 12 Jun 2026 09:01:36 +0000 https://ccandalusi.org/?p=11694 tener este aroma y conversar con los ángeles, con los que vosotros no conversáis» Cuando se acostaba decía: «¡Alabado sea Allah, que nos alimentó, nos dio de beber, nos sustentó y nos dio cobijo! ¡Cuántos hay que no tienen ni proveedor ni refugio! ¡Alabado sea Allah, que me concedió Su favor y me dio dones […]

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tener este aroma y conversar con los ángeles, con los que vosotros no conversáis»

Cuando se acostaba decía: «¡Alabado sea Allah, que nos alimentó, nos dio de beber, nos sustentó y nos dio cobijo! ¡Cuántos hay que no tienen ni proveedor ni refugio! ¡Alabado sea Allah, que me concedió Su favor y me dio dones abundantes! ¡Alabado sea Allah en toda circunstancia! ¡Oh Allah, Señor y Dueño de todas las cosas, a Ti te pertenece todo! ¡Me refugio en Ti del Fuego!». Luego juntaba las palmas de sus benditas manos, soplaba en ellas y recitaba: «Di: Él es Allah, el Único», «Di: Me refugio en el Señor del rayar del alba» y «Di: Me refugio en el Señor de la humanidad». Después pasaba las manos por la cabeza, el rostro y la parte delantera del cuerpo tres veces. Luego se acostaba sobre su lado derecho, colocaba la mano bajo la mejilla y decía: «¡Oh Allah, en Tu nombre vivo y en Tu nombre muero! ¡Oh Allah, protégeme de Tu castigo el Día en que resucites a Tus siervos!».

Tenía  otras  invocaciones y súplicas, pero no nos alargaremos en mencionarlas. Luego, hacía compañía a su esposa con una conversación durante un rato. Después, si había en él la necesidad del hombre con respecto a su esposa, satisfacía ese deseo conyugal especial. Pero tal vez le tocaba a su esposa el período menstrual y para que el placer conyugal no se interrumpiera para ella la abrazaba, acariciaba, Y le indicaba que usara  un “izar” o falda ligera para poder disfrutar con ella de lo que un esposo disfruta con su esposa, ¡excepto el coito!

Realizaba el baño ritual después de las relaciones antes de irse a dormir; y a veces realizaba la ablución y se dormía, posponiendo el baño ritual hasta que despertaba. A veces, él y su esposa se bañaban con el mismo recipiente, turnándose, y decía ella: «Déjame un poco, déjame un poco», y él decía: «Déjame un poco, déjame un poco». Y esto, sin duda, es una hermosa compañía y un juego inocente entre esposos. Cuando dormía y se sumía en un sueño profundo, resoplaba. Al darse la vuelta en la cama por la noche decía: No hay más dios que Allah, el Único, el Todopoderoso, Señor de los cielos y de la tierra y de lo que hay entre ellos, Aquel quien tiene la autoridad suprema, el Perdonador. Y parece que este era el período más largo que dormía. ¡Que la paz y las bendiciones sean con él!

Cuando llegaba la medianoche, el Profeta ﷺ se despertaba, tomaba su “siwak” y se frotaba la boca con él, luego iba a un odre de agua colgado, desataba su correa y vertía agua de él en una taza o vaso que tenía consigo. Luego realizaba la ablución de manera minuciosa, moderada y completa. A continuación, se ponía su vestimenta y se dirigía a su oración/oración de “Tahajjud”-oración voluntaria que se realiza en el último tercio de la noche-,  obedeciendo así el mandato de su Señor: “Invoca (al Señor) la mayor parte de la noche” Sura 73, El Arrebujado, aleya 2), y Sus palabras: “Y vela parte de la noche como un acto voluntario para ti”  Sura 17, El viaje nocturno, aleya 79. Él comenzaba con dos rak’as ligeras cuando dirigía a la gente en la oración, pero ¡era más larga cuando oraba solo! Y quien contemple su estado en su “Tahajjud”, encontrará que en su oración por la noche se concentran todos sus sentimientos, sensaciones y oraciones susurradas. ¡Como si estuviera mirando el trono de su Señor, el Altísimo, con claridad y conversando con Él en privado! Así, su alabanza a su Señor era la más elocuente, su glorificación la más grande y su súplica la más completa. ¡Y no es de extrañar! Porque él es quien ascendió hasta que los siete cielos se abrieron para él, y se elevó a un nivel donde podía oír el rasgueo de las plumas. Y fue veraz y justo cuando dijo: “Soy el más piadoso de vosotros y el que más sabe de Allah entre vosotros“. Luego continúa pasando su noche -entre la humilde recitación, la súplica y la glorificación de Allah- hasta que queda una sexta parte de la noche.

Pasa la noche apartándose de su lecho = cuando se vuelven pesados para los incrédulos los lechos (Es decir, en el momento en el que los politeístas y despreocupados están profundamente dormidos en sus camas)

Si terminaba su oración y quería realizar el “Witr” (oración sunna antes del primer rayo del alba o después del Isha) despertaba a su esposa para que la hiciera con él. Lo realizaba con tres rak’as, recitando en la primera la sura 87 (del Altísimo); en la segunda, la sura 109 (de los incrédulos); y en la tercera, la sura 112, (La adoración pura). A veces añadía las dos “Mu’awwidhatayn” (Suras 113 (El rayar del alba) y 114 (Los hombres). Al final de su Witr, decía: «¡Oh Allah!, me refugio con Tu complacencia de Tu ira, y con Tu perdón de Tu castigo, y me refugio en Ti de Ti. No tengo palabras para enumerar Tus alabanzas; Tú eres como te has alabado a Ti mismo». Concluía con: Subhana al-malek al-quddus (tres veces) (Gloria al Soberano, el Santísimo). Prolongaba la tercera rak’a y extendía en ella su voz.

Dije o que has oído, y pido perdón a Allah Todopoderoso, para mí y para vosotros.

Hacia el final de su vida como parte de su lealtad hacia aquellos que habían cumplido ya su compromiso y habían fallecido antes de presenciar la victoria de Allah y de que las multitudes se convirtiesen  a Su religión, solía salir por la noche al cementerio de al-Baqi’ para orar por ellos. Era como si, al acercarse su muerte, se despidiera de los muertos y los vivos antes de unirse a la compañía más elevada. Decia: «La paz sea contigo, oh morada de los creyentes. Lo que te fue prometido te ha llegado. Se te concede un respiro hasta mañana, y nosotros, si Allah quiere, nos uniremos a ti. Oh Allah, perdona a la gente de Baqi’ al-Garqad  (cementerio principal para la gente de Medina desde la época del Profeta Mohammad ﷺ) » . Cuando las horas de la noche llegaban a su fin, y solo quedaba aproximadamente el último sexto, el Profeta ﷺ se retiraba a su lecho para descansar su noble cuerpo después de un largo período de pie con invocaciones (dhikr), oración, súplica y preocupación por los vivos y los muertos, y para prepararse para recibir la oración del amanecer y el trabajo del día con energía y entusiasmo. Aisha -Allah esté complacido con ella- dijo: «Jamás encontré al Mensajero de Allah al amanecer (refiriéndose a la última parte de la noche, antes del amanecer) , sino dormido». Permanecía en ese sueño hasta que la luz del alba disipaba la oscuridad de la noche y la llamada a la oración de Bilal rompía el silencio de Medina. Entonces, él ﷺ despertaba y comenzaba un nuevo día, perfumado con el aliento de la profecía y la luz del mensaje divino.

Así es como él ﷺ pasaba su bendito día, atendiendo sus necesidades humanas y cumpliendo su deber divino de transmitir la religión de Allah a sus siervos, educando a los creyentes en ella y defendiéndola de aquellos que se oponen y le son hostiles; y a través de este continuo esfuerzo diario suyo ﷺ durante veintitrés años, se logró una gran victoria y un bien abundante y universal.

Esto es lo que se puede extraer o deducir del noble programa del “Un día en la vida del Profeta Mohammad ﷺ “, en cuanto a numerosos beneficios y enseñanzas. Por ahora, basta con mencionar dos de ellos. El primero es que los actos de adoración más profundos y que más tiempo consumían del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él y su familia) eran los actos secretos de culto que realizaba en su hogar durante el silencio de la noche, a los que se adhirió y perseveró hasta que le llegó la muerte. Él, que nunca cometió pecado ni incurrió en falta, hizo esto. Pero, qué podemos decir de nuestras vidas que casi nunca están libres de negligencia, defectos o transgresiones de los límites establecidos por Allah o de los derechos de sus siervos. Debemos imitarlo en lo máximo posible.  El segundo: el grado de equilibrio de este programa con la comprensión de los derechos privados y públicos, de modo que vemos en él, con nuestros propios ojos, la aplicación práctica de su legadoﷺ el día en que dijo: «En verdad, tu Señor tiene derecho sobre ti, y tú tienes derecho sobre ti (se refiere a cuidar tu salud, descansar y dormir o suficiente, nutrir el cuerpo….), y tu familia tiene derecho sobre ti (se refiere a brindar buena compañía, pasar el tiempo con la familia, satisfacer sus necesidades materiales y morales, etc. ), , así que da a quien tiene derecho lo que le corresponde».

