Jutbas en español Archives - Centro Cultural Andalusí de Málaga https://ccandalusi.org/category/jutba-espanol/ Centro Cultural Andalusí de Málaga Fri, 12 Jun 2026 09:01:55 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9.4 https://ccandalusi.org/wp-content/uploads/2024/11/logo-transparente-150x150.png Jutbas en español Archives - Centro Cultural Andalusí de Málaga https://ccandalusi.org/category/jutba-espanol/ 32 32 Un día normal en la vida del Profeta Mohammad (ﷺ)(5) https://ccandalusi.org/un-dia-normal-en-la-vida-del-profeta-mohammad-%ef%b7%ba5/ https://ccandalusi.org/un-dia-normal-en-la-vida-del-profeta-mohammad-%ef%b7%ba5/#respond Fri, 12 Jun 2026 09:01:36 +0000 https://ccandalusi.org/?p=11694 tener este aroma y conversar con los ángeles, con los que vosotros no conversáis» Cuando se acostaba decía: «¡Alabado sea Allah, que nos alimentó, nos dio de beber, nos sustentó y nos dio cobijo! ¡Cuántos hay que no tienen ni proveedor ni refugio! ¡Alabado sea Allah, que me concedió Su favor y me dio dones […]

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tener este aroma y conversar con los ángeles, con los que vosotros no conversáis»

Cuando se acostaba decía: «¡Alabado sea Allah, que nos alimentó, nos dio de beber, nos sustentó y nos dio cobijo! ¡Cuántos hay que no tienen ni proveedor ni refugio! ¡Alabado sea Allah, que me concedió Su favor y me dio dones abundantes! ¡Alabado sea Allah en toda circunstancia! ¡Oh Allah, Señor y Dueño de todas las cosas, a Ti te pertenece todo! ¡Me refugio en Ti del Fuego!». Luego juntaba las palmas de sus benditas manos, soplaba en ellas y recitaba: «Di: Él es Allah, el Único», «Di: Me refugio en el Señor del rayar del alba» y «Di: Me refugio en el Señor de la humanidad». Después pasaba las manos por la cabeza, el rostro y la parte delantera del cuerpo tres veces. Luego se acostaba sobre su lado derecho, colocaba la mano bajo la mejilla y decía: «¡Oh Allah, en Tu nombre vivo y en Tu nombre muero! ¡Oh Allah, protégeme de Tu castigo el Día en que resucites a Tus siervos!».

Tenía  otras  invocaciones y súplicas, pero no nos alargaremos en mencionarlas. Luego, hacía compañía a su esposa con una conversación durante un rato. Después, si había en él la necesidad del hombre con respecto a su esposa, satisfacía ese deseo conyugal especial. Pero tal vez le tocaba a su esposa el período menstrual y para que el placer conyugal no se interrumpiera para ella la abrazaba, acariciaba, Y le indicaba que usara  un “izar” o falda ligera para poder disfrutar con ella de lo que un esposo disfruta con su esposa, ¡excepto el coito!

Realizaba el baño ritual después de las relaciones antes de irse a dormir; y a veces realizaba la ablución y se dormía, posponiendo el baño ritual hasta que despertaba. A veces, él y su esposa se bañaban con el mismo recipiente, turnándose, y decía ella: «Déjame un poco, déjame un poco», y él decía: «Déjame un poco, déjame un poco». Y esto, sin duda, es una hermosa compañía y un juego inocente entre esposos. Cuando dormía y se sumía en un sueño profundo, resoplaba. Al darse la vuelta en la cama por la noche decía: No hay más dios que Allah, el Único, el Todopoderoso, Señor de los cielos y de la tierra y de lo que hay entre ellos, Aquel quien tiene la autoridad suprema, el Perdonador. Y parece que este era el período más largo que dormía. ¡Que la paz y las bendiciones sean con él!

Cuando llegaba la medianoche, el Profeta ﷺ se despertaba, tomaba su “siwak” y se frotaba la boca con él, luego iba a un odre de agua colgado, desataba su correa y vertía agua de él en una taza o vaso que tenía consigo. Luego realizaba la ablución de manera minuciosa, moderada y completa. A continuación, se ponía su vestimenta y se dirigía a su oración/oración de “Tahajjud”-oración voluntaria que se realiza en el último tercio de la noche-,  obedeciendo así el mandato de su Señor: “Invoca (al Señor) la mayor parte de la noche” Sura 73, El Arrebujado, aleya 2), y Sus palabras: “Y vela parte de la noche como un acto voluntario para ti”  Sura 17, El viaje nocturno, aleya 79. Él comenzaba con dos rak’as ligeras cuando dirigía a la gente en la oración, pero ¡era más larga cuando oraba solo! Y quien contemple su estado en su “Tahajjud”, encontrará que en su oración por la noche se concentran todos sus sentimientos, sensaciones y oraciones susurradas. ¡Como si estuviera mirando el trono de su Señor, el Altísimo, con claridad y conversando con Él en privado! Así, su alabanza a su Señor era la más elocuente, su glorificación la más grande y su súplica la más completa. ¡Y no es de extrañar! Porque él es quien ascendió hasta que los siete cielos se abrieron para él, y se elevó a un nivel donde podía oír el rasgueo de las plumas. Y fue veraz y justo cuando dijo: “Soy el más piadoso de vosotros y el que más sabe de Allah entre vosotros“. Luego continúa pasando su noche -entre la humilde recitación, la súplica y la glorificación de Allah- hasta que queda una sexta parte de la noche.

Pasa la noche apartándose de su lecho = cuando se vuelven pesados para los incrédulos los lechos (Es decir, en el momento en el que los politeístas y despreocupados están profundamente dormidos en sus camas)

Si terminaba su oración y quería realizar el “Witr” (oración sunna antes del primer rayo del alba o después del Isha) despertaba a su esposa para que la hiciera con él. Lo realizaba con tres rak’as, recitando en la primera la sura 87 (del Altísimo); en la segunda, la sura 109 (de los incrédulos); y en la tercera, la sura 112, (La adoración pura). A veces añadía las dos “Mu’awwidhatayn” (Suras 113 (El rayar del alba) y 114 (Los hombres). Al final de su Witr, decía: «¡Oh Allah!, me refugio con Tu complacencia de Tu ira, y con Tu perdón de Tu castigo, y me refugio en Ti de Ti. No tengo palabras para enumerar Tus alabanzas; Tú eres como te has alabado a Ti mismo». Concluía con: Subhana al-malek al-quddus (tres veces) (Gloria al Soberano, el Santísimo). Prolongaba la tercera rak’a y extendía en ella su voz.

Dije o que has oído, y pido perdón a Allah Todopoderoso, para mí y para vosotros.

Hacia el final de su vida como parte de su lealtad hacia aquellos que habían cumplido ya su compromiso y habían fallecido antes de presenciar la victoria de Allah y de que las multitudes se convirtiesen  a Su religión, solía salir por la noche al cementerio de al-Baqi’ para orar por ellos. Era como si, al acercarse su muerte, se despidiera de los muertos y los vivos antes de unirse a la compañía más elevada. Decia: «La paz sea contigo, oh morada de los creyentes. Lo que te fue prometido te ha llegado. Se te concede un respiro hasta mañana, y nosotros, si Allah quiere, nos uniremos a ti. Oh Allah, perdona a la gente de Baqi’ al-Garqad  (cementerio principal para la gente de Medina desde la época del Profeta Mohammad ﷺ) » . Cuando las horas de la noche llegaban a su fin, y solo quedaba aproximadamente el último sexto, el Profeta ﷺ se retiraba a su lecho para descansar su noble cuerpo después de un largo período de pie con invocaciones (dhikr), oración, súplica y preocupación por los vivos y los muertos, y para prepararse para recibir la oración del amanecer y el trabajo del día con energía y entusiasmo. Aisha -Allah esté complacido con ella- dijo: «Jamás encontré al Mensajero de Allah al amanecer (refiriéndose a la última parte de la noche, antes del amanecer) , sino dormido». Permanecía en ese sueño hasta que la luz del alba disipaba la oscuridad de la noche y la llamada a la oración de Bilal rompía el silencio de Medina. Entonces, él ﷺ despertaba y comenzaba un nuevo día, perfumado con el aliento de la profecía y la luz del mensaje divino.

Así es como él ﷺ pasaba su bendito día, atendiendo sus necesidades humanas y cumpliendo su deber divino de transmitir la religión de Allah a sus siervos, educando a los creyentes en ella y defendiéndola de aquellos que se oponen y le son hostiles; y a través de este continuo esfuerzo diario suyo ﷺ durante veintitrés años, se logró una gran victoria y un bien abundante y universal.

Esto es lo que se puede extraer o deducir del noble programa del “Un día en la vida del Profeta Mohammad ﷺ “, en cuanto a numerosos beneficios y enseñanzas. Por ahora, basta con mencionar dos de ellos. El primero es que los actos de adoración más profundos y que más tiempo consumían del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él y su familia) eran los actos secretos de culto que realizaba en su hogar durante el silencio de la noche, a los que se adhirió y perseveró hasta que le llegó la muerte. Él, que nunca cometió pecado ni incurrió en falta, hizo esto. Pero, qué podemos decir de nuestras vidas que casi nunca están libres de negligencia, defectos o transgresiones de los límites establecidos por Allah o de los derechos de sus siervos. Debemos imitarlo en lo máximo posible.  El segundo: el grado de equilibrio de este programa con la comprensión de los derechos privados y públicos, de modo que vemos en él, con nuestros propios ojos, la aplicación práctica de su legadoﷺ el día en que dijo: «En verdad, tu Señor tiene derecho sobre ti, y tú tienes derecho sobre ti (se refiere a cuidar tu salud, descansar y dormir o suficiente, nutrir el cuerpo….), y tu familia tiene derecho sobre ti (se refiere a brindar buena compañía, pasar el tiempo con la familia, satisfacer sus necesidades materiales y morales, etc. ), , así que da a quien tiene derecho lo que le corresponde».

