tener este aroma y conversar con los ángeles, con los que vosotros no conversáis»
Cuando se acostaba decía: «¡Alabado sea Allah, que nos alimentó, nos dio de beber, nos sustentó y nos dio cobijo! ¡Cuántos hay que no tienen ni proveedor ni refugio! ¡Alabado sea Allah, que me concedió Su favor y me dio dones abundantes! ¡Alabado sea Allah en toda circunstancia! ¡Oh Allah, Señor y Dueño de todas las cosas, a Ti te pertenece todo! ¡Me refugio en Ti del Fuego!». Luego juntaba las palmas de sus benditas manos, soplaba en ellas y recitaba: «Di: Él es Allah, el Único», «Di: Me refugio en el Señor del rayar del alba» y «Di: Me refugio en el Señor de la humanidad». Después pasaba las manos por la cabeza, el rostro y la parte delantera del cuerpo tres veces. Luego se acostaba sobre su lado derecho, colocaba la mano bajo la mejilla y decía: «¡Oh Allah, en Tu nombre vivo y en Tu nombre muero! ¡Oh Allah, protégeme de Tu castigo el Día en que resucites a Tus siervos!».
Tenía otras invocaciones y súplicas, pero no nos alargaremos en mencionarlas. Luego, hacía compañía a su esposa con una conversación durante un rato. Después, si había en él la necesidad del hombre con respecto a su esposa, satisfacía ese deseo conyugal especial. Pero tal vez le tocaba a su esposa el período menstrual y para que el placer conyugal no se interrumpiera para ella la abrazaba, acariciaba, Y le indicaba que usara un “izar” o falda ligera para poder disfrutar con ella de lo que un esposo disfruta con su esposa, ¡excepto el coito!
Realizaba el baño ritual después de las relaciones antes de irse a dormir; y a veces realizaba la ablución y se dormía, posponiendo el baño ritual hasta que despertaba. A veces, él y su esposa se bañaban con el mismo recipiente, turnándose, y decía ella: «Déjame un poco, déjame un poco», y él decía: «Déjame un poco, déjame un poco». Y esto, sin duda, es una hermosa compañía y un juego inocente entre esposos. Cuando dormía y se sumía en un sueño profundo, resoplaba. Al darse la vuelta en la cama por la noche decía: No hay más dios que Allah, el Único, el Todopoderoso, Señor de los cielos y de la tierra y de lo que hay entre ellos, Aquel quien tiene la autoridad suprema, el Perdonador. Y parece que este era el período más largo que dormía. ¡Que la paz y las bendiciones sean con él!
Cuando llegaba la medianoche, el Profeta ﷺ se despertaba, tomaba su “siwak” y se frotaba la boca con él, luego iba a un odre de agua colgado, desataba su correa y vertía agua de él en una taza o vaso que tenía consigo. Luego realizaba la ablución de manera minuciosa, moderada y completa. A continuación, se ponía su vestimenta y se dirigía a su oración/oración de “Tahajjud”-oración voluntaria que se realiza en el último tercio de la noche-, obedeciendo así el mandato de su Señor: “Invoca (al Señor) la mayor parte de la noche” Sura 73, El Arrebujado, aleya 2), y Sus palabras: “Y vela parte de la noche como un acto voluntario para ti” Sura 17, El viaje nocturno, aleya 79. Él comenzaba con dos rak’as ligeras cuando dirigía a la gente en la oración, pero ¡era más larga cuando oraba solo! Y quien contemple su estado en su “Tahajjud”, encontrará que en su oración por la noche se concentran todos sus sentimientos, sensaciones y oraciones susurradas. ¡Como si estuviera mirando el trono de su Señor, el Altísimo, con claridad y conversando con Él en privado! Así, su alabanza a su Señor era la más elocuente, su glorificación la más grande y su súplica la más completa. ¡Y no es de extrañar! Porque él es quien ascendió hasta que los siete cielos se abrieron para él, y se elevó a un nivel donde podía oír el rasgueo de las plumas. Y fue veraz y justo cuando dijo: “Soy el más piadoso de vosotros y el que más sabe de Allah entre vosotros“. Luego continúa pasando su noche -entre la humilde recitación, la súplica y la glorificación de Allah- hasta que queda una sexta parte de la noche.
