El tema de esta jutba (sermón) es una extensión de la jutba anterior, que trataba sobre el programa “El Día del Profeta”. Lo último que mencionamos al respecto fue que, cuando él ﷺ terminaba sus rondas con visita a los aposentos de sus esposas, regresaba a la mezquita y esperaba a que sus compañeros -Allah esté complacido con ellos- vinieran a él para poder reanudar con ellos su deber de transmitir el mensaje y el deber de enseñar y educar, al que se refieren las palabras del Todopoderoso: “Él es quien ha hecho surgir para los iletrados un mensajero que es uno de ellos; y que les recita Sus signos, los purifica y les enseña el Libro y la sabiduría, cuando antes estaba en un claro extravío” Sura 62, El viernes, aleya 2 . Así pues, cuando se reunían con él: si eran pocos, lo rodeaban; y si eran muchos, se sentaban en dos filas a cada lado, es decir, dos filas, a su derecha y a su izquierda, hasta que el recién llegado llegaba a él ﷺ y él que preguntaba se acercaba.
Cuando se sentaba con ellos, les hablaba -y era el más elocuente de la creación de Allah en el habla y el más dulce de ellos en la conversación-. Aisha -Allah esté complacido con ella- dijo: “El Mensajero de Allah ﷺ no hablaba de manera continua como vosotros, sino que hablaba de manera clara, pausada y detallada de modo que quienes se sentaban con él pudiesen memorizar”. Y él ﷺ dividía su rostro sonriente y lo dirigía en sus reuniones hacia sus compañeros hasta que se dispersaban, ¡cada uno pensando que era el más favorecido por él! Su discurso a menudo tomaba la forma de un diálogo que comenzaba con una pregunta, como cuando dijo: ¿Queréis que os informe sobre los pecados más graves? Dijeron: Sí, oh Mensajero de Allah. Dijo: Asociar copartícipes con Allah, desobedecer a los padres y dar falso testimonio”. Tal vez, para llamar su atención, les preguntaba sobre un significado más profundo que el que es evidente a simple vista, como cuando dijo: ¿Saben quién es el indigente? Dijeron: El indigente entre nosotros es aquel que no tiene ni dinero ni bienes. Entonces Él ﷺ dijo: El verdadero indigente de mi comunidad (umma) es aquel que llega al Día de la Resurrección con oración, ayuno y zakat, pero también llega habiendo insultado a fulanito, calumniado a aquel, consumiendo la riqueza de este, derramando la sangre de aquel y golpeado a éste. Así que a éste se le da de sus buenas obras, y a aquel se le da de las suyas. Si sus buenas obras se agotan antes de que haya saldado lo que le corresponde, algunos de los pecados de ellos se le imputan y entonces es arrojado al Fuego.”
Tal vez estimuló sus mentes con una pregunta para que le respondieran, como cuando les pregunto un día sobre el cogollo de la palmera. “Díganme sobre un árbol que se parezca a un hombre musulmán, cuyas hojas no se caigan y que dé fruto en todo momento”. Entonces comenzaron a enumerar los árboles del desierto, y él decía a cada uno: «¡No, no!». A Abdullah bin Umar bin Al-Jattab -Allah esté complacido con ambos-, y él era el décimo de diez, el más joven de ellos, se le ocurrió que era la palmera datilera, pero miró y vio a Abu Bakr y Umar en la reunión, ¡así que le dio vergüenza decirlo! El profeta dijo. Es la palmera”.
Y tal vez comenzó con una pregunta para sorprenderlos, como les dijo un día: “¿Quién de vosotros está ayunando hoy?”. Esta pregunta les tomó por sorpresa; si hubieran sabido que él ﷺ les haría está pregunta ¡todos habrían estado ayunando! Así que todos guardaron silencio, y Abu Bakr respondió: «Yo, oh Mensajero de Allah». Entonces preguntó: «¿Quién de vosotros visitó hoy a un enfermo? Guardaron silencio, y Abu Bakr dijo: «Yo, oh Mensajero de Allah». Entonces preguntó : «¿Quién de vosotros acompañó hoy una procesión fúnebre?. Guardaron silencio, y Abu Bakr dijo: «Yo, oh Mensajero de Allah. Entonces preguntó: «¿Quién de vosotros alimentó hoy a un pobre?». Guardaron silencio, y Abu Bakr dijo: «¡Yo, oh Mensajero de Allah». Entonces el Profeta ﷺ dijo: «¡Estas cuatro cualidades no se encontrarán en una persona en un solo día sin que entre en el Paraíso!».