Pedimos a Allah Todopoderoso que nos conceda el éxito al seguir al Profeta ﷺ imitándole en intenciones, palabras, acciones y situaciones. Amén. Amén. Gloria a tu Señor, el Señor del Poder, por encima de lo que describen, la paz sea sobre los mensajeros, y la alabanza para Allah, Señor de los mundos.

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El apoyo entre los musulmanes https://ccandalusi.org/el-apoyo-entre-los-musulmanes/ https://ccandalusi.org/el-apoyo-entre-los-musulmanes/#respond Fri, 05 Jun 2026 09:48:47 +0000 https://ccandalusi.org/?p=11681 Alabado sea Allah, Señor de los mundos, y que la paz y las bendiciones sean sobre el Mensajero de Allah, sobre su familia y todos sus compañeros. Dice Allah Todopoderoso: “Los creyentes son, en realidad, hermanos.” Sura 49, Los aposentos privados, aleya 10. En esta aleya o versículo se confirma lo que Allah ha ordenado, […]

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Alabado sea Allah, Señor de los mundos, y que la paz y las bendiciones sean sobre el Mensajero de Allah, sobre su familia y todos sus compañeros.

Dice Allah Todopoderoso: “Los creyentes son, en realidad, hermanos.Sura 49, Los aposentos privados, aleya 10. En esta aleya o versículo se confirma lo que Allah ha ordenado, y nos señala que el vínculo de la fe es más fuerte que el vínculo de parentesco y lazos de sangre. La hermandad entre los creyentes en el Islam es fuerte y firme. Dijo Allah Todopoderoso: “No encontrareis a nadie que creyendo en Allah y en el último Día sienta afecto por quien se opone a Allah y a Su mensajero, aunque se trate de sus padres, sus hijos, sus hermanos o los de su tribu. Ha escrito la creencia en sus corazones, les ha ayudado con un espíritu procedente de Él y les hará entrar en jardines por cuyos suelos corren los ríos donde serán inmortales.” Sura 58, La discusión, aleya 22.

Un creyente que se caracteriza por la fe no puede abandonar su deber para con sus hermanos de creencia, pues uno de los significados más simples de la hermandad indica que no puedes estar satisfecho con ver a tu hermano o hermana caer en una situación difícil, dejándolo solo cuando puedes rescatarlo, apoyarlo o aliviar su sufrimiento. También es irrazonable vivir cómodamente mientras tu hermano, sabiéndolo tú, pasa hambre, y así sucesivamente, con todos los significados que una persona experimenta en sus tratos con su hermano. -Los casos excepcionales no invalidan esta regla, porque el fortalecimiento de una persona a través de su hermano es algo innato y no necesita prueba. -. Esto es lo que el Legislador –Allah- asumió cuando decretó que los creyentes son hermanos, en todo el sentido de la palabra. Es decir, que el vínculo de uno con otros es un verdadero vínculo de hermandad, fortalecido y reforzado por este vínculo de fe que los une. Por lo tanto, encontramos al Profeta ﷺ estableciendo y poniendo principios que aclaran la relación entre los musulmanes. Dice respecto a algunos de estos significados: “Un musulmán es hermano de otro musulmán, no le hace daño ni le abandona. ¡Por Aquel en cuya mano está mi alma! ninguno de vosotros cree verdaderamente hasta que ame para su hermano lo que ama para sí mismo.” (Narrado por Al-Bujari). Este hadiz tiene varias pruebas que respaldan y confirman la hermandad entre los musulmanes, y esta hermandad obliga a quien la posee a apoyar a su hermano contra sus enemigos y no abandonarlo o entregarlo a ellos. La frase “no entregarlo” no se limita al significado literal de entregar al hermano a su enemigo; más bien, tiene un alcance y significado más amplio, que abarca no abandonar a tu hermano de fe cuando el pasa por momentos de desesperación, significa no entregarlo a la destrucción, no abandonarlo en situaciones de vergüenza, desgracia, ni cuando está en las profundidade3s de la corrupción. Por supuesto, que también implica que no debe entregarlo a su enemigo, aunque tenga capacidad de hacerlo. Estos son algunos de los significados del apoyo mutuo entre musulmanes. Asimismo, un musulmán no debe perjudicar a su hermano musulmán o ser injusto con él. Y, en efecto, la injusticia entre verdaderos hermanos es muy rara. Si se produce una injusticia entre musulmanes, o si uno perjudica a otro, su impacto es extremadamente doloroso, pues proviene de alguien de quien menos se espera tal acto. Es como si lo cometiera la propia persona contra ella misma, convirtiéndose a la vez en opresor y oprimido, víctima y verdugo, porque el efecto de esta injusticia se extiende tanto al propio individuo como a los demás. Se ha dicho: «La injusticia contra los parientes es más amarga para el alma que el golpe de una espada afilada». Que un musulmán se distancie de su hermano y lo abandone es una injusticia, al igual que es una injusticia fallarle cuando merece apoyo. Dejarlo a su suerte en la miseria -cuando podría aconsejarle y rescatarlo- es una injusticia. Negarle lo que le corresponde o menoscabar sus derechos es una injusticia, al igual que hablar mal de él y burlarse de él. Son injusticias que uno no desearía para sí mismo, pero que si las inflige a otros  es una gran iniquidad.

Este razonamiento se puede definir de la siguiente manera: cualquier cosa que un musulmán no querría experimentar si le sucediera a otro musulmán -o no querría para él-, y que él mismo provoca que le suceda, se considera una injusticia.

Por eso encontramos que el Mensajero ﷺ concluye su declaración con esta regla o norma, y jura por ella. “Por Aquel en cuya mano está mi alma, ninguno de vosotros cree verdaderamente hasta que no quiera -de bien- para su hermano lo que quiere para sí mismo” (Acordado). Las palabras de este hadiz se han repetido en una versión que omite la frase «de bien». El Profeta ﷺ enfatiza que un creyente es para su hermano de fe como una edificación donde cada parte fortalece a la otra. Si la debilidad afecta a un lado de esta edificación y los demás no se apresuran a reparar la grieta, se derrumbará sobre todos ellos. El apoyo mutuo no se limita a salvar a una persona de su enemigo (que es lo natural), sino que también incluye ayudar a una persona a protegerse de hacerse daño a sí misma, como se menciona en el hadiz: «Apoya a tu hermano, sea opresor u oprimido». Dijeron: “¡Oh Mensajero de Allah!, sabemos cómo apoyarlo cuando es oprimido, pero ¿cómo lo apoyamos cuando es un opresor?” Él dijo: “quitándoles de la injusticia o impidiendo que la cometa; eso es apoyarlo”. (Al-Bujari). Este significado implica la intervención de otros para apoyar, ayudar y guiar a una persona sobre algo que quizás pueda para él resultarle dañino y perjudicial. Esto es desde una perspectiva individual. Desde una perspectiva colectiva, el ejemplo más destacado que nos dio el Mensajero de Allah ﷺ es la obligación de intervenir para prevenir el daño a nosotros mismos y a quienes nos lo desean, incluso sin intención. Este es el hadiz sobre el barco, en el que se dice: “El ejemplo de quien se mantiene firme en los límites establecidos por Allah y de quienes los transgreden es como el de las personas que echaron suertes para un barco. Algunos obtuvieron la cubierta superior y otros el nivel inferior. Los que estaban en la cubierta inferior, cuando necesitaban agua, tenían que pasar por los que estaban en la cubierta superior. Dijeron: «Si abriéramos un agujero en nuestra sección del barco, no molestaríamos a los que están arriba». Pero el Profeta advirtió: Si los dejaban hacer lo que querían, el barco se hundiría y todos perecerían. Pero si los de arriba los detenían, todos se salvarían”. (Narrado por Al-Bujari). De este hadiz y del anterior, se desprende claramente que la negligencia a la hora de reprimir al opresor, o a cualquiera que cause una destrucción segura, perjudica a todos. A todos les conviene actuar con rapidez para alejar el peligro. En primer lugar, de aquel que pretende causar daño, para que no se extienda a la persona misma, es decir, al propio perpetrador. En segundo lugar: para alejar y evitar la destrucción de todos. Este apoyo mutuo dentro de la comunidad es un requisito de la hermandad islámica, así como de los intereses comunes de todos, ya que las consecuencias de la inacción o la apatía sería un perjuicio  para todos. Por lo tanto, abordar el problema desde el principio es uno de los deberes más imperativos para evitar que se agrave y resulte difícil para los sabios reparar las grietas posteriormente. Consideremos las palabras de Allah Todopoderoso: “Y guardaos de una prueba que no sólo afligirá a los que de vosotros sean injustos” Sura 8, Los botines de guerra, aleya 25.  

Ciertamente el apoyo entre los musulmanes se extiende a ellos dondequiera que se encuentren, y toda persona capacitada es responsable de su inacción o negligencia cuando debía actuar, incluso si sus hogares están lejos. Esto se debe a que los musulmanes están unidos frente a todos los demás; son como un solo cuerpo en sus sentimientos, emociones, esperanzas, dolores, y en su rápida reacción ante lo que le sucede o afecta a uno de ellos, hombre o mujer. Si una mujer musulmana sufre algún daño en los confines de la tierra a manos de su enemigo, de tal manera que se requiere su rescate y liberación, pues entonces el deber recae sobre todos sus hermanos de creencia, debido al significado compartido de la hermandad, ya que los creyentes son aliados entre sí. Se ayudan mutuamente.