Pedimos a Allah Todopoderoso que nos conceda el éxito al seguir al Profeta ﷺ imitándole en intenciones, palabras, acciones y situaciones. Amén. Amén. Gloria a tu Señor, el Señor del Poder, por encima de lo que describen, la paz sea sobre los mensajeros, y la alabanza para Allah, Señor de los mundos.

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El Sheij Alissa se reúne con responsables musulmanes del Reino Unido y participa en la reunión de expertos del Centro de estudios islámicos de Oxford https://ccandalusi.org/el-sheij-alissa-se-reune-con-responsables-musulmanes-del-reino-unido-y-participa-en-la-reunion-de-expertos-del-centro-de-estudios-islamicos-de-oxford/ https://ccandalusi.org/el-sheij-alissa-se-reune-con-responsables-musulmanes-del-reino-unido-y-participa-en-la-reunion-de-expertos-del-centro-de-estudios-islamicos-de-oxford/#respond Thu, 11 Jun 2026 09:39:28 +0000 https://ccandalusi.org/?p=11704 El Sheij Alissa se reúne con responsables musulmanes del Reino Unido y participa en la reunión de expertos del Centro de estudios islámicos de Oxford Londres – Oxford: El Sheij Mohammed ben Abdulkarim Alissa, Secretario General de la Liga del Mundo Islámico, Presidente del Consejo de Ulemas, se reunió en la capital británica, Londres, con […]

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El Sheij Alissa se reúne con responsables musulmanes del Reino Unido y participa en la reunión de expertos del Centro de estudios islámicos de Oxford

Londres – Oxford:

El Sheij Mohammed ben Abdulkarim Alissa, Secretario General de la Liga del Mundo Islámico, Presidente del Consejo de Ulemas, se reunió en la capital británica, Londres, con varios responsables musulmanes, entre los que también figuraban empresarios de distintas regiones del Reino Unido.

Durante el encuentro se abordaron diversos temas relacionados con el enfoque civilizacional del Islam frente a diversas cuestiones relativas a las comunidades musulmanas que viven en países no musulmanes. Los participantes elogiaron el importante papel desempeñado por la Liga del Mundo Islámico en todo el mundo y expresaron su aprecio por sus iniciativas, especialmente aquellas destinadas a presentar la verdadera imagen del islam y a combatir las ideologías extremistas en todas sus formas.

El SG también pronunció una intervención principal en la apertura de la reunión del grupo de expertos del Centro de estudios islámicos de Oxford, durante la cual abordó diversas cuestiones relacionadas con el diálogo, subrayando su importancia en la promoción de la paz preventiva y duradera.

 

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La Liga del Mundo Islamico asume la responsabilidad de reunir, destacar y activar los denominadores comunes del Islam con el fin de consolidar su unidad y fortalecer la cohesión de su comunidad https://ccandalusi.org/la-liga-del-mundo-islamico-asume-la-responsabilidad-de-reunir-destacar-y-activar-los-denominadores-comunes-del-islam-con-el-fin-de-consolidar-su-unidad-y-fortalecer-la-cohesion-de-su-comunidad/ https://ccandalusi.org/la-liga-del-mundo-islamico-asume-la-responsabilidad-de-reunir-destacar-y-activar-los-denominadores-comunes-del-islam-con-el-fin-de-consolidar-su-unidad-y-fortalecer-la-cohesion-de-su-comunidad/#respond Sat, 06 Jun 2026 09:36:05 +0000 https://ccandalusi.org/?p=11700 La Liga del Mundo Islamico asume la responsabilidad de reunir, destacar y activar los denominadores comunes del Islam con el fin de consolidar su unidad y fortalecer la cohesión de su comunidad. Esta misión se ha materializado a través de iniciativas y programas eficaces, entre los que destaca la propuesta de la Liga, presentada por […]

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La Liga del Mundo Islamico asume la responsabilidad de reunir, destacar y activar los denominadores comunes del Islam con el fin de consolidar su unidad y fortalecer la cohesión de su comunidad.

Esta misión se ha materializado a través de iniciativas y programas eficaces, entre los que destaca la propuesta de la Liga, presentada por sus ulemas durante la conferencia fundacional «Construyendo puentes entre las escuelas islámicas», de elaborar la Enciclopedia del consenso intelectual islámico. Esta obra, que consta de cerca de 1.800 páginas, fue preparada y redactada con la participación de 60 ulemas especialistas en la ley islámica e intelectuales musulmanes pertenecientes a distintas escuelas islámicas. Constituye un hito luminoso en el afianzamiento de los valores de fraternidad y cooperación entre las escuelas islámicas, especialmente frente a las ideologías de confrontación y conflicto alimentadas por el extremismo y el sectarismo.

La enciclopedia también tiene como objetivo proporcionar una base propicia para fortalecer el diálogo entre las diferentes escuelas islámicas, así como para construir puentes fundamentados en sus valores comunes, fomentando al mismo tiempo el intercambio de conocimientos, el esfuerzo de interpretación jurídica (ijtihad) y el consejo sincero, de conformidad con la noble ética del Islam y su profunda sabiduría.

La compilación y publicación de esta enciclopedia fueron realizadas por el Centro de protección intelectual del Reino de Arabia Saudita. Su elaboración estuvo supervisada por una élite de grandes ulemas del mundo musulmán, encabezada por los eminentes ulemas del Reino de Arabia Saudita, así como por los miembros del Consejo de jurisprudencia islámica.

 

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El apoyo entre los musulmanes https://ccandalusi.org/el-apoyo-entre-los-musulmanes/ https://ccandalusi.org/el-apoyo-entre-los-musulmanes/#respond Fri, 05 Jun 2026 09:48:47 +0000 https://ccandalusi.org/?p=11681 Alabado sea Allah, Señor de los mundos, y que la paz y las bendiciones sean sobre el Mensajero de Allah, sobre su familia y todos sus compañeros. Dice Allah Todopoderoso: “Los creyentes son, en realidad, hermanos.” Sura 49, Los aposentos privados, aleya 10. En esta aleya o versículo se confirma lo que Allah ha ordenado, […]

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Alabado sea Allah, Señor de los mundos, y que la paz y las bendiciones sean sobre el Mensajero de Allah, sobre su familia y todos sus compañeros.

Dice Allah Todopoderoso: “Los creyentes son, en realidad, hermanos.Sura 49, Los aposentos privados, aleya 10. En esta aleya o versículo se confirma lo que Allah ha ordenado, y nos señala que el vínculo de la fe es más fuerte que el vínculo de parentesco y lazos de sangre. La hermandad entre los creyentes en el Islam es fuerte y firme. Dijo Allah Todopoderoso: “No encontrareis a nadie que creyendo en Allah y en el último Día sienta afecto por quien se opone a Allah y a Su mensajero, aunque se trate de sus padres, sus hijos, sus hermanos o los de su tribu. Ha escrito la creencia en sus corazones, les ha ayudado con un espíritu procedente de Él y les hará entrar en jardines por cuyos suelos corren los ríos donde serán inmortales.” Sura 58, La discusión, aleya 22.

Un creyente que se caracteriza por la fe no puede abandonar su deber para con sus hermanos de creencia, pues uno de los significados más simples de la hermandad indica que no puedes estar satisfecho con ver a tu hermano o hermana caer en una situación difícil, dejándolo solo cuando puedes rescatarlo, apoyarlo o aliviar su sufrimiento. También es irrazonable vivir cómodamente mientras tu hermano, sabiéndolo tú, pasa hambre, y así sucesivamente, con todos los significados que una persona experimenta en sus tratos con su hermano. -Los casos excepcionales no invalidan esta regla, porque el fortalecimiento de una persona a través de su hermano es algo innato y no necesita prueba. -. Esto es lo que el Legislador –Allah- asumió cuando decretó que los creyentes son hermanos, en todo el sentido de la palabra. Es decir, que el vínculo de uno con otros es un verdadero vínculo de hermandad, fortalecido y reforzado por este vínculo de fe que los une. Por lo tanto, encontramos al Profeta ﷺ estableciendo y poniendo principios que aclaran la relación entre los musulmanes. Dice respecto a algunos de estos significados: “Un musulmán es hermano de otro musulmán, no le hace daño ni le abandona. ¡Por Aquel en cuya mano está mi alma! ninguno de vosotros cree verdaderamente hasta que ame para su hermano lo que ama para sí mismo.” (Narrado por Al-Bujari). Este hadiz tiene varias pruebas que respaldan y confirman la hermandad entre los musulmanes, y esta hermandad obliga a quien la posee a apoyar a su hermano contra sus enemigos y no abandonarlo o entregarlo a ellos. La frase “no entregarlo” no se limita al significado literal de entregar al hermano a su enemigo; más bien, tiene un alcance y significado más amplio, que abarca no abandonar a tu hermano de fe cuando el pasa por momentos de desesperación, significa no entregarlo a la destrucción, no abandonarlo en situaciones de vergüenza, desgracia, ni cuando está en las profundidade3s de la corrupción. Por supuesto, que también implica que no debe entregarlo a su enemigo, aunque tenga capacidad de hacerlo. Estos son algunos de los significados del apoyo mutuo entre musulmanes. Asimismo, un musulmán no debe perjudicar a su hermano musulmán o ser injusto con él. Y, en efecto, la injusticia entre verdaderos hermanos es muy rara. Si se produce una injusticia entre musulmanes, o si uno perjudica a otro, su impacto es extremadamente doloroso, pues proviene de alguien de quien menos se espera tal acto. Es como si lo cometiera la propia persona contra ella misma, convirtiéndose a la vez en opresor y oprimido, víctima y verdugo, porque el efecto de esta injusticia se extiende tanto al propio individuo como a los demás. Se ha dicho: «La injusticia contra los parientes es más amarga para el alma que el golpe de una espada afilada». Que un musulmán se distancie de su hermano y lo abandone es una injusticia, al igual que es una injusticia fallarle cuando merece apoyo. Dejarlo a su suerte en la miseria -cuando podría aconsejarle y rescatarlo- es una injusticia. Negarle lo que le corresponde o menoscabar sus derechos es una injusticia, al igual que hablar mal de él y burlarse de él. Son injusticias que uno no desearía para sí mismo, pero que si las inflige a otros  es una gran iniquidad.