Y tal vez usó el medio de la aclaración o explicación mientras hablaba, como dijo una vez sobre la perdida gradual de la confianza que Allah depósito en nosotros (“amana”): Un hombre duerme un sueño y la confianza se le quita del corazón y su efecto permanece como una mota, que es una negrura por el efecto del fuego y cosas así; luego duerme un sueño y la confianza se le quita del corazón y su efecto permanece como una ampolla, que es el efecto del trabajo en la palma de la mano que apenas desaparece, como una brasa que rodaste sobre tu pie y se ampolla y la ves abultada, hinchada y llena de agua, ¡y no hay nada dentro! ¡Luego tomó un guijarro y lo rodó sobre su pie!
Y tal vez se ayudó de un dibujo ilustrativo como cuando dibujó un cuadrado en el suelo -que representa al ser humano-, y dibujó una línea en el medio fuera de él – que representa al hombre con sus deseos y el destino-. Luego dibujó pequeñas líneas hacia ésta en el medio y dijo: ¡Este es el hombre! ¡Y éste es su plazo o futuro inevitable (la muerte) rodeándolo! Y ésta fuera de su esperanza. Es él lidiando con la esperanza y el plazo se agita en él. Y estas pequeñas líneas -que representan los problemas y obstáculos de la vida- son los síntomas, así que, si se equivoca, lo morderá.
Esta bendita reunión fue un encuentro de conocimiento y predicación por excelencia. Y el Profeta ﷺ la utilizó -como habrán notado- en un estilo conversacional, es decir, involucraﷺ al alumno en el proceso de enseñanza y educación. Lo que también enriqueció esta reunión fue la abundancia de peticiones de perdón y arrepentimiento. Los Compañeros -Allah esté complacido con ellos- solían contar por él ﷺ cien veces en una sola reunión antes de que se pusiera de pie diciendo: «¡Señor mío, perdóname y acepta mi arrepentimiento, pues Tú eres Quien acepta el arrepentimiento, el Misericordioso!»
Entre las cosas que solían suceder en esta reunión, se traía a los niños de Medina, y el Mensajero ﷺ oraba por ellos, realizaba el “tahnik” (frotar el paladar de un recién nacido con un dátil masticado o con algo dulce, como la miel) y los bendecía. También se traían los frutos de las palmeras datileras -los dátiles eran el fruto del pueblo de Medina, su fuerza y alimento- y si tomaba algunos de ellos -que Allah lo bendiga a él y a su familia y les conceda la paz- decía: «Oh Allah, bendícenos en nuestro fruto, bendícenos en nuestra ciudad, bendícenos en nuestro “sa’” (una unidad de medida de granos) y bendícenos en nuestro “almud” (unidad de medida de granos o semillas). Oh Allah, Ibrahim es Tu siervo, Tu amigo y Tu profeta, y yo soy Tu siervo y Tu profeta. El te invocó por La Meca, y yo te invoco por Medina con lo mismo que él te invocó por La Meca». Luego llamaba al más pequeño de los niños presentes y le daba esa fruta.
Además, en esta reunión, había oportunidad para bromas inocentes y buen humor. Él ﷺ estaba hablando con sus compañeros un día -y había un hombre beduino con él- El Profeta ﷺ narró: «Un hombre de la gente del Paraíso le pidió permiso a su Señor para plantar- Allah le dijo: ¿No tienes lo que quieres? Él dijo: Sí, mi Señor, ¡pero me encanta plantar! Dijo: Entonces sembró, y en un abrir y cerrar de ojos brotó, maduró y fue cosechado, ¡y era como montañas! Y dijo Allah: Aquí tienes, oh hijo de Adán, porque nada te satisfará». Cuando terminó de hablar, el beduino dijo: ¡Oh Mensajero de Allah, por Allah que no encontrarás eso excepto si eres un Muhajir (emigrante de La Meca a Medina) o un Ansar (gente de Medina que acogió a los musulmanes) porque son gente de plantar! En cuanto a nosotros, no somos gente de plantar. Entonces los presentes rieron, ¡y el Profeta ﷺ también rio.
Los Compañeros -Allah esté complacido con ellos- se turnaban para asistir a esta reunión, como se menciona en el hadiz de Umar – Allah esté complacido con él- quien dijo: “Un compañero mío de los Ansar y yo estábamos en las afueras de Medina, y nos turnábamos para bajar al encuentro del Mensajero de Allah ﷺ. El bajaba un día, y yo bajaba al siguiente. Cuando yo bajaba, le traía las noticias de la revelación de ese día y otros asuntos, y cuando él bajaba, hacía lo mismo”. Digo: lo que has oído y le pido perdón a Allah Todopoderoso por mí y por ti. Pídele perdón y Él te perdonará. Él es el Perdonador, el Misericordioso.