Esto se confirmó con el grito que resonó desde los confines de las tierras bizantinas, el grito de una joven musulmana cautiva a quien alguien intentó agredir. Ella gritó: «¡Oh, Mu’tasem!» –lamento histórico pronunciado por una mujer musulmana hachemita que fue capturada por los romanos y agredida en la ciudad de Zabatra-

Este  grito no cayó en oídos sordos, sino que llegó a al-Mu’tasim Billah, quien respondió de inmediato: «¡Aquí estoy! ¡Aquí estoy!». Reunió un ejército tan numeroso que sacudió los cimientos del Imperio bizantino. Rescató a la joven, y le devolvió la libertad. Esta batalla se conoció como la Batalla de Amorium, inmortalizada por los poetas. Tuvo lugar en el año 223 de la Hégira, y el poeta Abu Tammam la inmortalizó en un poema que comienza: «La espada es más veraz que los libros; en su filo está la línea divisoria entre la seriedad y la broma». Este grito, esta respuesta, esta rápida ayuda son ejemplos del vínculo de fe que dio frutos de la mejor manera posible y engrandeció el prestigio del estado entre las naciones. De no haber sido por este vínculo de fe que unió a esta joven musulmana con al-Mu’tasim, ella no habría buscado su ayuda, ni él habría acudido a su rescate con tanta honorabilidad, demostrando la caballerosidad y hombría que debe caracterizar a quienes lideran a los musulmanes. Sin embargo, en nuestros tiempos, en muchas partes del mundo islámico, resuenan clamores similares, pero no encuentran el mismo nivel de nobleza que el de al-Mu’tasim. La ayuda mutua que los musulmanes se han brindado entre sí en numerosas ocasiones, con dinero y armas, como se documenta en nuestra historia islámica, revela el cumplimiento de uno de los objetivos de la hermandad en el Islam: apresurarse a tender una mano amiga a quienes han sufrido un ataque común. La historia nos habla de un clamor de auxilio que surgió en la Siria histórica cuando los tártaros atacaron en el año 702 de la Hégira. Entonces los sirios recurrieron a sus hermanos musulmanes en Egipto en busca de ayuda, y sus súplicas fueron atendidas. Los corazones respondieron, y se apresuraron a hacer frente a la agresión injusta. Y si no hubiera sido por esta hermandad que une entre los dos países, no se hubieran lanzado esos miles de hermanos de Egipto a salvar a sus hermanos en Siria, sabiendo perfectamente que se embarcaban en una guerra que podría costarles su dinero y sus vidas. Pero fue su fe y el vínculo de hermandad en el Islam lo que los impulsó a cooperar, a pesar del peligro inherente y la amenaza inminente que representaba para el propio Egipto. Este afán por apoyar a sus hermanos en la fe no se vio obstaculizado por ningún impedimento, ni dudaron en responder con prontitud; más bien, aceptaron la muerte con gusto para lograr este objetivo de hermandad en el Islam: apoyar a sus hermanos en la fe. Ejemplos de esto abundan en nuestra historia islámica, tanto antigua como moderna.

Nuestro propósito al citar estos ejemplos es enfatizar que el vínculo de la fe es lo que obliga a un musulmán, independientemente de su nacionalidad o raza, a apresurarse a tender una mano amiga a su hermano, buscando la complacencia de Allah y cumpliendo Sus mandamientos y directrices de que los creyentes son aliados entre sí, y que Allah ayuda a Su siervo mientras el siervo ayude a su hermano. Ahora bien, puede surgir una pregunta, que se formula con frecuencia: ¿Cuál es el motivo detrás de la falta de respuesta de muchos países islámicos para lograr la solidaridad, a pesar de la abundancia de razones para ello en nuestros tiempos? La respuesta es clara: se trata de la debilidad de la fe en algunas personas, el alejamiento de muchos musulmanes de la ley divina y la influencia de camarillas que filtran sus secretos a sus enemigos. Allah les ha advertido que no busquen consejeros entre ellos.

 ¡Oh Allah, muéstranos la verdad como verdad y concédenos seguirla, y muéstranos la falsedad como falsedad y concédenos evitarla! Que la paz y las bendiciones de Allah sean sobre nuestro maestro Mohammad, su familia y todos sus compañeros. Alabado sea Allah, Señor de los mundos.

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Un día normal en la vida del Profeta Mohammad (3) https://ccandalusi.org/un-dia-normal-en-la-vida-del-profeta-mohammad-3/ https://ccandalusi.org/un-dia-normal-en-la-vida-del-profeta-mohammad-3/#respond Fri, 22 May 2026 10:14:54 +0000 https://ccandalusi.org/?p=11673 El tema de la “jutba” (sermón) de hoy está relacionado con la “jutba” anterior, que trataba sobre el programa de “Un día normal en la vida del profeta Mohammad”. Lo último que mencionamos al respecto fue que él ﷺ cuando el día estaba avanzando – es decir, a partir del amanecer, después de la oración […]

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El tema de la “jutba” (sermón) de hoy está relacionado con la “jutba” anterior, que trataba sobre el programa de “Un día normal en la vida del profeta Mohammad”. Lo último que mencionamos al respecto fue que él ﷺ cuando el día estaba avanzando – es decir, a partir del amanecer, después de la oración voluntaria de “Duha” -se levantaba de la reunión que celebraba en su mezquita para enseñar y educar a sus compañeros –Allah  Todopoderoso esté complacido con ellos- para que cada uno se ocupara de sus propios asuntos: su hogar o su trabajo.

En cuanto a él ﷺ, tenía por costumbre visitar algunas mañanas a aquellos de sus parientes o compañeros que deseaban verlo. A veces iba solo, y otras veces con algunos de sus compañeros. Entre sus visitas a sus parientes estaba la que hizo a la casa de Fátima para ver a su nieto, Al-Hasan ibn Ali – Allah esté complacido con él y con su padre- Lo acompañaba Abu Hurairah -Allah esté complacido con él-, quien narró que el Profeta ﷺ se quedó en el patio de la casa y gritó: «¿Está aquí el pequeño? ¿Está aquí el pequeño?», hasta que Al-Hasan salió corriendo hacia él. El Profeta  ﷺ lo abrazó y lo besó, diciendo: «¡Oh Allah, yo lo amo, así que ámalo y ama a quien lo ame!». En otra ocasión, fue a casa de ella y le preguntó por su esposo, Ali -Allah esté complacido con ambos-, preguntando: «¿Dónde está tu primo?». Ella respondió: “¡Había algo entre nosotros, así que él salió!” Preguntó por él, y le dijeron: Está durmiendo en la mezquita. Entonces fue a verlo, y su manto se le había caído del costado y se le había pegado polvo. Comenzó a limpiarle el polvo y a decir: ¡Levántate, Abu Turab, levántate, Abu Turab! – Turab en árabe es la tierra, el polvo, por lo tanto debía referirse al polvo que tenia su manto

Con respecto a las visitas a sus compañeros, tenía la costumbre de visitar a los débiles y enfermos, aceptando sus invitaciones. Por ejemplo, aceptó la invitación de Muleika, la abuela de Anas ibn Malik – Allah esté complacido con ambos-. Ella lo invitó a una comida que había preparado, y él comió. Luego dijo: «Levantaos para que pueda dirigirlos en la oración». Anas dijo: «Fui a una de nuestras esteras, que se había ennegrecido por el uso prolongado  y la rocié con agua para limpiarla. El Mensajero de Allah ﷺ se paró sobre ella, y yo y el huérfano nos pusimos detrás de él; la anciana, por su parte, se puso detrás de nosotros. Nos dirigió en dos rak’ahs y luego se fue». Otro ejemplo fue su visita a Utban ibn Malik -Allah esté complacido con él-, quien lo invitó a orar en su casa. El Profeta ﷺ fue a verlo por la mañana, acompañado por Abu Bakr, Omar y algunos otros compañeros. Le preguntó: “¿Dónde quieres que ore en tu casa?”. Le mostró un rincón de su casa, extendió una estera y roció un extremo con agua. Y rezó con ellos dos rak’ahs, luego ‘Utban lo invitó a quedarse y compartir algo de la comida que había preparado, y se sentó y comió. Otro ejemplo es el  que narró Anas –Allah esté complacido con él-: Un sastre invitó al Mensajero de Allah ﷺ a una comida. Dijo: Así que fui con él a esa comida, y el hombre le trajo al Mensajero de Allah ﷺ pan de cebada y caldo con calabaza y carne seca, ¡y él volvió a su trabajo! Dijo: Entonces el Mensajero ﷺ comenzó a comer de esa calabaza y le gustó, ¡y lo vi siguiendo la calabaza alrededor del plato! Cuando vi eso, comencé a dársela, y desde ese día siempre he amado la calabaza (podría tratarse también del calabacín)

Cuando el Profeta ﷺ visitaba a uno de sus compañeros y comía con él, suplicaba y oraba por ellos. Por ejemplo, visitó a Sa’d ibn ‘Ubadah – Allah esté complacido con él-, quien le trajo pan y aceite. Comió y luego dijo: «Que quienes ayunan rompan su ayuno contigo, que los justos coman de tu comida y que los ángeles oren por ti». También visitó a Busr ben abi Busr quien le trajo comida, un plato de dátiles, harina y manteca, y comió de él. Luego le trajeron una bebida, y bebió. Luego dijo: «¡Oh, Allah, bendícelos en lo que les has provisto, ¡perdónalos y ten misericordia de ellos!». Su propósito al hacer esas visitas y aceptar esas invitaciones era brindar consuelo a quienes visitaba, incluso a sus hijos pequeños. Anas dijo: El Profeta ﷺ, era la mejor de las personas en carácter, y solía visitarnos y convivir con nosotros. Yo tenía un hermano pequeño, de unos tres años, y cuando nos visitaba, bromeaba con él y lo hacía reír. Pero un día nos visitó y lo encontró triste, y dijo: «¡Oh, Umm Sulaym, ¿por qué veo a tu hijo triste y cabizbajo?!». Ella respondió: «¡Oh, Mensajero de Allah, ¡su pajarito con el que solía jugar ha muerto!». Entonces se acercó a él y comenzó a acariciarle la cabeza y a decir: “¡Oh Abu Umayr, ¿qué le pasó al pajarito? ¡Oh Abu Umar, ¿qué le pasó al pajarito?!”