Este razonamiento se puede definir de la siguiente manera: cualquier cosa que un musulmán no querría experimentar si le sucediera a otro musulmán -o no querría para él-, y que él mismo provoca que le suceda, se considera una injusticia.

Por eso encontramos que el Mensajero ﷺ concluye su declaración con esta regla o norma, y jura por ella. “Por Aquel en cuya mano está mi alma, ninguno de vosotros cree verdaderamente hasta que no quiera -de bien- para su hermano lo que quiere para sí mismo” (Acordado). Las palabras de este hadiz se han repetido en una versión que omite la frase «de bien». El Profeta ﷺ enfatiza que un creyente es para su hermano de fe como una edificación donde cada parte fortalece a la otra. Si la debilidad afecta a un lado de esta edificación y los demás no se apresuran a reparar la grieta, se derrumbará sobre todos ellos. El apoyo mutuo no se limita a salvar a una persona de su enemigo (que es lo natural), sino que también incluye ayudar a una persona a protegerse de hacerse daño a sí misma, como se menciona en el hadiz: «Apoya a tu hermano, sea opresor u oprimido». Dijeron: “¡Oh Mensajero de Allah!, sabemos cómo apoyarlo cuando es oprimido, pero ¿cómo lo apoyamos cuando es un opresor?” Él dijo: “quitándoles de la injusticia o impidiendo que la cometa; eso es apoyarlo”. (Al-Bujari). Este significado implica la intervención de otros para apoyar, ayudar y guiar a una persona sobre algo que quizás pueda para él resultarle dañino y perjudicial. Esto es desde una perspectiva individual. Desde una perspectiva colectiva, el ejemplo más destacado que nos dio el Mensajero de Allah ﷺ es la obligación de intervenir para prevenir el daño a nosotros mismos y a quienes nos lo desean, incluso sin intención. Este es el hadiz sobre el barco, en el que se dice: “El ejemplo de quien se mantiene firme en los límites establecidos por Allah y de quienes los transgreden es como el de las personas que echaron suertes para un barco. Algunos obtuvieron la cubierta superior y otros el nivel inferior. Los que estaban en la cubierta inferior, cuando necesitaban agua, tenían que pasar por los que estaban en la cubierta superior. Dijeron: «Si abriéramos un agujero en nuestra sección del barco, no molestaríamos a los que están arriba». Pero el Profeta advirtió: Si los dejaban hacer lo que querían, el barco se hundiría y todos perecerían. Pero si los de arriba los detenían, todos se salvarían”. (Narrado por Al-Bujari). De este hadiz y del anterior, se desprende claramente que la negligencia a la hora de reprimir al opresor, o a cualquiera que cause una destrucción segura, perjudica a todos. A todos les conviene actuar con rapidez para alejar el peligro. En primer lugar, de aquel que pretende causar daño, para que no se extienda a la persona misma, es decir, al propio perpetrador. En segundo lugar: para alejar y evitar la destrucción de todos. Este apoyo mutuo dentro de la comunidad es un requisito de la hermandad islámica, así como de los intereses comunes de todos, ya que las consecuencias de la inacción o la apatía sería un perjuicio  para todos. Por lo tanto, abordar el problema desde el principio es uno de los deberes más imperativos para evitar que se agrave y resulte difícil para los sabios reparar las grietas posteriormente. Consideremos las palabras de Allah Todopoderoso: “Y guardaos de una prueba que no sólo afligirá a los que de vosotros sean injustos” Sura 8, Los botines de guerra, aleya 25.  

Ciertamente el apoyo entre los musulmanes se extiende a ellos dondequiera que se encuentren, y toda persona capacitada es responsable de su inacción o negligencia cuando debía actuar, incluso si sus hogares están lejos. Esto se debe a que los musulmanes están unidos frente a todos los demás; son como un solo cuerpo en sus sentimientos, emociones, esperanzas, dolores, y en su rápida reacción ante lo que le sucede o afecta a uno de ellos, hombre o mujer. Si una mujer musulmana sufre algún daño en los confines de la tierra a manos de su enemigo, de tal manera que se requiere su rescate y liberación, pues entonces el deber recae sobre todos sus hermanos de creencia, debido al significado compartido de la hermandad, ya que los creyentes son aliados entre sí. Se ayudan mutuamente.

Esto se confirmó con el grito que resonó desde los confines de las tierras bizantinas, el grito de una joven musulmana cautiva a quien alguien intentó agredir. Ella gritó: «¡Oh, Mu’tasem!» –lamento histórico pronunciado por una mujer musulmana hachemita que fue capturada por los romanos y agredida en la ciudad de Zabatra-

Este  grito no cayó en oídos sordos, sino que llegó a al-Mu’tasim Billah, quien respondió de inmediato: «¡Aquí estoy! ¡Aquí estoy!». Reunió un ejército tan numeroso que sacudió los cimientos del Imperio bizantino. Rescató a la joven, y le devolvió la libertad. Esta batalla se conoció como la Batalla de Amorium, inmortalizada por los poetas. Tuvo lugar en el año 223 de la Hégira, y el poeta Abu Tammam la inmortalizó en un poema que comienza: «La espada es más veraz que los libros; en su filo está la línea divisoria entre la seriedad y la broma». Este grito, esta respuesta, esta rápida ayuda son ejemplos del vínculo de fe que dio frutos de la mejor manera posible y engrandeció el prestigio del estado entre las naciones. De no haber sido por este vínculo de fe que unió a esta joven musulmana con al-Mu’tasim, ella no habría buscado su ayuda, ni él habría acudido a su rescate con tanta honorabilidad, demostrando la caballerosidad y hombría que debe caracterizar a quienes lideran a los musulmanes. Sin embargo, en nuestros tiempos, en muchas partes del mundo islámico, resuenan clamores similares, pero no encuentran el mismo nivel de nobleza que el de al-Mu’tasim. La ayuda mutua que los musulmanes se han brindado entre sí en numerosas ocasiones, con dinero y armas, como se documenta en nuestra historia islámica, revela el cumplimiento de uno de los objetivos de la hermandad en el Islam: apresurarse a tender una mano amiga a quienes han sufrido un ataque común. La historia nos habla de un clamor de auxilio que surgió en la Siria histórica cuando los tártaros atacaron en el año 702 de la Hégira. Entonces los sirios recurrieron a sus hermanos musulmanes en Egipto en busca de ayuda, y sus súplicas fueron atendidas. Los corazones respondieron, y se apresuraron a hacer frente a la agresión injusta. Y si no hubiera sido por esta hermandad que une entre los dos países, no se hubieran lanzado esos miles de hermanos de Egipto a salvar a sus hermanos en Siria, sabiendo perfectamente que se embarcaban en una guerra que podría costarles su dinero y sus vidas. Pero fue su fe y el vínculo de hermandad en el Islam lo que los impulsó a cooperar, a pesar del peligro inherente y la amenaza inminente que representaba para el propio Egipto. Este afán por apoyar a sus hermanos en la fe no se vio obstaculizado por ningún impedimento, ni dudaron en responder con prontitud; más bien, aceptaron la muerte con gusto para lograr este objetivo de hermandad en el Islam: apoyar a sus hermanos en la fe. Ejemplos de esto abundan en nuestra historia islámica, tanto antigua como moderna.

Nuestro propósito al citar estos ejemplos es enfatizar que el vínculo de la fe es lo que obliga a un musulmán, independientemente de su nacionalidad o raza, a apresurarse a tender una mano amiga a su hermano, buscando la complacencia de Allah y cumpliendo Sus mandamientos y directrices de que los creyentes son aliados entre sí, y que Allah ayuda a Su siervo mientras el siervo ayude a su hermano. Ahora bien, puede surgir una pregunta, que se formula con frecuencia: ¿Cuál es el motivo detrás de la falta de respuesta de muchos países islámicos para lograr la solidaridad, a pesar de la abundancia de razones para ello en nuestros tiempos? La respuesta es clara: se trata de la debilidad de la fe en algunas personas, el alejamiento de muchos musulmanes de la ley divina y la influencia de camarillas que filtran sus secretos a sus enemigos. Allah les ha advertido que no busquen consejeros entre ellos.