Ahora bien: Parece que el propósito de elegir el momento de este consejo o reunión era que coincidiera con la llegada de las delegaciones, ya que los viajeros solían pasar la noche fuera de la ciudad para luego entrar en ella por la mañana y encontrarse con el Profeta ﷺ en este consejo, incluyendo a la delegación de Mudar que llegó a él ﷺ al comienzo del día. Al ver su pobreza y miseria, su rostro se enrojeció de tristeza por su condición. Entonces se dirigió a la gente y los exhortó a dar caridad hasta que se reunieron dos montones de comida y ropa.
Es muy probable que fuera la misma reunión en la que Yibril (Gabriel) -la paz sea con él- vino en forma de hombre, con ropas muy blancas y cabello muy negro, sin rastro de viaje visible en él y nadie lo conocía. Yibril preguntó sobre el islam, la fe, la excelencia en la adoración (“Ihsan”) y las señales de la Hora. Y fue la reunión en la que se produjo la conversión al Islam de Damam bin Za’laba, el hermano de Banu Sa’d bin Bakr -Allah esté complacido con él-. El vino e hizo arrodillar su camello en la mezquita. Le preguntó al Profeta ﷺ: «Hijo de Abdul Muttalib». Él dijo: «Ya te he respondido». Dijo: «Voy a preguntarte y seré estricto contigo en la cuestión, así que no te ofendas conmigo en tu corazón». Dijo: «Pregunta lo que quieras». Entonces le preguntó sobre los pilares del Islam. Luego dijo: «¡Por Aquel que te envió con la Verdad, no les añadiré ni les quitaré nada!». Cuando se dio la vuelta, el Mensajero de Allah -que Allah lo bendiga a él y a su familia y les conceda la paz- dijo: “Si un hombre tiene conocimiento de la religión y es veraz sin duda entrará en el Paraíso”
Quizás le presentaron comida, mientras estaba con sus compañeros, y todos comieron de ella. Samurah ibn Jundub –Allah esté complacido con él- dijo: Mientras estábamos con el Profeta ﷺ, le trajeron un tazón o bandeja de “zaríd” (una especie de sopa de pan remojado en caldo de carne o yogur). Él comió, y la gente comió, y continuaron pasándoselo hasta casi el mediodía. Un hombre le preguntó: ¿Se extenderá con comida? Él dijo: No de la tierra, ¡a menos que se le haya proporcionado del cielo! Entonces le trajeron ﷺ una oveja -y la comida escaseaba en aquellos tiempos-, así que le dijo a su familia: “Preparen esta oveja y miren este pan y sírvanlo”. Tenía una gran bandeja llamada “al-Gharra”, que cuatro hombres podían cargar. Cuando llegó la mañana y rezaron la oración de “Duha”, trajeron esa bandeja, y se reunieron a su alrededor. Cuando su número aumentó, el Mensajero de Allah ﷺ se arrodilló. Un beduino preguntó: «¿Qué es esta reunión?». Él respondió: «Allah Todopoderoso me ha hecho un siervo generoso y no un tirano obstinado. Comed de los lados y evitad el centro (la parte más alta) para que las bendiciones recaigan sobre la comida. Luego añadió: «Tomad y comed, pues por Aquel en cuya mano está el alma de Mohammad, Persia y Roma serán conquistadas sobre ti hasta que haya comida en abundancia. Y no comais de aquello sobre lo que no hay mencionado el nombre de Allah, pues es una perversión».
Esta reunión se alargaba o acortaba según las circunstancias, hasta que el día siguiera avanzado, momento en el que se levantaba. Nunca abandonaba su asiento sin decir: «Gloria a Ti, oh Allah, mi Señor, y alabado seas. Doy testimonio de que no hay más dios que Tú. Te pido perdón y me arrepiento ante Ti». Podría concluir su reunión con estas súplicas: «¡Oh, Allah!, concédenos tal temor de Ti que se interponga entre nosotros y la desobediencia a Ti, tal obediencia que nos conduzca a Tu Paraíso, y tal certeza que nos haga más llevadera las calamidades de este mundo. ¡Oh, Allah! concédenos el disfrute de nuestro oído, nuestra vista, y nuestras fuerzas mientras nos mantengas con vida, y haz que sea él el heredero de nosotros Concédenos la victoria sobre quienes nos perjudican, y ayúdanos contra quienes nos son hostiles. No permitas que nuestra calamidad resida en nuestra religión, ni que este mundo sea nuestra mayor preocupación ni el límite de nuestro conocimiento, ni entregues poder sobre nosotros a quienes no tienen misericordia de nosotros. Entonces sus compañeros – Allah esté complacido con ello- se dispersarían para continuar con sus labores y asuntos. Aquí nos detenemos, prometiendo continuar. La paz sea con los Mensajeros, y alabado sea Allah, Señor de los Mundos.