Él ﷺ solía ir a los mercados. Al caminar, iba como si bajara de una pendiente; es decir, levantaba las piernas con firmeza y se inclinaba hacia adelante. Lo importante es que caminaba con espontaneidad y seriedad, ¡lejos de cualquier pretensión afectada! Cuando caminaba con sus compañeros, ellos caminaban delante de él o a su alrededor; ¡nunca lo seguían! ¡Sonreía a todo el que encontraba! Abdullah bin Al-Háriz dijo: ¡Nunca vi a nadie que sonriera más que el Mensajero de Allah ﷺ! Cuando pasaba junto a niños, los saludaba y les acariciaba la cara. Yaber bin Samurah dijo: El Profeta ﷺ salió, y yo salí con él. Dos niños coincidieron con él ﷺ, y él comenzó a acariciar las mejillas de cada uno de ellos, uno por uno. En cuanto a mí, me acarició la mejilla, y encontré su mano fresca y fragante, ¡como si la hubiera sacado de una bolsa de perfumes! Un día pasó junto a la mezquita, donde un grupo de mujeres estaba sentado, así que las saludó con un gesto. Cuando se encontraba con uno de sus compañeros, lo acariciaba y oraba por él. Se detenía ante cualquiera que lo pararaﷺ en el camino, y si por casualidad lo parase una esclava, él se detenía ante ella. Adi ibn Hatem al-Ta’i narró sobre su primer encuentro con el Profeta ﷺ . Dijo: Mientras caminaba con él, una mujer y un niño que iba con ella lo llamaron: “¡Oh Mensajero de Allah, te necesitamos!” Entonces lo llevaron aparte, y él ﷺse quedó con ellos hasta que me cansé de estar de pie tanto tiempo. Me dije a mí mismo: “Doy testimonio de que eres inocente de mi religión y de la religión de Nu’man ibn al-Mundhir (el último rey de los Lahmidas en al-Hiraz -actual Iraq-. Era cristiano nestoriano y destacó por proteger poetas árabes) y que si fueras un rey, un niño y una mujer no se habrán quedado con él tanto tiempo.”  Entonces Allah infundió en mi corazón amor por él ﷺ.

Un día pasó junto a un joven que estaba despellejando una oveja, y no era bueno despellejando, así que se volvió hacia él y le dijo: ¡Espera a que te muestre, porque no veo que seas bueno despellejando! Entonces puso su mano entre la piel y la carne y la palpó hasta que desapareció hasta la axila. Luego dijo: Así, muchacho, despelléjala. Luego se marchó. Y pasó junto a un hombre que había puesto su olla al fuego y le dijo: ¿Está rica tu olla? Él dijo: ¡Sí, lo juro por mi padre por ti y por mi padre! Entonces tomó un trozo y comenzó a masticarlo mientras caminaba.  Cuando llegaba a la puerta de una casa, no la abría de frente, sino que se desplazaba hacia la derecha o la izquierda, pues las casas eran pequeñas y en aquel entonces no tenían cortinas en las puertas. Y decía: «La paz sea con vosotros».

Dije lo que has oído, y pido perdón a Allah por mí y por ti. Pídele perdón también a Él, y Él te perdonará, porque Él es el Gran Perdonador, el Misericordioso».

Entre las visitas del Profetaﷺ  a sus compañeros estaba la de los enfermos. Una de esas visitas fue a Sa’d ibn ‘Ubadah -Allah esté complacido con él- cuando enfermó. Fue a visitarlo acompañado por ‘Abd al-Rahman ibn ‘Awf, Sa’d ibn Abi Waqqas y ‘Abdullah ibn Mas’ud -Allah esté complacido con ellos-. Al entrar, lo encontró inconsciente, rodeado de su familia. Preguntó: “¿Ha fallecido?”. Ellos respondieron: “No, oh Mensajero de Allah”. Entonces lloróﷺ . Cuando la gente vio sus lloros, también lloraron. Él dijo: «¿No oís que Allah no castiga por las lágrimas de los ojos ni por la tristeza del corazón, sino que castiga por esto» -y señaló su lengua- «¡o tiene compasión!». Entre ellas, su  visita  a Yaber bin Abdullah -Allah esté complacido con él y con su padre-, quien dijo: «Estaba enfermo, y el Mensajero de Allah ﷺ me visitó. Abu Bakr lo acompañaba caminando. Yo estaba con mi gente de Bani Salama. Me encontró inconsciente, así que realizó la ablución y luego roció un poco de su agua de ablución sobre mí. Recuperé la conciencia, ¡y allí estaba el Mensajero de Allah. Le dije: “¡Oh Mensajero de Allah !, ¿qué debo hacer con mis bienes ? Solo tengo un heredero colateral —es decir, no tenía  ni padre ni hijo—; y no me respondió hasta que se reveló el versículo de la herencia: “Allah os prescribe acerca de (la herencia) de vuestros hijosSura 4, Las mujeres, aleya 11.

Cuando el sol ya estaba en lo alto, el Profeta -la paz y las bendiciones sean con él, con su familia y sus compañeros- regresaba a la casa de la esposa con quien se hospedaba ese día. Al entrar en su casa, lo primero que hacía era recordar a Allah (“Dikr”), usar un “miswak” (un palillo para limpiar los dientes). y saludar. Luego rezaba la oración de Duha, cuatro rak’ahs, y a veces rezaba seis u ocho. A veces encontraba comida y la comía. Otras veces, le ofrecían comida mientras ayunaba, y rompía su ayuno. Aisha -Allah esté complacido con ella- le dijo un día-: «¡Oh Mensajero de Allah, nos han dado un regalo, o ha venido un visitante, y he guardado algo para ti!». Él preguntó: «¿Qué es?». Ella respondió: «”Hais,” (un plato sencillo y nutritivo hecho con dátiles -a los que se  extrae los huesos- requesón seco y manteca,) Él dijo: «Tráelo». Ella lo trajo y él lo comió. Entonces dijo: “Comencé el día en ayunas”.

Este era su tiempo a solas con su familia. Aisha- Allah esté complacido con ella-  dijo: «Cuando estaba solo en su casa con su familia, era la persona más amable y generosa. Era un hombre como cualquiera de vosotros, solo que siempre sonreía y era alegre. Era simplemente un ser humano. Ayudaba con las tareas del hogar, remendaba sus sandalias, cosía su ropa, ordeñaba sus ovejas, se servía a sí mismo y trabajaba en su casa como cualquiera de vosotros trabajaría en la suya». A veces, durante este tiempo de soledad algunas mujeres se acercaban a él y le preguntaban sobre asuntos de su religión, ¡asuntos que no se atreverían a preguntar delante de los hombres! Las preguntas se formulaban en presencia de las Madres de los Creyentes para que pudieran preservar estas normas para la comunidad musulmana en asuntos relacionados con las mujeres. Entre estas está lo que Aisha narró: Una de las mujeres de los Ansar estaba con él y le preguntó sobre el baño ritual después de la menstruación. Él dijo: Una de vosotras debe tomar su agua y sus hojas de loto y purificarse, realizando la purificación correctamente. Luego debe verter agua sobre su cabeza y frotarla vigorosamente hasta que llegue a la raíz de su cabello. Luego debe verter agua sobre sí misma y tomar un paño perfumado y purificarse con él. La mujer dijo: ¿Cómo se purifica con eso? Él dijo: ¡Gloria a Allah ! ¡Purifícate con ella! Él se avergonzó y se apartó. Aisha dijo: Cuando lo vi avergonzado, la atraje hacia mí y le dije: Sigue el rastro de la sangre con ella. ¡Y él me escuchó y no objetó!

El Profeta ﷺ dormía su siesta en casa de sus esposas hasta casi el mediodía. No se acostaba con ninguna mujer excepto con sus esposas. Pero solía ir a la casa de Umm Sulaym (Rumaysa bint Milhan) -a la que respetaba totalmente- para visitarla a ella y a su familia  porque su hermano había fallecido luchando junto a él. Dijo: «Siento compasión por ella; ¡su hermano murió conmigo!». Todos los sábados por la mañana, iba a la Mezquita de Quba, la primera mezquita fundada en la piedad a Allah, y la gente de Quba, los Banu Awf ibn al-Hariz se acercaban a saludarlo mientras rezaba, y él les hacía señas. Cuando iba a Quba, tomaba su siesta de la tarde en casa de Umm Haram —hermana de  Umm Sulaym y que es descrita en los hadices como nodriza o pariente del Profetaﷺ-

Y con esto bastará con la promesa de seguir. La paz sea sobre los mensajeros y alabado sea Allah, Señor de los mundos.

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La virtud de las diez noches https://ccandalusi.org/la-virtud-de-las-diez-noches/ https://ccandalusi.org/la-virtud-de-las-diez-noches/#respond Fri, 15 May 2026 08:14:18 +0000 https://ccandalusi.org/?p=11664 Toda alabanza pertenece a Allah. Nosotros lo alabamos, le pedimos ayuda y perdón, creemos en Él y a Él nos encomendamos. Buscamos refugio en Él del mal que hay en nuestras almas y de nuestras malas obras. Aquel a quien Allah guía, estará siempre bien encaminado; y aquel a quien Allah extravía, no encontrará protector […]

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Toda alabanza pertenece a Allah. Nosotros lo alabamos, le pedimos ayuda y perdón, creemos en Él y a Él nos encomendamos. Buscamos refugio en Él del mal que hay en nuestras almas y de nuestras malas obras. Aquel a quien Allah guía, estará siempre bien encaminado; y aquel a quien Allah extravía, no encontrará protector que le guie. Doy testimonio de que no hay más dios que Allah y que nuestro señor y profeta Mohammad es su siervo y mensajero. Allah lo envió con la guía y el din (la religión) de la Verdad para que la exaltase sobre el resto de las religiones – ¡Allah nos es suficiente como testigo¡-. Las bendiciones y la paz sean sobre el Profeta, sobre toda su familia, todos sus compañeros y seguidores, y sobre  los que les siguieron con el bien hasta el Día del Juicio.

Dice Allah Altísimo: “¡Por la Aurora¡¡Por diez noches¡¡Por lo par y lo impar¡¡Por la noche cuando transcurre¡¿No es eso un juramento para el que tiene intelecto?” Sura 89, La Aurora, aleyas 1-5.