 ¡Oh Allah, muéstranos la verdad como verdad y concédenos seguirla, y muéstranos la falsedad como falsedad y concédenos evitarla! Que la paz y las bendiciones de Allah sean sobre nuestro maestro Mohammad, su familia y todos sus compañeros. Alabado sea Allah, Señor de los mundos.

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Horario de oración | Junio 2026 https://ccandalusi.org/horario-de-oracion-junio-2026/ https://ccandalusi.org/horario-de-oracion-junio-2026/#respond Mon, 01 Jun 2026 20:49:16 +0000 https://ccandalusi.org/?p=11675 Descargar PDF Descargar PDF

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La Liga del Mundo Islamico continúa sus esfuerzos para combatir la islamofobia, especialmente representando a los pueblos musulmanes ante las instancias internacionales y de las Naciones Unidas mediante un discurso islámico esclarecido https://ccandalusi.org/la-liga-del-mundo-islamico-continua-sus-esfuerzos-para-combatir-la-islamofobia-especialmente-representando-a-los-pueblos-musulmanes-ante-las-instancias-internacionales-y-de-las-naciones-unidas-median/ https://ccandalusi.org/la-liga-del-mundo-islamico-continua-sus-esfuerzos-para-combatir-la-islamofobia-especialmente-representando-a-los-pueblos-musulmanes-ante-las-instancias-internacionales-y-de-las-naciones-unidas-median/#respond Sun, 31 May 2026 09:31:59 +0000 https://ccandalusi.org/?p=11696   La Liga del Mundo Islamico continúa sus esfuerzos para combatir la islamofobia, especialmente representando a los pueblos musulmanes ante las instancias internacionales y de las Naciones Unidas mediante un discurso islámico esclarecido, al tiempo que refuerza los diálogos constructivos y los resultados que estos permiten alcanzar en materia de construcción de puentes de entendimiento […]

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La Liga del Mundo Islamico continúa sus esfuerzos para combatir la islamofobia, especialmente representando a los pueblos musulmanes ante las instancias internacionales y de las Naciones Unidas mediante un discurso islámico esclarecido, al tiempo que refuerza los diálogos constructivos y los resultados que estos permiten alcanzar en materia de construcción de puentes de entendimiento mutuo e intercambio.

La Liga también trabaja para ampliar sus alianzas con organizaciones, instituciones y centros internacionales, tanto gubernamentales como no gubernamentales, en particular con los principales centros de investigación y estudios, así como con las instituciones académicas.

 

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Un día normal en la vida del Profeta Mohammad (3) https://ccandalusi.org/un-dia-normal-en-la-vida-del-profeta-mohammad-3/ https://ccandalusi.org/un-dia-normal-en-la-vida-del-profeta-mohammad-3/#respond Fri, 22 May 2026 10:14:54 +0000 https://ccandalusi.org/?p=11673 El tema de la “jutba” (sermón) de hoy está relacionado con la “jutba” anterior, que trataba sobre el programa de “Un día normal en la vida del profeta Mohammad”. Lo último que mencionamos al respecto fue que él ﷺ cuando el día estaba avanzando – es decir, a partir del amanecer, después de la oración […]

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El tema de la “jutba” (sermón) de hoy está relacionado con la “jutba” anterior, que trataba sobre el programa de “Un día normal en la vida del profeta Mohammad”. Lo último que mencionamos al respecto fue que él ﷺ cuando el día estaba avanzando – es decir, a partir del amanecer, después de la oración voluntaria de “Duha” -se levantaba de la reunión que celebraba en su mezquita para enseñar y educar a sus compañeros –Allah  Todopoderoso esté complacido con ellos- para que cada uno se ocupara de sus propios asuntos: su hogar o su trabajo.

En cuanto a él ﷺ, tenía por costumbre visitar algunas mañanas a aquellos de sus parientes o compañeros que deseaban verlo. A veces iba solo, y otras veces con algunos de sus compañeros. Entre sus visitas a sus parientes estaba la que hizo a la casa de Fátima para ver a su nieto, Al-Hasan ibn Ali – Allah esté complacido con él y con su padre- Lo acompañaba Abu Hurairah -Allah esté complacido con él-, quien narró que el Profeta ﷺ se quedó en el patio de la casa y gritó: «¿Está aquí el pequeño? ¿Está aquí el pequeño?», hasta que Al-Hasan salió corriendo hacia él. El Profeta  ﷺ lo abrazó y lo besó, diciendo: «¡Oh Allah, yo lo amo, así que ámalo y ama a quien lo ame!». En otra ocasión, fue a casa de ella y le preguntó por su esposo, Ali -Allah esté complacido con ambos-, preguntando: «¿Dónde está tu primo?». Ella respondió: “¡Había algo entre nosotros, así que él salió!” Preguntó por él, y le dijeron: Está durmiendo en la mezquita. Entonces fue a verlo, y su manto se le había caído del costado y se le había pegado polvo. Comenzó a limpiarle el polvo y a decir: ¡Levántate, Abu Turab, levántate, Abu Turab! – Turab en árabe es la tierra, el polvo, por lo tanto debía referirse al polvo que tenia su manto

Con respecto a las visitas a sus compañeros, tenía la costumbre de visitar a los débiles y enfermos, aceptando sus invitaciones. Por ejemplo, aceptó la invitación de Muleika, la abuela de Anas ibn Malik – Allah esté complacido con ambos-. Ella lo invitó a una comida que había preparado, y él comió. Luego dijo: «Levantaos para que pueda dirigirlos en la oración». Anas dijo: «Fui a una de nuestras esteras, que se había ennegrecido por el uso prolongado  y la rocié con agua para limpiarla. El Mensajero de Allah ﷺ se paró sobre ella, y yo y el huérfano nos pusimos detrás de él; la anciana, por su parte, se puso detrás de nosotros. Nos dirigió en dos rak’ahs y luego se fue». Otro ejemplo fue su visita a Utban ibn Malik -Allah esté complacido con él-, quien lo invitó a orar en su casa. El Profeta ﷺ fue a verlo por la mañana, acompañado por Abu Bakr, Omar y algunos otros compañeros. Le preguntó: “¿Dónde quieres que ore en tu casa?”. Le mostró un rincón de su casa, extendió una estera y roció un extremo con agua. Y rezó con ellos dos rak’ahs, luego ‘Utban lo invitó a quedarse y compartir algo de la comida que había preparado, y se sentó y comió. Otro ejemplo es el  que narró Anas –Allah esté complacido con él-: Un sastre invitó al Mensajero de Allah ﷺ a una comida. Dijo: Así que fui con él a esa comida, y el hombre le trajo al Mensajero de Allah ﷺ pan de cebada y caldo con calabaza y carne seca, ¡y él volvió a su trabajo! Dijo: Entonces el Mensajero ﷺ comenzó a comer de esa calabaza y le gustó, ¡y lo vi siguiendo la calabaza alrededor del plato! Cuando vi eso, comencé a dársela, y desde ese día siempre he amado la calabaza (podría tratarse también del calabacín)

Cuando el Profeta ﷺ visitaba a uno de sus compañeros y comía con él, suplicaba y oraba por ellos. Por ejemplo, visitó a Sa’d ibn ‘Ubadah – Allah esté complacido con él-, quien le trajo pan y aceite. Comió y luego dijo: «Que quienes ayunan rompan su ayuno contigo, que los justos coman de tu comida y que los ángeles oren por ti». También visitó a Busr ben abi Busr quien le trajo comida, un plato de dátiles, harina y manteca, y comió de él. Luego le trajeron una bebida, y bebió. Luego dijo: «¡Oh, Allah, bendícelos en lo que les has provisto, ¡perdónalos y ten misericordia de ellos!». Su propósito al hacer esas visitas y aceptar esas invitaciones era brindar consuelo a quienes visitaba, incluso a sus hijos pequeños. Anas dijo: El Profeta ﷺ, era la mejor de las personas en carácter, y solía visitarnos y convivir con nosotros. Yo tenía un hermano pequeño, de unos tres años, y cuando nos visitaba, bromeaba con él y lo hacía reír. Pero un día nos visitó y lo encontró triste, y dijo: «¡Oh, Umm Sulaym, ¿por qué veo a tu hijo triste y cabizbajo?!». Ella respondió: «¡Oh, Mensajero de Allah, ¡su pajarito con el que solía jugar ha muerto!». Entonces se acercó a él y comenzó a acariciarle la cabeza y a decir: “¡Oh Abu Umayr, ¿qué le pasó al pajarito? ¡Oh Abu Umar, ¿qué le pasó al pajarito?!”