Pasa la noche apartándose de su lecho = cuando se vuelven pesados para los incrédulos los lechos (Es decir, en el momento en el que los politeístas y despreocupados están profundamente dormidos en sus camas)
Si terminaba su oración y quería realizar el “Witr” (oración sunna antes del primer rayo del alba o después del Isha) despertaba a su esposa para que la hiciera con él. Lo realizaba con tres rak’as, recitando en la primera la sura 87 (del Altísimo); en la segunda, la sura 109 (de los incrédulos); y en la tercera, la sura 112, (La adoración pura). A veces añadía las dos “Mu’awwidhatayn” (Suras 113 (El rayar del alba) y 114 (Los hombres). Al final de su Witr, decía: «¡Oh Allah!, me refugio con Tu complacencia de Tu ira, y con Tu perdón de Tu castigo, y me refugio en Ti de Ti. No tengo palabras para enumerar Tus alabanzas; Tú eres como te has alabado a Ti mismo». Concluía con: Subhana al-malek al-quddus (tres veces) (Gloria al Soberano, el Santísimo). Prolongaba la tercera rak’a y extendía en ella su voz.
Dije o que has oído, y pido perdón a Allah Todopoderoso, para mí y para vosotros.
Hacia el final de su vida como parte de su lealtad hacia aquellos que habían cumplido ya su compromiso y habían fallecido antes de presenciar la victoria de Allah y de que las multitudes se convirtiesen a Su religión, solía salir por la noche al cementerio de al-Baqi’ para orar por ellos. Era como si, al acercarse su muerte, se despidiera de los muertos y los vivos antes de unirse a la compañía más elevada. Decia: «La paz sea contigo, oh morada de los creyentes. Lo que te fue prometido te ha llegado. Se te concede un respiro hasta mañana, y nosotros, si Allah quiere, nos uniremos a ti. Oh Allah, perdona a la gente de Baqi’ al-Garqad (cementerio principal para la gente de Medina desde la época del Profeta Mohammad ﷺ) » . Cuando las horas de la noche llegaban a su fin, y solo quedaba aproximadamente el último sexto, el Profeta ﷺ se retiraba a su lecho para descansar su noble cuerpo después de un largo período de pie con invocaciones (dhikr), oración, súplica y preocupación por los vivos y los muertos, y para prepararse para recibir la oración del amanecer y el trabajo del día con energía y entusiasmo. Aisha -Allah esté complacido con ella- dijo: «Jamás encontré al Mensajero de Allah al amanecer (refiriéndose a la última parte de la noche, antes del amanecer) , sino dormido». Permanecía en ese sueño hasta que la luz del alba disipaba la oscuridad de la noche y la llamada a la oración de Bilal rompía el silencio de Medina. Entonces, él ﷺ despertaba y comenzaba un nuevo día, perfumado con el aliento de la profecía y la luz del mensaje divino.
Así es como él ﷺ pasaba su bendito día, atendiendo sus necesidades humanas y cumpliendo su deber divino de transmitir la religión de Allah a sus siervos, educando a los creyentes en ella y defendiéndola de aquellos que se oponen y le son hostiles; y a través de este continuo esfuerzo diario suyo ﷺ durante veintitrés años, se logró una gran victoria y un bien abundante y universal.
Esto es lo que se puede extraer o deducir del noble programa del “Un día en la vida del Profeta Mohammad ﷺ “, en cuanto a numerosos beneficios y enseñanzas. Por ahora, basta con mencionar dos de ellos. El primero es que los actos de adoración más profundos y que más tiempo consumían del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él y su familia) eran los actos secretos de culto que realizaba en su hogar durante el silencio de la noche, a los que se adhirió y perseveró hasta que le llegó la muerte. Él, que nunca cometió pecado ni incurrió en falta, hizo esto. Pero, qué podemos decir de nuestras vidas que casi nunca están libres de negligencia, defectos o transgresiones de los límites establecidos por Allah o de los derechos de sus siervos. Debemos imitarlo en lo máximo posible. El segundo: el grado de equilibrio de este programa con la comprensión de los derechos privados y públicos, de modo que vemos en él, con nuestros propios ojos, la aplicación práctica de su legadoﷺ el día en que dijo: «En verdad, tu Señor tiene derecho sobre ti, y tú tienes derecho sobre ti (se refiere a cuidar tu salud, descansar y dormir o suficiente, nutrir el cuerpo….), y tu familia tiene derecho sobre ti (se refiere a brindar buena compañía, pasar el tiempo con la familia, satisfacer sus necesidades materiales y morales, etc. ), , así que da a quien tiene derecho lo que le corresponde».
Pedimos a Allah Todopoderoso que nos conceda el éxito al seguir al Profeta ﷺ imitándole en intenciones, palabras, acciones y situaciones. Amén. Amén. Gloria a tu Señor, el Señor del Poder, por encima de lo que describen, la paz sea sobre los mensajeros, y la alabanza para Allah, Señor de los mundos.