Queridos hermanos y hermanas: Allah hizo un juramento por la aurora, que es cuando se termina la noche, acaban las tinieblas, aparece la luz, comienza el día; y la gente y el resto de la creación se dispone a buscar las provisiones y el sustento. E hizo el juramento por las diez noches por el rango destacado que tienen éstas y sus beneficios religiosos, ya que estas noches son señales relucientes y muestras contundentes de la grandeza de Allah, el Único, sin asociados, poseedor de la creación y el poder. Y en ellas también hay beneficios terrenales que incitan al agradecimiento. Y todo aquel que tiene conocimiento y corazón sano comprende y sabe que Allah juró por estas cosas debido a las maravillas que contienen y a las señales que nos remiten a Su Unicidad y Señorío sobre toda la creación. Él, sin duda, es acreedor a que se haga un juramento por las pruebas que nos confirman Su poder absoluto. Este juramento  de Allah –alabado sea- es para la gente que entiende, es decir, para el que dispone de razón, corazón y entendimiento sano.

La sabiduría de la legislación: Los actos de adoración prescritos por el Islam, cuyas características y correcta ejecución fueron aclaradas por el Profeta ﷺ, son diversos y se distribuyen para nuestra felicidad en momentos apropiados. Allah Todopoderoso dice: “E hicimos que te descendiera a ti el Recuerdo para que pusieses en claro a los hombres lo que se les había hecho descender. Y para que pudieran reflexionar” Sura 16, La abeja, aleya 44. E hicimos que te descendiera a ti el Recuerdo -es decir el Corán, que es el recordatorio que despierta los corazones distraídos- para que expliques a la gente las normas y todo lo relacionado con lo permitido y lo prohibido (al-halal y al haram). Estos actos de adoración fueron prescritos para fortalecer la relación y el vínculo entre el Creador y su creación, para fortalecer nuestros espíritus, iluminar nuestros corazones, guiar nuestras almas y refinar nuestra conducta. Por eso encontramos que los creyentes que son diligentes en la obediencia y abundantes en la adoración son personas seguras, tranquilas y felices consigo mismos. No temen cuando otros temen, ni se entristecen cuando otros se entristecen. Son los amigos de Allah a quienes Él se refería cuando dijo: “¿No es cierto que los amigos de Allah no tendrán que temer ni se entristecerán? Esos que creyeron y tuvieron temor de Él. Para ellos hay buenas noticias en esta vida y en la Última. No hay nada que pueda sustituir las palabras de Allah. Ese es el gran triunfo. “Sura 10, Yunes, aleyas 62-64.

El  eminente ulema  al-Baydawi dijo: Los amigos de Allah son quienes le son leales mediante la obediencia, y Él los trata con dignidad. El amor de un siervo por Allah se expresa mediante la obediencia, y el amor de Allah por su siervo se expresa honrándolo con una buena recompensa. Esta recompensa está establecida para todos los creyentes justos que se acercan a Allah.

La sabiduría de la distribución: Allah ha dividido los actos de obediencia y distribuido la adoración en momentos específicos, conectando algunos actos con otros, para que la conexión del siervo con su Señor perdure, su corazón viva a la luz de la fe y esté siempre protegido por el cuidado de Allah y rodeado por Su protección, ascendiendo así en los rangos de su trayectoria hasta que ve el secreto de Allah Todopoderoso en las creaciones y recurre a la sombra umbría del árbol del buen camino y de la certidumbre. Así aparecen para él claras las palabras del Altísimo en el hadiz qudsi “El que es hostil a un amigo, le declaro a él la guerra, y mi siervo no se acerca con algo para Mí más amado que lo que le he hecho obligatorio, y mi siervo continúa acercándose a Mi con actos supererogatorios o voluntarios, hasta que lo amo. Y cuando lo amo soy su oído con el que oye, su vista con la que ve, su mano con la que golpea y su pierna con la que camina; y si me pide, le daré; y si busca mi protección, le protegeré “.Narrado  por al-Bujari

La sabiduría de la especificación: Entre los actos voluntarios y las adoraciones  que acercan al siervo a Allah, está el incremento de la devoción durante estos días benditos, los primeros diez días de Dhul-Hijjah. Estos diez días a los  que Allah ha concedido una inmensa gracia y una abundante recompensa, convirtiéndoles en un refugio espiritual fértil para los piadosos y una oportunidad provechosa para los puros. La tradición profética enfatiza su virtud y nos anima a aumentar nuestras buenas obras durante ellos. Entre los actos que un musulmán debe esforzarse por realizar durante estos días benditos están: el arrepentimiento sincero; el mantenimiento de los lazos familiares, ya que aunque el contacto con los parientes y la preocupación por ellos siempre es deseable, en estos días tiene un impacto particularmente significativo; aliviar la aflicción; dar caridad, especialmente a los parientes, combinando así la caridad con el mantenimiento de los lazos familiares; recordar a Allah con frecuencia, ya que el “Dikr” (recuerdo de Allah) es necesario en todo momento, pues trae tranquilidad a los corazones de los creyentes y fortalece su fe;  ayunar el Día de Arafah para aquellos que no realizan el Hajj. Ibn Abbas -Allah esté complacido con él y con su padre- narró: El Mensajero de Allah ﷺ dijo: “No hay días en que las buenas obras sean más amadas por Allah Todopoderoso que estos días, refiriéndose a los primeros diez días de Dhul-Hijjah”.Le preguntaron: “¡Oh Mensajero de Allah ! ¿ni siquiera la yihad por la causa de Allah? Él contestó: “Ni siquiera la yihad por la causa de Allah, excepto para aquel que salió  arriesgando su vida y sus bienes y no regresa con nada de ello”. [Narrado por Al-Bujari]

La yihad (el esfuerzo) por la causa de Allah con bienes y arriesgando la vida es la piedra de toque de la fe, su prueba, su sello distintivo y su fundamento. La fe no es una mera afirmación repetida por la lengua, ni es un engaño mediante palabras adornadas y ornamentadas. Más bien, es la yihad (esfuerzo) del alma por regenerarse y purificarse, y la yihad contra el enemigo en defensa del “din “ (la religión), el honor y la tierra. Ibn Abbas -Allah esté complacido con él y con su padre- narró: El Mensajero de Allah ﷺ dijo: “No hay para Allah días más extraordinarios que estos días, ni obras más queridas  para Allah que las se llevan a cabo en estos días, —es decir, los primeros diez días— así que incrementad en ellos el “tahlil” (repetición de las palabras “La ilah  il-la Allah” No hay más dios que Allah ) y el takbir  (repetición de las palabras Al-lahu akbar”. [Narrado por Ahmad]

Anas bin Malik -Allah esté complacido con él- dijo: “Se solía decir acerca de los diez días que cada día es como mil días, y el Día de Arafah es como diez mil días. Dijo: es decir, en cuanto a virtudes.” Narrado por Al-Bayhaqi y Al-Asfahani. Yaber -Allah esté complacido con él- narró que el Mensajero de Allah  ﷺ , dijo: “Son  los mejores días de esta vida” refiriéndose a los diez días de Dhul Hiyya. Se le preguntó: ¿Y no hay ninguno como ellos en el camino de Allah?  Contestó: Y no hay como ellos en el camino de Allah excepto el hombre que cubre su rostro con tierra –refiriéndose al muyahed cuya sangre es derramada por amor a Allah. Y dijo ﷺ: “Haced el bien durante toda vuestra vida y exponeos a los soplos de la misericordia de Allah, pues Allah tiene soplos de su misericordia que da a quien quiere de sus siervos. Pedid a Allah que cubra vuestras faltas y os conceda seguridad ante vuestros temores”. Narrado por al-Tabarani. Este hadiz indica que un musulmán, además de hacer el bien continuamente, debe aprovechar los momentos benditos en los que soplan las brisas de la misericordia de Allah, para que las buenas obras se multipliquen y los pecados se borren. Pues Allah  Todopoderoso, en su misericordia con sus siervos, destacó unos días sobre otros con el fin de que el musulmán pueda aprovechar lo más posible la ocasión para obtener la recompensa y retribución por las obras buenas, y conseguir el más alto de los grados.

Queridos hermanos y hermanas: Alabemos a Allah por la gracia que nos ha concedido con el Islam ¡y qué gran bendición es¡ Bienaventuranza para el siervo que recuerda y considera, escucha la advertencia, recapacita, despierta sus sentimientos y lleva a cabo los actos de adoración, pues aprovechó la ocasión de su vida, ocupó el esplendor de su juventud y no dejó que estos días benditos se vayan en vano; sino que ofrece entre sus manos obras virtuosas y obediencias sinceras y puras para Allah, lo cual le asegurará un lugar de honor y dignidad en este mundo y en el Más Allá. Dijo el Altísimo: “En verdad los que creen y practican las acciones de bien; a esos, a causa de su creencia, Su Señor les guiará y en los Jardines de las Delicias los ríos correrán por debajo de ellos. Allí, su oración será: ¡Gloria a Ti, Allah¡ Y su saludo: ¡Paz¡ Y al final de su oración: ¡Las alabanzas a Allah, Señor de los mundos¡”. Sura 10, Yunes, aleyas 9-11. Allah alaba a los arrepentido que no reincidieron  en la rebeldía y no se retrasaron en despegarse de ella, y les anunció el perdón y Jardines de las Delicias bajo los cuales corren los ríos, dicha eterna e infinita, y la satisfacción de Allah. Dijo el Altísimo: “Aquellos que cuando cometen una indecencia o son injustos consigo mismos recuerdan a Allah y piden perdón por sus  faltas – porque ¿quién perdona las faltas sino Allah?- y no reinciden en lo que hicieron después de saberlo. Esos tienen como recompensa un perdón de su Señor y jardines por los que corren los ríos. En ellos serán inmortales ¡Que excelente recompensa para los que actúan¡” Sura 3, La familia de Imrán, aleyas 135, 136.