Él ﷺ solía ir a los mercados. Al caminar, iba como si bajara de una pendiente; es decir, levantaba las piernas con firmeza y se inclinaba hacia adelante. Lo importante es que caminaba con espontaneidad y seriedad, ¡lejos de cualquier pretensión afectada! Cuando caminaba con sus compañeros, ellos caminaban delante de él o a su alrededor; ¡nunca lo seguían! ¡Sonreía a todo el que encontraba! Abdullah bin Al-Háriz dijo: ¡Nunca vi a nadie que sonriera más que el Mensajero de Allah ﷺ! Cuando pasaba junto a niños, los saludaba y les acariciaba la cara. Yaber bin Samurah dijo: El Profeta ﷺ salió, y yo salí con él. Dos niños coincidieron con él ﷺ, y él comenzó a acariciar las mejillas de cada uno de ellos, uno por uno. En cuanto a mí, me acarició la mejilla, y encontré su mano fresca y fragante, ¡como si la hubiera sacado de una bolsa de perfumes! Un día pasó junto a la mezquita, donde un grupo de mujeres estaba sentado, así que las saludó con un gesto. Cuando se encontraba con uno de sus compañeros, lo acariciaba y oraba por él. Se detenía ante cualquiera que lo pararaﷺ en el camino, y si por casualidad lo parase una esclava, él se detenía ante ella. Adi ibn Hatem al-Ta’i narró sobre su primer encuentro con el Profeta ﷺ . Dijo: Mientras caminaba con él, una mujer y un niño que iba con ella lo llamaron: “¡Oh Mensajero de Allah, te necesitamos!” Entonces lo llevaron aparte, y él ﷺse quedó con ellos hasta que me cansé de estar de pie tanto tiempo. Me dije a mí mismo: “Doy testimonio de que eres inocente de mi religión y de la religión de Nu’man ibn al-Mundhir (el último rey de los Lahmidas en al-Hiraz -actual Iraq-. Era cristiano nestoriano y destacó por proteger poetas árabes) y que si fueras un rey, un niño y una mujer no se habrán quedado con él tanto tiempo.”  Entonces Allah infundió en mi corazón amor por él ﷺ.

Un día pasó junto a un joven que estaba despellejando una oveja, y no era bueno despellejando, así que se volvió hacia él y le dijo: ¡Espera a que te muestre, porque no veo que seas bueno despellejando! Entonces puso su mano entre la piel y la carne y la palpó hasta que desapareció hasta la axila. Luego dijo: Así, muchacho, despelléjala. Luego se marchó. Y pasó junto a un hombre que había puesto su olla al fuego y le dijo: ¿Está rica tu olla? Él dijo: ¡Sí, lo juro por mi padre por ti y por mi padre! Entonces tomó un trozo y comenzó a masticarlo mientras caminaba.  Cuando llegaba a la puerta de una casa, no la abría de frente, sino que se desplazaba hacia la derecha o la izquierda, pues las casas eran pequeñas y en aquel entonces no tenían cortinas en las puertas. Y decía: «La paz sea con vosotros».

Dije lo que has oído, y pido perdón a Allah por mí y por ti. Pídele perdón también a Él, y Él te perdonará, porque Él es el Gran Perdonador, el Misericordioso».

Entre las visitas del Profetaﷺ  a sus compañeros estaba la de los enfermos. Una de esas visitas fue a Sa’d ibn ‘Ubadah -Allah esté complacido con él- cuando enfermó. Fue a visitarlo acompañado por ‘Abd al-Rahman ibn ‘Awf, Sa’d ibn Abi Waqqas y ‘Abdullah ibn Mas’ud -Allah esté complacido con ellos-. Al entrar, lo encontró inconsciente, rodeado de su familia. Preguntó: “¿Ha fallecido?”. Ellos respondieron: “No, oh Mensajero de Allah”. Entonces lloróﷺ . Cuando la gente vio sus lloros, también lloraron. Él dijo: «¿No oís que Allah no castiga por las lágrimas de los ojos ni por la tristeza del corazón, sino que castiga por esto» -y señaló su lengua- «¡o tiene compasión!». Entre ellas, su  visita  a Yaber bin Abdullah -Allah esté complacido con él y con su padre-, quien dijo: «Estaba enfermo, y el Mensajero de Allah ﷺ me visitó. Abu Bakr lo acompañaba caminando. Yo estaba con mi gente de Bani Salama. Me encontró inconsciente, así que realizó la ablución y luego roció un poco de su agua de ablución sobre mí. Recuperé la conciencia, ¡y allí estaba el Mensajero de Allah. Le dije: “¡Oh Mensajero de Allah !, ¿qué debo hacer con mis bienes ? Solo tengo un heredero colateral —es decir, no tenía  ni padre ni hijo—; y no me respondió hasta que se reveló el versículo de la herencia: “Allah os prescribe acerca de (la herencia) de vuestros hijosSura 4, Las mujeres, aleya 11.

Cuando el sol ya estaba en lo alto, el Profeta -la paz y las bendiciones sean con él, con su familia y sus compañeros- regresaba a la casa de la esposa con quien se hospedaba ese día. Al entrar en su casa, lo primero que hacía era recordar a Allah (“Dikr”), usar un “miswak” (un palillo para limpiar los dientes). y saludar. Luego rezaba la oración de Duha, cuatro rak’ahs, y a veces rezaba seis u ocho. A veces encontraba comida y la comía. Otras veces, le ofrecían comida mientras ayunaba, y rompía su ayuno. Aisha -Allah esté complacido con ella- le dijo un día-: «¡Oh Mensajero de Allah, nos han dado un regalo, o ha venido un visitante, y he guardado algo para ti!». Él preguntó: «¿Qué es?». Ella respondió: «”Hais,” (un plato sencillo y nutritivo hecho con dátiles -a los que se  extrae los huesos- requesón seco y manteca,) Él dijo: «Tráelo». Ella lo trajo y él lo comió. Entonces dijo: “Comencé el día en ayunas”.

Este era su tiempo a solas con su familia. Aisha- Allah esté complacido con ella-  dijo: «Cuando estaba solo en su casa con su familia, era la persona más amable y generosa. Era un hombre como cualquiera de vosotros, solo que siempre sonreía y era alegre. Era simplemente un ser humano. Ayudaba con las tareas del hogar, remendaba sus sandalias, cosía su ropa, ordeñaba sus ovejas, se servía a sí mismo y trabajaba en su casa como cualquiera de vosotros trabajaría en la suya». A veces, durante este tiempo de soledad algunas mujeres se acercaban a él y le preguntaban sobre asuntos de su religión, ¡asuntos que no se atreverían a preguntar delante de los hombres! Las preguntas se formulaban en presencia de las Madres de los Creyentes para que pudieran preservar estas normas para la comunidad musulmana en asuntos relacionados con las mujeres. Entre estas está lo que Aisha narró: Una de las mujeres de los Ansar estaba con él y le preguntó sobre el baño ritual después de la menstruación. Él dijo: Una de vosotras debe tomar su agua y sus hojas de loto y purificarse, realizando la purificación correctamente. Luego debe verter agua sobre su cabeza y frotarla vigorosamente hasta que llegue a la raíz de su cabello. Luego debe verter agua sobre sí misma y tomar un paño perfumado y purificarse con él. La mujer dijo: ¿Cómo se purifica con eso? Él dijo: ¡Gloria a Allah ! ¡Purifícate con ella! Él se avergonzó y se apartó. Aisha dijo: Cuando lo vi avergonzado, la atraje hacia mí y le dije: Sigue el rastro de la sangre con ella. ¡Y él me escuchó y no objetó!

El Profeta ﷺ dormía su siesta en casa de sus esposas hasta casi el mediodía. No se acostaba con ninguna mujer excepto con sus esposas. Pero solía ir a la casa de Umm Sulaym (Rumaysa bint Milhan) -a la que respetaba totalmente- para visitarla a ella y a su familia  porque su hermano había fallecido luchando junto a él. Dijo: «Siento compasión por ella; ¡su hermano murió conmigo!». Todos los sábados por la mañana, iba a la Mezquita de Quba, la primera mezquita fundada en la piedad a Allah, y la gente de Quba, los Banu Awf ibn al-Hariz se acercaban a saludarlo mientras rezaba, y él les hacía señas. Cuando iba a Quba, tomaba su siesta de la tarde en casa de Umm Haram —hermana de  Umm Sulaym y que es descrita en los hadices como nodriza o pariente del Profetaﷺ-

Y con esto bastará con la promesa de seguir. La paz sea sobre los mensajeros y alabado sea Allah, Señor de los mundos.

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La virtud de las diez noches https://ccandalusi.org/la-virtud-de-las-diez-noches/ https://ccandalusi.org/la-virtud-de-las-diez-noches/#respond Fri, 15 May 2026 08:14:18 +0000 https://ccandalusi.org/?p=11664 Toda alabanza pertenece a Allah. Nosotros lo alabamos, le pedimos ayuda y perdón, creemos en Él y a Él nos encomendamos. Buscamos refugio en Él del mal que hay en nuestras almas y de nuestras malas obras. Aquel a quien Allah guía, estará siempre bien encaminado; y aquel a quien Allah extravía, no encontrará protector […]

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Toda alabanza pertenece a Allah. Nosotros lo alabamos, le pedimos ayuda y perdón, creemos en Él y a Él nos encomendamos. Buscamos refugio en Él del mal que hay en nuestras almas y de nuestras malas obras. Aquel a quien Allah guía, estará siempre bien encaminado; y aquel a quien Allah extravía, no encontrará protector que le guie. Doy testimonio de que no hay más dios que Allah y que nuestro señor y profeta Mohammad es su siervo y mensajero. Allah lo envió con la guía y el din (la religión) de la Verdad para que la exaltase sobre el resto de las religiones – ¡Allah nos es suficiente como testigo¡-. Las bendiciones y la paz sean sobre el Profeta, sobre toda su familia, todos sus compañeros y seguidores, y sobre  los que les siguieron con el bien hasta el Día del Juicio.