El Profeta ﷺequiparó la recompensa por la adoración en unos días como éstos, y el alejamiento de los lugares de duda, con la migración a Allah y a Su Mensajero. Mu’quel ibn Yasar – Allah esté complacido con él- narró que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «La adoración en tiempos de agitación es como la emigración hacia mí”. E invitó a que su comunidad se apresurase a hacer el bien y competir por las obediencias, especialmente los días de aflicciones y abundancia de discordias, pues la retribución en esos días será doble y la recompensa infinita. Ibn Hurayra –Allah esté satisfecho de él- narró: Dijo el Enviado de Allah ﷺ “Apresúrate a las buenas acciones antes de que aparezcan los obstáculos como los pedazos de una noche oscura. Amanece y el hombre es creyente, y al atardecer se convierte en incrédulo, o es por la tarde creyente y amanece incrédulo. Vende su religión por una ganancia mundana ”. Muslem ¡Cuán numerosas son las discordias en nuestros tiempos! Pedimos a Allah que nos mantenga firmes en la fe y que nos aleje de las discordias  y de la incredulidad, tanto de las que son evidentes como de las que están ocultas.

En lo relacionado con las elecciones en Andalucía  el 17-05-2026, un musulmán no debe permanecer pasivo, sino aprovechar la oportunidad y elegir a las personas más honestas, competentes y veraces, aquellas que más se preocupen por los intereses de los ciudadanos y que estén más alejadas del odio y del racismo abominable.

Oh Allah, armoniza nuestros corazones y reconcílianos. Guíanos por los caminos de la paz. Sálvanos de las tinieblas y llévanos a la luz. Aleja de nosotros los actos inmorales, externos e internos. Reconcílianos con nuestras familias. Perdónanos, Tú eres el Gran Perdonador, Misericordioso. Ayuda a los débiles y necesitados en todo lugar. Bendice a nuestro Señor Mohammad, a su familia y a todos sus compañeros. ¡Gloria a tu Señor, el Todopoderoso, por encima de todo lo que describen! ¡La paz sea con los mensajeros! ¡Y alabado sea Allah, Señor de los mundos!

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Un día normal en la vida del Profeta Mohammad (2) https://ccandalusi.org/un-dia-normal-en-la-vida-del-profeta-mohammad-2/ https://ccandalusi.org/un-dia-normal-en-la-vida-del-profeta-mohammad-2/#respond Fri, 08 May 2026 08:49:26 +0000 https://ccandalusi.org/?p=11661 El tema de esta jutba  (sermón) es una extensión de la jutba anterior, que trataba sobre el programa “El Día del Profeta”. Lo último que mencionamos al respecto fue que, cuando él  ﷺ  terminaba sus rondas con visita a los aposentos de sus esposas, regresaba a la mezquita y esperaba a que sus compañeros -Allah […]

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El tema de esta jutba  (sermón) es una extensión de la jutba anterior, que trataba sobre el programa “El Día del Profeta”. Lo último que mencionamos al respecto fue que, cuando él  ﷺ  terminaba sus rondas con visita a los aposentos de sus esposas, regresaba a la mezquita y esperaba a que sus compañeros -Allah esté complacido con ellos- vinieran a él para poder reanudar con ellos su deber de transmitir el mensaje y el deber de enseñar y educar, al que se refieren las palabras del Todopoderoso: “Él es quien ha hecho surgir para los iletrados un mensajero que es uno de ellos; y que les recita Sus signos, los purifica y les enseña el Libro  y la sabiduría, cuando antes estaba en un claro extravío”  Sura 62, El viernes, aleya 2 . Así pues, cuando se reunían con él: si eran pocos, lo rodeaban; y si eran muchos, se sentaban en dos filas a cada lado, es decir, dos filas, a su derecha y a su izquierda, hasta que el recién llegado llegaba a él ﷺ y él que preguntaba se acercaba.

Cuando se sentaba con ellos, les hablaba -y era el más elocuente de la creación de Allah en el habla y el más dulce de ellos en la conversación-. Aisha -Allah esté complacido con ella- dijo: “El Mensajero de Allah no hablaba de manera continua como vosotros, sino que hablaba de manera clara, pausada y detallada de modo que quienes se sentaban con él pudiesen memorizar”. Y él ﷺ dividía su rostro sonriente y lo dirigía en sus reuniones hacia sus compañeros hasta que se dispersaban, ¡cada uno pensando que era el más favorecido por él! Su discurso a menudo tomaba la forma de un diálogo que comenzaba con una pregunta, como cuando dijo: ¿Queréis que os informe sobre los pecados más graves? Dijeron: Sí, oh Mensajero de Allah. Dijo: Asociar copartícipes con Allah, desobedecer a los padres y dar falso testimonio”. Tal vez, para llamar su atención, les preguntaba sobre un significado más profundo que el que es evidente a simple vista, como cuando dijo: ¿Saben quién es el indigente? Dijeron: El indigente entre nosotros es aquel que no tiene ni dinero ni bienes. Entonces Él dijo: El verdadero indigente de mi comunidad (umma) es aquel que llega al Día de la Resurrección con oración, ayuno y zakat, pero también llega habiendo insultado a fulanito, calumniado a aquel, consumiendo la riqueza de este, derramando la sangre de aquel y golpeado a éste. Así que a éste se le da de sus buenas obras, y a aquel se le da de las suyas. Si sus buenas obras se agotan antes de que haya saldado lo que le corresponde, algunos de los pecados de ellos se le imputan y entonces es arrojado al Fuego.”

Tal vez estimuló sus mentes con una pregunta para que le respondieran, como cuando les pregunto un día sobre el cogollo de la palmera.   “Díganme sobre un árbol que se parezca a un hombre musulmán, cuyas hojas no se caigan y que dé fruto en todo momento”. Entonces comenzaron a enumerar los árboles del desierto, y él decía a cada uno: «¡No, no!». A Abdullah bin Umar bin Al-Jattab -Allah esté complacido con ambos-, y él era el décimo de diez, el más joven de ellos, se le ocurrió que era la palmera datilera, pero miró y vio a Abu Bakr y Umar en la reunión, ¡así que le dio vergüenza decirlo! El profeta dijo. Es la palmera”.

Y tal vez comenzó con una pregunta para sorprenderlos, como les dijo un día: “¿Quién de vosotros está ayunando hoy?”. Esta pregunta les tomó por sorpresa; si hubieran sabido que él les haría está pregunta ¡todos habrían estado ayunando! Así que todos guardaron silencio, y Abu Bakr respondió: «Yo, oh Mensajero de Allah». Entonces preguntó: «¿Quién de vosotros visitó hoy a un enfermo? Guardaron silencio, y Abu Bakr dijo: «Yo, oh Mensajero de Allah». Entonces preguntó : «¿Quién de vosotros acompañó hoy una procesión fúnebre?. Guardaron silencio, y Abu Bakr dijo: «Yo, oh Mensajero de Allah. Entonces preguntó: «¿Quién de vosotros alimentó hoy a un pobre?». Guardaron silencio, y Abu Bakr dijo: «¡Yo, oh Mensajero de Allah». Entonces el Profeta dijo: «¡Estas cuatro cualidades no se encontrarán en una persona en un solo día sin que entre en el Paraíso!».

Y tal vez usó el medio de la aclaración o explicación mientras hablaba, como dijo una vez sobre la perdida gradual de la confianza que Allah depósito en nosotros (“amana”): Un hombre duerme un sueño y la confianza se le quita del corazón y su efecto permanece como una mota, que es una negrura por el efecto del fuego y cosas así; luego duerme un sueño y la confianza se le quita del corazón y su efecto permanece como una ampolla, que es el efecto del trabajo en la palma de la mano que apenas desaparece, como una brasa que rodaste sobre tu pie y se ampolla y la ves abultada, hinchada y llena de agua, ¡y no hay nada dentro! ¡Luego tomó un guijarro y lo rodó sobre su pie!

Y tal vez se ayudó de un dibujo ilustrativo como cuando dibujó un cuadrado en el suelo -que representa al ser humano-, y dibujó una línea en el medio fuera de él – que representa al hombre con sus deseos y el destino-. Luego dibujó pequeñas líneas hacia ésta en el medio y dijo: ¡Este es el hombre! ¡Y éste es su plazo o futuro inevitable (la muerte) rodeándolo! Y ésta fuera de su esperanza. Es él lidiando con la esperanza y el plazo se agita en él. Y estas pequeñas líneas -que representan los problemas y obstáculos de la vida- son los síntomas, así que, si se equivoca, lo morderá.

Esta bendita reunión fue un encuentro de conocimiento y predicación por excelencia. Y el Profeta ﷺ  la utilizó -como habrán notado- en un estilo conversacional, es decir, involucraﷺ al alumno en el proceso de enseñanza y educación. Lo que también enriqueció esta reunión fue la abundancia de peticiones de perdón y arrepentimiento. Los Compañeros -Allah esté complacido con ellos- solían contar por él ﷺ cien veces en una sola reunión antes de que se pusiera de pie diciendo: «¡Señor mío, perdóname y acepta mi arrepentimiento, pues Tú eres Quien acepta el arrepentimiento, el Misericordioso!»

Entre las cosas que solían suceder en esta reunión, se traía a los niños de Medina, y el Mensajero ﷺ oraba por ellos, realizaba el “tahnik” (frotar el paladar de un recién nacido con un dátil masticado o con algo dulce, como la miel) y los bendecía. También se traían los frutos de las palmeras datileras -los dátiles eran el fruto del pueblo de Medina, su fuerza y ​​alimento- y si tomaba algunos de ellos -que Allah lo bendiga a él y a su familia y les conceda la paz-  decía: «Oh Allah, bendícenos en nuestro fruto, bendícenos en nuestra ciudad, bendícenos en nuestro “sa’” (una unidad de medida de granos) y bendícenos en nuestro “almud” (unidad de medida de granos o semillas). Oh Allah, Ibrahim es Tu siervo, Tu amigo y Tu profeta, y yo soy Tu siervo y Tu profeta. El te invocó por La Meca, y yo te invoco por Medina con lo mismo que él te invocó por La Meca». Luego llamaba al más pequeño de los niños presentes y le daba esa fruta.