Dice Allah Altísimo: “¡Por la Aurora¡¡Por diez noches¡¡Por lo par y lo impar¡¡Por la noche cuando transcurre¡¿No es eso un juramento para el que tiene intelecto?” Sura 89, La Aurora, aleyas 1-5.

Queridos hermanos y hermanas: Allah hizo un juramento por la aurora, que es cuando se termina la noche, acaban las tinieblas, aparece la luz, comienza el día; y la gente y el resto de la creación se dispone a buscar las provisiones y el sustento. E hizo el juramento por las diez noches por el rango destacado que tienen éstas y sus beneficios religiosos, ya que estas noches son señales relucientes y muestras contundentes de la grandeza de Allah, el Único, sin asociados, poseedor de la creación y el poder. Y en ellas también hay beneficios terrenales que incitan al agradecimiento. Y todo aquel que tiene conocimiento y corazón sano comprende y sabe que Allah juró por estas cosas debido a las maravillas que contienen y a las señales que nos remiten a Su Unicidad y Señorío sobre toda la creación. Él, sin duda, es acreedor a que se haga un juramento por las pruebas que nos confirman Su poder absoluto. Este juramento  de Allah –alabado sea- es para la gente que entiende, es decir, para el que dispone de razón, corazón y entendimiento sano.

La sabiduría de la legislación: Los actos de adoración prescritos por el Islam, cuyas características y correcta ejecución fueron aclaradas por el Profeta ﷺ, son diversos y se distribuyen para nuestra felicidad en momentos apropiados. Allah Todopoderoso dice: “E hicimos que te descendiera a ti el Recuerdo para que pusieses en claro a los hombres lo que se les había hecho descender. Y para que pudieran reflexionar” Sura 16, La abeja, aleya 44. E hicimos que te descendiera a ti el Recuerdo -es decir el Corán, que es el recordatorio que despierta los corazones distraídos- para que expliques a la gente las normas y todo lo relacionado con lo permitido y lo prohibido (al-halal y al haram). Estos actos de adoración fueron prescritos para fortalecer la relación y el vínculo entre el Creador y su creación, para fortalecer nuestros espíritus, iluminar nuestros corazones, guiar nuestras almas y refinar nuestra conducta. Por eso encontramos que los creyentes que son diligentes en la obediencia y abundantes en la adoración son personas seguras, tranquilas y felices consigo mismos. No temen cuando otros temen, ni se entristecen cuando otros se entristecen. Son los amigos de Allah a quienes Él se refería cuando dijo: “¿No es cierto que los amigos de Allah no tendrán que temer ni se entristecerán? Esos que creyeron y tuvieron temor de Él. Para ellos hay buenas noticias en esta vida y en la Última. No hay nada que pueda sustituir las palabras de Allah. Ese es el gran triunfo. “Sura 10, Yunes, aleyas 62-64.

El  eminente ulema  al-Baydawi dijo: Los amigos de Allah son quienes le son leales mediante la obediencia, y Él los trata con dignidad. El amor de un siervo por Allah se expresa mediante la obediencia, y el amor de Allah por su siervo se expresa honrándolo con una buena recompensa. Esta recompensa está establecida para todos los creyentes justos que se acercan a Allah.

La sabiduría de la distribución: Allah ha dividido los actos de obediencia y distribuido la adoración en momentos específicos, conectando algunos actos con otros, para que la conexión del siervo con su Señor perdure, su corazón viva a la luz de la fe y esté siempre protegido por el cuidado de Allah y rodeado por Su protección, ascendiendo así en los rangos de su trayectoria hasta que ve el secreto de Allah Todopoderoso en las creaciones y recurre a la sombra umbría del árbol del buen camino y de la certidumbre. Así aparecen para él claras las palabras del Altísimo en el hadiz qudsi “El que es hostil a un amigo, le declaro a él la guerra, y mi siervo no se acerca con algo para Mí más amado que lo que le he hecho obligatorio, y mi siervo continúa acercándose a Mi con actos supererogatorios o voluntarios, hasta que lo amo. Y cuando lo amo soy su oído con el que oye, su vista con la que ve, su mano con la que golpea y su pierna con la que camina; y si me pide, le daré; y si busca mi protección, le protegeré “.Narrado  por al-Bujari

La sabiduría de la especificación: Entre los actos voluntarios y las adoraciones  que acercan al siervo a Allah, está el incremento de la devoción durante estos días benditos, los primeros diez días de Dhul-Hijjah. Estos diez días a los  que Allah ha concedido una inmensa gracia y una abundante recompensa, convirtiéndoles en un refugio espiritual fértil para los piadosos y una oportunidad provechosa para los puros. La tradición profética enfatiza su virtud y nos anima a aumentar nuestras buenas obras durante ellos. Entre los actos que un musulmán debe esforzarse por realizar durante estos días benditos están: el arrepentimiento sincero; el mantenimiento de los lazos familiares, ya que aunque el contacto con los parientes y la preocupación por ellos siempre es deseable, en estos días tiene un impacto particularmente significativo; aliviar la aflicción; dar caridad, especialmente a los parientes, combinando así la caridad con el mantenimiento de los lazos familiares; recordar a Allah con frecuencia, ya que el “Dikr” (recuerdo de Allah) es necesario en todo momento, pues trae tranquilidad a los corazones de los creyentes y fortalece su fe;  ayunar el Día de Arafah para aquellos que no realizan el Hajj. Ibn Abbas -Allah esté complacido con él y con su padre- narró: El Mensajero de Allah ﷺ dijo: “No hay días en que las buenas obras sean más amadas por Allah Todopoderoso que estos días, refiriéndose a los primeros diez días de Dhul-Hijjah”.Le preguntaron: “¡Oh Mensajero de Allah ! ¿ni siquiera la yihad por la causa de Allah? Él contestó: “Ni siquiera la yihad por la causa de Allah, excepto para aquel que salió  arriesgando su vida y sus bienes y no regresa con nada de ello”. [Narrado por Al-Bujari]

La yihad (el esfuerzo) por la causa de Allah con bienes y arriesgando la vida es la piedra de toque de la fe, su prueba, su sello distintivo y su fundamento. La fe no es una mera afirmación repetida por la lengua, ni es un engaño mediante palabras adornadas y ornamentadas. Más bien, es la yihad (esfuerzo) del alma por regenerarse y purificarse, y la yihad contra el enemigo en defensa del “din “ (la religión), el honor y la tierra. Ibn Abbas -Allah esté complacido con él y con su padre- narró: El Mensajero de Allah ﷺ dijo: “No hay para Allah días más extraordinarios que estos días, ni obras más queridas  para Allah que las se llevan a cabo en estos días, —es decir, los primeros diez días— así que incrementad en ellos el “tahlil” (repetición de las palabras “La ilah  il-la Allah” No hay más dios que Allah ) y el takbir  (repetición de las palabras Al-lahu akbar”. [Narrado por Ahmad]

Anas bin Malik -Allah esté complacido con él- dijo: “Se solía decir acerca de los diez días que cada día es como mil días, y el Día de Arafah es como diez mil días. Dijo: es decir, en cuanto a virtudes.” Narrado por Al-Bayhaqi y Al-Asfahani. Yaber -Allah esté complacido con él- narró que el Mensajero de Allah  ﷺ , dijo: “Son  los mejores días de esta vida” refiriéndose a los diez días de Dhul Hiyya. Se le preguntó: ¿Y no hay ninguno como ellos en el camino de Allah?  Contestó: Y no hay como ellos en el camino de Allah excepto el hombre que cubre su rostro con tierra –refiriéndose al muyahed cuya sangre es derramada por amor a Allah. Y dijo ﷺ: “Haced el bien durante toda vuestra vida y exponeos a los soplos de la misericordia de Allah, pues Allah tiene soplos de su misericordia que da a quien quiere de sus siervos. Pedid a Allah que cubra vuestras faltas y os conceda seguridad ante vuestros temores”. Narrado por al-Tabarani. Este hadiz indica que un musulmán, además de hacer el bien continuamente, debe aprovechar los momentos benditos en los que soplan las brisas de la misericordia de Allah, para que las buenas obras se multipliquen y los pecados se borren. Pues Allah  Todopoderoso, en su misericordia con sus siervos, destacó unos días sobre otros con el fin de que el musulmán pueda aprovechar lo más posible la ocasión para obtener la recompensa y retribución por las obras buenas, y conseguir el más alto de los grados.