Además, en esta reunión, había oportunidad para bromas inocentes y buen humor. Él ﷺ estaba hablando con sus compañeros un día -y había un hombre beduino con él- El Profeta ﷺ narró: «Un hombre de la gente del Paraíso le pidió permiso a su Señor para plantar- Allah le dijo: ¿No tienes lo que quieres? Él dijo: Sí, mi Señor, ¡pero me encanta plantar! Dijo: Entonces sembró, y en un abrir y cerrar de ojos brotó, maduró y fue cosechado, ¡y era como montañas! Y dijo Allah: Aquí tienes, oh hijo de Adán, porque nada te satisfará». Cuando terminó de hablar, el beduino dijo: ¡Oh Mensajero de Allah, por Allah que no encontrarás eso excepto si eres un Muhajir (emigrante de La Meca a Medina)  o un Ansar (gente de Medina que acogió a los musulmanes) porque son gente de plantar! En cuanto a nosotros, no somos gente de plantar. Entonces los presentes rieron, ¡y el Profeta ﷺ también rio.

Los Compañeros -Allah esté complacido con ellos- se turnaban para asistir a esta reunión, como se menciona en el hadiz de Umar – Allah esté complacido con él- quien dijo: “Un compañero mío de los Ansar y yo estábamos en las afueras de Medina, y nos turnábamos para bajar al encuentro del Mensajero de Allah ﷺ.  El bajaba un día, y yo bajaba al siguiente. Cuando yo bajaba, le traía las noticias de la revelación de ese día y otros asuntos, y cuando él bajaba, hacía lo mismo”. Digo: lo que has oído y le pido perdón a Allah Todopoderoso por mí y por ti. Pídele perdón y Él te perdonará. Él es el Perdonador, el Misericordioso.

Ahora bien: Parece que el propósito de elegir el momento de este consejo o reunión era que coincidiera con la llegada de las delegaciones, ya que los viajeros solían pasar la noche fuera de la ciudad para luego entrar en ella por la mañana y encontrarse con el Profeta ﷺ en este consejo, incluyendo a la delegación de Mudar que llegó a él ﷺ al comienzo del día. Al ver su pobreza y miseria, su rostro se enrojeció de tristeza por su condición. Entonces se dirigió a la gente y los exhortó a dar caridad hasta que se reunieron dos montones de comida y ropa.

Es muy probable que fuera la misma reunión en la que Yibril  (Gabriel) -la paz sea con él- vino en forma de hombre, con ropas muy blancas y cabello muy negro, sin rastro de viaje visible en él y nadie lo conocía. Yibril preguntó sobre el islam, la fe, la excelencia en la adoración (“Ihsan”) y las señales de la Hora. Y fue la reunión en la que se produjo la conversión al Islam de Damam bin Za’laba, el hermano de Banu Sa’d bin Bakr -Allah esté complacido con él-. El vino e hizo arrodillar su camello en la mezquita. Le preguntó al Profeta ﷺ: «Hijo de Abdul Muttalib». Él dijo: «Ya te he respondido». Dijo: «Voy a preguntarte y seré estricto contigo en la cuestión, así que no te ofendas conmigo en tu corazón». Dijo: «Pregunta lo que quieras». Entonces le preguntó sobre los pilares del Islam. Luego dijo: «¡Por Aquel que te envió con la Verdad, no les añadiré ni les quitaré nada!». Cuando se dio la vuelta, el Mensajero de Allah -que Allah lo bendiga a él y a su familia y les conceda la paz- dijo: “Si un hombre tiene conocimiento de la religión y es veraz sin duda entrará en el Paraíso”

Quizás le presentaron comida, mientras estaba con sus compañeros, y todos comieron de ella. Samurah ibn Jundub –Allah esté complacido con él- dijo: Mientras estábamos con el Profeta ﷺ, le trajeron un tazón o bandeja de “zaríd” (una especie de sopa de pan remojado en caldo de carne o yogur). Él comió, y la gente comió, y continuaron pasándoselo hasta casi el mediodía. Un hombre le preguntó: ¿Se extenderá con comida? Él dijo: No de la tierra, ¡a menos que se le haya proporcionado del cielo! Entonces le trajeron ﷺ una oveja -y la comida escaseaba en aquellos tiempos-, así que le dijo a su familia: “Preparen esta oveja y miren este pan y sírvanlo”. Tenía una gran bandeja llamada “al-Gharra”, que cuatro hombres podían cargar. Cuando llegó la mañana y rezaron la oración de “Duha”, trajeron esa bandeja, y se reunieron a su alrededor. Cuando su número aumentó, el Mensajero de Allah ﷺ se arrodilló. Un beduino preguntó: «¿Qué es esta reunión?». Él respondió: «Allah Todopoderoso me ha hecho un siervo generoso y no un tirano obstinado. Comed de los lados y evitad el centro (la parte más alta) para que las bendiciones recaigan sobre la comida. Luego añadió: «Tomad y comed, pues por Aquel en cuya mano está el alma de Mohammad, Persia y Roma serán conquistadas sobre ti hasta que haya comida en abundancia. Y no comais de aquello sobre lo que no hay mencionado el nombre de Allah, pues es una perversión».

Esta reunión se alargaba o acortaba según las circunstancias, hasta que el día siguiera avanzado, momento en el que se levantaba. Nunca abandonaba su asiento sin decir: «Gloria a Ti, oh Allah, mi Señor, y alabado seas. Doy testimonio de que no hay más dios que Tú. Te pido perdón y me arrepiento ante Ti». Podría concluir su reunión con estas súplicas: «¡Oh, Allah!, concédenos tal temor de Ti que se interponga entre nosotros y la desobediencia a Ti, tal obediencia que nos conduzca a Tu Paraíso, y tal certeza que nos haga más llevadera las calamidades de este mundo. ¡Oh, Allah! concédenos el disfrute de nuestro oído, nuestra vista, y nuestras fuerzas mientras nos mantengas con vida, y haz que sea él el heredero de nosotros Concédenos la victoria sobre quienes nos perjudican, y ayúdanos contra quienes nos son hostiles. No permitas que nuestra calamidad resida en nuestra religión, ni que este mundo sea nuestra mayor preocupación ni el límite de nuestro conocimiento, ni entregues poder sobre nosotros a quienes no tienen misericordia de nosotros. Entonces sus compañeros – Allah esté complacido con ello- se dispersarían para continuar con sus labores y asuntos. Aquí nos detenemos, prometiendo continuar. La paz sea con los Mensajeros, y alabado sea Allah, Señor de los Mundos.

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Características de los siervos del Misericordioso https://ccandalusi.org/caracteristicas-de-los-siervos-del-misericordioso/ https://ccandalusi.org/caracteristicas-de-los-siervos-del-misericordioso/#respond Fri, 01 May 2026 09:43:55 +0000 https://ccandalusi.org/?p=11652 Toda alabanza pertenece a Allah. A Él alabamos, buscamos Su ayuda y le pedimos Su perdón. Creemos en Él y a Él nos encomendamos. Buscamos refugio en Allah del mal de nuestras almas y de la maldad de nuestras acciones. Aquel a quien Allah guía, es bien guiado; mientras que  aquel a quien Él deja […]

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Toda alabanza pertenece a Allah. A Él alabamos, buscamos Su ayuda y le pedimos Su perdón. Creemos en Él y a Él nos encomendamos. Buscamos refugio en Allah del mal de nuestras almas y de la maldad de nuestras acciones. Aquel a quien Allah guía, es bien guiado; mientras que  aquel a quien Él deja extraviado no encontrará protector ni guía.

Allah Todopoderoso dice: “Los siervos del Misericordioso son aquellos que caminan por la tierra humildemente y que cuando los ignorantes les dirigen la palabra dicen: “Paz”, y los que pasan la noche postrados y en pie por su Señor. Y los que dicen: ¡Señor nuestro!  Aparta de nosotros el castigo del Yahannam (el Infierno); realmente su castigo es un tormento permanente, y es un mal hospedaje y una mala residencia.” Sura 25, El Discernimiento, aleyas 63-66.

Hermanos y hermanas: La adoración a Allah es el propósito de la existencia humana en esta vida, como dijo Allah Todopoderoso en la sura 51, Los que levantan un torbellino, aleya 56: “Y no he creado  a los genios y a los hombres sino para que Me adoren”. La servidumbre es un honor para el ser humano, y Allah describió a Su Profeta ﷺ con ella en varios versículos del Sagrado Corán, explicando las altas posiciones que abarca, alabando a quienes la practican, y prometiéndoles la esperanza y ganar el Paraíso el Día de la Resurrección. Ser siervo de Allah es el atributo más elevado del ser humano y la distinción más honorable que pueda tener. Este honor de la servidumbre a Allah fue otorgado al Maestro de los Mensajeros y Sello de los Profetas . Dice Allah: “Gloria a Quien una noche hizo viajar a Su siervo desde  la Mezquita Inviolable hasta la Mezquita más lejana Sura 17, El viaje nocturno, aleya 1.

También dice: “Las alabanzas a Allah que ha hecho descender a Su siervo el Libro y no ha puesto en él nada que fuera tortuoso” Sura 18, La caverna, aleya 1. También dice Allah: “Bendito sea Aquel que ha hecho descender a Su siervo el Discernimiento  para que sea un advertidor para todos los mundos Sura 25, El Discernimiento, aleya 1. Esto indica que este atributo se encuentra entre los más nobles y solo se concede a aquellos que se entregan a la servidumbre de palabra y obra, a aquellos que han sometido sus rostros a Allah voluntariamente y por elección. En cuanto a la sumisión por la fuerza y ​​la coacción, todos son siervos de Allah y no escapan a Su servidumbre y autoridad, pues Él es el Soberano Supremo sobre Sus siervos. “Todos  los que están en los cielos y en la tierra  no se presentan ante el Misericordioso sino como siervosSura 19, Maryam, aleya 93

  1. El primero de estos atributos es la humildad. Entre los atributos de los siervos del Misericordioso está que caminan sobre la tierra con paso decidido, libres de arrogancia y afectación, es decir, sin altivez, orgullo ni artificialidad. Más bien, están revestidos de reverencia, seriedad, dignidad y tranquilidad al caminar. Como se afirma en el consejo que Luqman le da a su hijo: “… y no andes por la tierra con insolencia, pues es verdad que Allah no ama a quien es presumido y jactancioso. Sé moderado al caminar y baja la voz, pues ciertamente la más desagradable de las voces es la del asnoSura 31, Luqman, aleyas 18,19. Así es su manera de caminar. En cuanto a su trato con los demás:
  2. Deben apartarse y evitar a los ignorantes y necios, “y cuando los ignorantes les hablan, les dicen: «Paz».” Sura 25, El Discernimiento, aleya 63. Es decir, cuando los ignorantes les hablan neciamente y con malos modales, ellos no responden de la misma manera, sino que se apartan de ellos y rechazan el mal con el bien.