Queridos hermanos y hermanas: Alabemos a Allah por la gracia que nos ha concedido con el Islam ¡y qué gran bendición es¡ Bienaventuranza para el siervo que recuerda y considera, escucha la advertencia, recapacita, despierta sus sentimientos y lleva a cabo los actos de adoración, pues aprovechó la ocasión de su vida, ocupó el esplendor de su juventud y no dejó que estos días benditos se vayan en vano; sino que ofrece entre sus manos obras virtuosas y obediencias sinceras y puras para Allah, lo cual le asegurará un lugar de honor y dignidad en este mundo y en el Más Allá. Dijo el Altísimo: “En verdad los que creen y practican las acciones de bien; a esos, a causa de su creencia, Su Señor les guiará y en los Jardines de las Delicias los ríos correrán por debajo de ellos. Allí, su oración será: ¡Gloria a Ti, Allah¡ Y su saludo: ¡Paz¡ Y al final de su oración: ¡Las alabanzas a Allah, Señor de los mundos¡”. Sura 10, Yunes, aleyas 9-11. Allah alaba a los arrepentido que no reincidieron  en la rebeldía y no se retrasaron en despegarse de ella, y les anunció el perdón y Jardines de las Delicias bajo los cuales corren los ríos, dicha eterna e infinita, y la satisfacción de Allah. Dijo el Altísimo: “Aquellos que cuando cometen una indecencia o son injustos consigo mismos recuerdan a Allah y piden perdón por sus  faltas – porque ¿quién perdona las faltas sino Allah?- y no reinciden en lo que hicieron después de saberlo. Esos tienen como recompensa un perdón de su Señor y jardines por los que corren los ríos. En ellos serán inmortales ¡Que excelente recompensa para los que actúan¡” Sura 3, La familia de Imrán, aleyas 135, 136.

El Profeta ﷺequiparó la recompensa por la adoración en unos días como éstos, y el alejamiento de los lugares de duda, con la migración a Allah y a Su Mensajero. Mu’quel ibn Yasar – Allah esté complacido con él- narró que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «La adoración en tiempos de agitación es como la emigración hacia mí”. E invitó a que su comunidad se apresurase a hacer el bien y competir por las obediencias, especialmente los días de aflicciones y abundancia de discordias, pues la retribución en esos días será doble y la recompensa infinita. Ibn Hurayra –Allah esté satisfecho de él- narró: Dijo el Enviado de Allah ﷺ “Apresúrate a las buenas acciones antes de que aparezcan los obstáculos como los pedazos de una noche oscura. Amanece y el hombre es creyente, y al atardecer se convierte en incrédulo, o es por la tarde creyente y amanece incrédulo. Vende su religión por una ganancia mundana ”. Muslem ¡Cuán numerosas son las discordias en nuestros tiempos! Pedimos a Allah que nos mantenga firmes en la fe y que nos aleje de las discordias  y de la incredulidad, tanto de las que son evidentes como de las que están ocultas.

En lo relacionado con las elecciones en Andalucía  el 17-05-2026, un musulmán no debe permanecer pasivo, sino aprovechar la oportunidad y elegir a las personas más honestas, competentes y veraces, aquellas que más se preocupen por los intereses de los ciudadanos y que estén más alejadas del odio y del racismo abominable.

Oh Allah, armoniza nuestros corazones y reconcílianos. Guíanos por los caminos de la paz. Sálvanos de las tinieblas y llévanos a la luz. Aleja de nosotros los actos inmorales, externos e internos. Reconcílianos con nuestras familias. Perdónanos, Tú eres el Gran Perdonador, Misericordioso. Ayuda a los débiles y necesitados en todo lugar. Bendice a nuestro Señor Mohammad, a su familia y a todos sus compañeros. ¡Gloria a tu Señor, el Todopoderoso, por encima de todo lo que describen! ¡La paz sea con los mensajeros! ¡Y alabado sea Allah, Señor de los mundos!

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Un día normal en la vida del Profeta Mohammad (2) https://ccandalusi.org/un-dia-normal-en-la-vida-del-profeta-mohammad-2/ https://ccandalusi.org/un-dia-normal-en-la-vida-del-profeta-mohammad-2/#respond Fri, 08 May 2026 08:49:26 +0000 https://ccandalusi.org/?p=11661 El tema de esta jutba  (sermón) es una extensión de la jutba anterior, que trataba sobre el programa “El Día del Profeta”. Lo último que mencionamos al respecto fue que, cuando él  ﷺ  terminaba sus rondas con visita a los aposentos de sus esposas, regresaba a la mezquita y esperaba a que sus compañeros -Allah […]

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El tema de esta jutba  (sermón) es una extensión de la jutba anterior, que trataba sobre el programa “El Día del Profeta”. Lo último que mencionamos al respecto fue que, cuando él  ﷺ  terminaba sus rondas con visita a los aposentos de sus esposas, regresaba a la mezquita y esperaba a que sus compañeros -Allah esté complacido con ellos- vinieran a él para poder reanudar con ellos su deber de transmitir el mensaje y el deber de enseñar y educar, al que se refieren las palabras del Todopoderoso: “Él es quien ha hecho surgir para los iletrados un mensajero que es uno de ellos; y que les recita Sus signos, los purifica y les enseña el Libro  y la sabiduría, cuando antes estaba en un claro extravío”  Sura 62, El viernes, aleya 2 . Así pues, cuando se reunían con él: si eran pocos, lo rodeaban; y si eran muchos, se sentaban en dos filas a cada lado, es decir, dos filas, a su derecha y a su izquierda, hasta que el recién llegado llegaba a él ﷺ y él que preguntaba se acercaba.

Cuando se sentaba con ellos, les hablaba -y era el más elocuente de la creación de Allah en el habla y el más dulce de ellos en la conversación-. Aisha -Allah esté complacido con ella- dijo: “El Mensajero de Allah no hablaba de manera continua como vosotros, sino que hablaba de manera clara, pausada y detallada de modo que quienes se sentaban con él pudiesen memorizar”. Y él ﷺ dividía su rostro sonriente y lo dirigía en sus reuniones hacia sus compañeros hasta que se dispersaban, ¡cada uno pensando que era el más favorecido por él! Su discurso a menudo tomaba la forma de un diálogo que comenzaba con una pregunta, como cuando dijo: ¿Queréis que os informe sobre los pecados más graves? Dijeron: Sí, oh Mensajero de Allah. Dijo: Asociar copartícipes con Allah, desobedecer a los padres y dar falso testimonio”. Tal vez, para llamar su atención, les preguntaba sobre un significado más profundo que el que es evidente a simple vista, como cuando dijo: ¿Saben quién es el indigente? Dijeron: El indigente entre nosotros es aquel que no tiene ni dinero ni bienes. Entonces Él dijo: El verdadero indigente de mi comunidad (umma) es aquel que llega al Día de la Resurrección con oración, ayuno y zakat, pero también llega habiendo insultado a fulanito, calumniado a aquel, consumiendo la riqueza de este, derramando la sangre de aquel y golpeado a éste. Así que a éste se le da de sus buenas obras, y a aquel se le da de las suyas. Si sus buenas obras se agotan antes de que haya saldado lo que le corresponde, algunos de los pecados de ellos se le imputan y entonces es arrojado al Fuego.”

Tal vez estimuló sus mentes con una pregunta para que le respondieran, como cuando les pregunto un día sobre el cogollo de la palmera.   “Díganme sobre un árbol que se parezca a un hombre musulmán, cuyas hojas no se caigan y que dé fruto en todo momento”. Entonces comenzaron a enumerar los árboles del desierto, y él decía a cada uno: «¡No, no!». A Abdullah bin Umar bin Al-Jattab -Allah esté complacido con ambos-, y él era el décimo de diez, el más joven de ellos, se le ocurrió que era la palmera datilera, pero miró y vio a Abu Bakr y Umar en la reunión, ¡así que le dio vergüenza decirlo! El profeta dijo. Es la palmera”.

Y tal vez comenzó con una pregunta para sorprenderlos, como les dijo un día: “¿Quién de vosotros está ayunando hoy?”. Esta pregunta les tomó por sorpresa; si hubieran sabido que él les haría está pregunta ¡todos habrían estado ayunando! Así que todos guardaron silencio, y Abu Bakr respondió: «Yo, oh Mensajero de Allah». Entonces preguntó: «¿Quién de vosotros visitó hoy a un enfermo? Guardaron silencio, y Abu Bakr dijo: «Yo, oh Mensajero de Allah». Entonces preguntó : «¿Quién de vosotros acompañó hoy una procesión fúnebre?. Guardaron silencio, y Abu Bakr dijo: «Yo, oh Mensajero de Allah. Entonces preguntó: «¿Quién de vosotros alimentó hoy a un pobre?». Guardaron silencio, y Abu Bakr dijo: «¡Yo, oh Mensajero de Allah». Entonces el Profeta dijo: «¡Estas cuatro cualidades no se encontrarán en una persona en un solo día sin que entre en el Paraíso!».

Y tal vez usó el medio de la aclaración o explicación mientras hablaba, como dijo una vez sobre la perdida gradual de la confianza que Allah depósito en nosotros (“amana”): Un hombre duerme un sueño y la confianza se le quita del corazón y su efecto permanece como una mota, que es una negrura por el efecto del fuego y cosas así; luego duerme un sueño y la confianza se le quita del corazón y su efecto permanece como una ampolla, que es el efecto del trabajo en la palma de la mano que apenas desaparece, como una brasa que rodaste sobre tu pie y se ampolla y la ves abultada, hinchada y llena de agua, ¡y no hay nada dentro! ¡Luego tomó un guijarro y lo rodó sobre su pie!

Y tal vez se ayudó de un dibujo ilustrativo como cuando dibujó un cuadrado en el suelo -que representa al ser humano-, y dibujó una línea en el medio fuera de él – que representa al hombre con sus deseos y el destino-. Luego dibujó pequeñas líneas hacia ésta en el medio y dijo: ¡Este es el hombre! ¡Y éste es su plazo o futuro inevitable (la muerte) rodeándolo! Y ésta fuera de su esperanza. Es él lidiando con la esperanza y el plazo se agita en él. Y estas pequeñas líneas -que representan los problemas y obstáculos de la vida- son los síntomas, así que, si se equivoca, lo morderá.

Esta bendita reunión fue un encuentro de conocimiento y predicación por excelencia. Y el Profeta ﷺ  la utilizó -como habrán notado- en un estilo conversacional, es decir, involucraﷺ al alumno en el proceso de enseñanza y educación. Lo que también enriqueció esta reunión fue la abundancia de peticiones de perdón y arrepentimiento. Los Compañeros -Allah esté complacido con ellos- solían contar por él ﷺ cien veces en una sola reunión antes de que se pusiera de pie diciendo: «¡Señor mío, perdóname y acepta mi arrepentimiento, pues Tú eres Quien acepta el arrepentimiento, el Misericordioso!»

Entre las cosas que solían suceder en esta reunión, se traía a los niños de Medina, y el Mensajero ﷺ oraba por ellos, realizaba el “tahnik” (frotar el paladar de un recién nacido con un dátil masticado o con algo dulce, como la miel) y los bendecía. También se traían los frutos de las palmeras datileras -los dátiles eran el fruto del pueblo de Medina, su fuerza y ​​alimento- y si tomaba algunos de ellos -que Allah lo bendiga a él y a su familia y les conceda la paz-  decía: «Oh Allah, bendícenos en nuestro fruto, bendícenos en nuestra ciudad, bendícenos en nuestro “sa’” (una unidad de medida de granos) y bendícenos en nuestro “almud” (unidad de medida de granos o semillas). Oh Allah, Ibrahim es Tu siervo, Tu amigo y Tu profeta, y yo soy Tu siervo y Tu profeta. El te invocó por La Meca, y yo te invoco por Medina con lo mismo que él te invocó por La Meca». Luego llamaba al más pequeño de los niños presentes y le daba esa fruta.

Además, en esta reunión, había oportunidad para bromas inocentes y buen humor. Él ﷺ estaba hablando con sus compañeros un día -y había un hombre beduino con él- El Profeta ﷺ narró: «Un hombre de la gente del Paraíso le pidió permiso a su Señor para plantar- Allah le dijo: ¿No tienes lo que quieres? Él dijo: Sí, mi Señor, ¡pero me encanta plantar! Dijo: Entonces sembró, y en un abrir y cerrar de ojos brotó, maduró y fue cosechado, ¡y era como montañas! Y dijo Allah: Aquí tienes, oh hijo de Adán, porque nada te satisfará». Cuando terminó de hablar, el beduino dijo: ¡Oh Mensajero de Allah, por Allah que no encontrarás eso excepto si eres un Muhajir (emigrante de La Meca a Medina)  o un Ansar (gente de Medina que acogió a los musulmanes) porque son gente de plantar! En cuanto a nosotros, no somos gente de plantar. Entonces los presentes rieron, ¡y el Profeta ﷺ también rio.

Los Compañeros -Allah esté complacido con ellos- se turnaban para asistir a esta reunión, como se menciona en el hadiz de Umar – Allah esté complacido con él- quien dijo: “Un compañero mío de los Ansar y yo estábamos en las afueras de Medina, y nos turnábamos para bajar al encuentro del Mensajero de Allah ﷺ.  El bajaba un día, y yo bajaba al siguiente. Cuando yo bajaba, le traía las noticias de la revelación de ese día y otros asuntos, y cuando él bajaba, hacía lo mismo”. Digo: lo que has oído y le pido perdón a Allah Todopoderoso por mí y por ti. Pídele perdón y Él te perdonará. Él es el Perdonador, el Misericordioso.

Ahora bien: Parece que el propósito de elegir el momento de este consejo o reunión era que coincidiera con la llegada de las delegaciones, ya que los viajeros solían pasar la noche fuera de la ciudad para luego entrar en ella por la mañana y encontrarse con el Profeta ﷺ en este consejo, incluyendo a la delegación de Mudar que llegó a él ﷺ al comienzo del día. Al ver su pobreza y miseria, su rostro se enrojeció de tristeza por su condición. Entonces se dirigió a la gente y los exhortó a dar caridad hasta que se reunieron dos montones de comida y ropa.

Es muy probable que fuera la misma reunión en la que Yibril  (Gabriel) -la paz sea con él- vino en forma de hombre, con ropas muy blancas y cabello muy negro, sin rastro de viaje visible en él y nadie lo conocía. Yibril preguntó sobre el islam, la fe, la excelencia en la adoración (“Ihsan”) y las señales de la Hora. Y fue la reunión en la que se produjo la conversión al Islam de Damam bin Za’laba, el hermano de Banu Sa’d bin Bakr -Allah esté complacido con él-. El vino e hizo arrodillar su camello en la mezquita. Le preguntó al Profeta ﷺ: «Hijo de Abdul Muttalib». Él dijo: «Ya te he respondido». Dijo: «Voy a preguntarte y seré estricto contigo en la cuestión, así que no te ofendas conmigo en tu corazón». Dijo: «Pregunta lo que quieras». Entonces le preguntó sobre los pilares del Islam. Luego dijo: «¡Por Aquel que te envió con la Verdad, no les añadiré ni les quitaré nada!». Cuando se dio la vuelta, el Mensajero de Allah -que Allah lo bendiga a él y a su familia y les conceda la paz- dijo: “Si un hombre tiene conocimiento de la religión y es veraz sin duda entrará en el Paraíso”

Quizás le presentaron comida, mientras estaba con sus compañeros, y todos comieron de ella. Samurah ibn Jundub –Allah esté complacido con él- dijo: Mientras estábamos con el Profeta ﷺ, le trajeron un tazón o bandeja de “zaríd” (una especie de sopa de pan remojado en caldo de carne o yogur). Él comió, y la gente comió, y continuaron pasándoselo hasta casi el mediodía. Un hombre le preguntó: ¿Se extenderá con comida? Él dijo: No de la tierra, ¡a menos que se le haya proporcionado del cielo! Entonces le trajeron ﷺ una oveja -y la comida escaseaba en aquellos tiempos-, así que le dijo a su familia: “Preparen esta oveja y miren este pan y sírvanlo”. Tenía una gran bandeja llamada “al-Gharra”, que cuatro hombres podían cargar. Cuando llegó la mañana y rezaron la oración de “Duha”, trajeron esa bandeja, y se reunieron a su alrededor. Cuando su número aumentó, el Mensajero de Allah ﷺ se arrodilló. Un beduino preguntó: «¿Qué es esta reunión?». Él respondió: «Allah Todopoderoso me ha hecho un siervo generoso y no un tirano obstinado. Comed de los lados y evitad el centro (la parte más alta) para que las bendiciones recaigan sobre la comida. Luego añadió: «Tomad y comed, pues por Aquel en cuya mano está el alma de Mohammad, Persia y Roma serán conquistadas sobre ti hasta que haya comida en abundancia. Y no comais de aquello sobre lo que no hay mencionado el nombre de Allah, pues es una perversión».

Esta reunión se alargaba o acortaba según las circunstancias, hasta que el día siguiera avanzado, momento en el que se levantaba. Nunca abandonaba su asiento sin decir: «Gloria a Ti, oh Allah, mi Señor, y alabado seas. Doy testimonio de que no hay más dios que Tú. Te pido perdón y me arrepiento ante Ti». Podría concluir su reunión con estas súplicas: «¡Oh, Allah!, concédenos tal temor de Ti que se interponga entre nosotros y la desobediencia a Ti, tal obediencia que nos conduzca a Tu Paraíso, y tal certeza que nos haga más llevadera las calamidades de este mundo. ¡Oh, Allah! concédenos el disfrute de nuestro oído, nuestra vista, y nuestras fuerzas mientras nos mantengas con vida, y haz que sea él el heredero de nosotros Concédenos la victoria sobre quienes nos perjudican, y ayúdanos contra quienes nos son hostiles. No permitas que nuestra calamidad resida en nuestra religión, ni que este mundo sea nuestra mayor preocupación ni el límite de nuestro conocimiento, ni entregues poder sobre nosotros a quienes no tienen misericordia de nosotros. Entonces sus compañeros – Allah esté complacido con ello- se dispersarían para continuar con sus labores y asuntos. Aquí nos detenemos, prometiendo continuar. La paz sea con los Mensajeros, y alabado sea Allah, Señor de los Mundos.

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