Djo el Todopoderosos dijo: “Y porque cuando oían alguna palabra vana se apartaban de ella  y decían: Para vosotros serán vuestras acciones y para nosotros las nuestras. Paz con vosotros, no buscamos a los ignorantes” Sura  28, El relato, aleya 55. Y se dice en la tradición: “No hay mejor castigo  para quien desobedece a Allah en el trato contigo que obedecer  a Allah en el trato con él.” Pues el creyente tiene una meta y un propósito en esta vida, y tiene una tarea específica que debe cumplir antes de que llegue su hora. Por lo tanto, el tiempo del creyente es precioso, así que no es sabio ni lógico que lo malgaste discutiendo y peleando con los ignorantes y necios.

  1. La Oración nocturna. Una de sus características es que pasan parte de la noche postrándose ante Allah, o a veces de pie, recitando sus versículos. Se menciona específicamente la noche porque la adoración nocturna es más humilde y alejada de la hipocresía.

La oración nocturna es una de las cosas por las que Allah alabó a Sus siervos justos que dedicaron una parte de la noche a la obediencia y la adoración, mientras otros dormían profundamente. Allah Todopoderoso dijo: “En verdad, los que han sido temerosos estarán en jardines y manantiales, recibiendo lo que su Señor les ha dado. En verdad, antes antes habían hecho el bien. Solían dormir poco de noche, y en las horas antes del amanecer pedían perdón.” Sura 51, Los que levantan un torbellino, aleyas 15-18. Y dijo Allah -alabado sea-: “Levantan sus costados de los lechos para invocar a su Señor con temor y anhelo, y dan de la provisión que les damos.” Sura 32, La postración, aleya 16. Es decir,  se apresuran a orar e invocan su Señor por temor a su castigo, y por la esperanza de su perdón y complacencia.

  1. Y entre sus características: Piden a su Señor que los libre del castigo del Infierno. “Y aquellos que dicen: «¡Señor nuestro, líbranos del castigo del Infierno!»; realmente su castigo es un tormento permanente” Sura 25, El Discernimiento, aleya 65. El Imam Al-Qurtubi –Allah  tenga misericordia de él- dijo: “Están con su obediencia, angustiados y temerosos del castigo de Allah” Al-Hasan dijo: “Se muestran humildes durante el día y cansados ​​por la noche, temiendo el castigo del Infierno,”
  2. Muestran moderación en el gasto, y economía en la gestión de los recursos disponibles, para no sobrepasar los límites que Allah ha ordenado, pero no son tacaños consigo mismos y con sus familias hasta el punto de la avaricia restringiendo los gastos, sino que sus vidas son un modelo de moderación, equilibrio y sobriedad. Esto se debe a que tanto el derroche como la tacañería son perjudiciales para la vida de las personas, los grupos y las naciones. El derroche es gastar dinero  en cosas que no benefician, en cosas inútiles o prohibidas; mientras la avaricia es privarlo de sus usos legítimos. En cuanto a la moderación y el equilibrio en el gasto es una de las características de los sabios, de la gente que razona, sobre cuyos hombros se alzan las naciones ,y llena de felicidad a los pueblos. En las indicaciones de Allah a Su Profeta se evidencia la importancia de la moderación. Dijo Allah Todopoderoso: “Y no tengas el puño cerrado asfixiándote ni lo abras del todo, pues te quedarías reprobado y desnudo”. Sura 17, El viaje nocturno, aleya 29. La moderación es digna de elogio en toda circunstancia. Quien controla sus gastos suele estar a salvo de la pobreza y sus consecuencias, o lo que hoy se conoce como bancarrota.
  3. Una de sus características es su evitación del politeísmo o idolatría porque el origen del honor que les caracteriza se basa en el monoteísmo, y por lo tanto no invocan a ninguna otra deidad aparte de Allah, ni tiene duda de que el politeísmo es el mayor tipo de injusticia, como afirma Luqman en su conversación con su hijo: “¡Hijo mío! No asocies nada ni nadie con Allah, pues hacerlo es una enorme injusticia” Sura 31, Luqman, aleya 13. La injusticia consiste en colocar algo donde no corresponde. Pues el politeísta adora a alguien o algo que no le reporta ni daño ni beneficio, y asociar con Allah a alguien que no le reporta ni daño ni beneficio es una gran injusticia y un pecado grave, por el cual el siervo será castigado el Día de la Resurrección. El politeísmo o idolatría es el pecado que Allah no perdona, y todo lo demás está sujeto a su voluntad. Allah Todopoderoso dijo: “Es cierto que Allah no perdona que se Le asocie con nada, pero fuera de eso perdona a quien quiere. Quien asocie algo con Allah se habrá perdido en un lejano extravío” Sura 4, Las mujeres, aleya 116.
  4. Una de sus características es que no matan a nadie que Allah haya prohibido matar, salvo por una causa justa. La vida humana es inviolable y no debe ser arrebatada a menos que se cometa un acto que la despoje de su inviolabilidad. Esta vida hoy en día carece de inviolabilidad y ha perdido en el mundo la importancia, derramándose sangre abiertamente día y noche, como lamentablemente podemos ver en las noticias. En el hadiz se dice: “Una persona permanece dentro de los límites de su religión mientras no derrame sangre prohibida” Pero tiranos, señores de la guerra y traficantes de armas se han regodeado en la sangre de los inocentes.
  5. Entre sus características está abstenerse de cometer adulterio. El adulterio está prohibido y es uno de los pecados mayores, un vicio entre los más grandes, debido a la mezcla de linajes, la violación del honor, la transgresión del mandato de Allah, el debilitamiento de la descendencia y la creación de hijos ilegítimos que se convierten en una carga para la sociedad a nivel psicológico, moral y social; e integrar y rehabilitar a estos niños requiere un esfuerzo considerable. El Islam vino a reformar a la humanidad, trasladándola de un mundo de caos a un mundo de orden, valores y buena moral, para que las personas puedan redescubrir su humanidad, que perdieron entre las costumbres y tradiciones de la ignorancia preislámica. La ignorancia preislámica fomentaba el adulterio y ponía obstáculos en el camino de quienes buscaban un matrimonio lícito o “halal”, a la vez que eludía la responsabilidad. Mientras que el Islam aboga por la construcción de una sociedad limpia basada en el matrimonio legítimo, la formación de la familia y la asunción de responsabilidades.

Dado que era difícil para aquellos que vivían en la “Yahilia” (ignorancia), Allah abrió a ellos y a aquellos como ellos la puerta del arrepentimiento, para que pudieran hacerse dignos a sí mismos, rompiesen sus lazos con su mal pasado, y abriesen una nueva página en lo que quedaba de vida, uniéndose a las filas de los creyentes. “Excepto quien se vuelva atrás, crea y obre rectamente, a ésos Allah les sustituirá sus malas acciones por buenas. Allah es Perdonador y Compasivo.” Sura 25, El Discernimiento, aleya 70. Y dijo: “Excepto los que se vuelvan atrás arrepentidos, rectifiquen, se aferren a Allah y dediquen sinceramente a Allah su practica de Adoración…Esos están con los creyentes y Allah dará a los creyentes una gran recompensaSura 4, Las mujeres, aleya 146. Y en el hadiz: “Temed a Dios dondequiera que estéis, y seguid una mala obra con una buena que la borre, y tratad a la gente con buen carácter.”

9Evitan el falso testimonio, que despoja de derechos y falsifica hechos y documentos, y se mantienen alejados de lugares de diversión e inmoralidad para honrarse a sí mismos y preservar su religión y dignidad.

  1. Reflexionan sobre los signos de Allah y no se apartan de ellos: “Y aquellos que cuando se lers mencionan los signos de su Señor no caen sordos y ciegos ante ellos» (es decir, los escuchan con atención y humildad).” Sura 25, El Discernimiento, aleya 73. Tienen corazones humildes. Reflexionan sobre lo que oyen de los signos de Allah y lo aplican en su comportamiento y en sus acciones, combinando así la comprensión con la aplicación, el conocimiento con la acción.

11.Entre sus características está su constante súplica por la rectitud de sus esposas e hijos: “Y los que dicen: ¡Señor nuestro! Haznos el regalo  de que nuestras esposas y descendencia sean frescura de ojos (nuestra alegría), haz que seamos modelo para los temerosos de Allah” Sura 25, El Discernimiento, aleya 74. Ibn Abbas -Allah esté complacido con él- dijo: “Líderes que son seguidos en la bondad”. Entonces Allah Todopoderoso explicó la recompensa que les había preparado, diciendo: “Esos tendrán como recompensa la Estancia más alta porque fueron pacientes. Y serán recibidos con saludo y paz. Allí serán inmortales ¡Qué hermosa morada y lugar de permanencia!” Sura 25, El Discernimiento, aleyas 75,76. Es decir, recibirán en el Paraíso el saludo de los nobles ángeles que entrarán a recibirlos por cada puerta, diciendo: ¡Paz con vosotros! porque tuvisteis paciencia ¡Y que excelente la Morada del Buen Final! Sura 13, El Trueno, aleya 24.

 

¡Oh, Allah! Haznos de entre quienes escuchan la palabra y siguen lo mejor de ella. ¡Oh, Allah! Une nuestros corazones, reconcilia nuestras diferencias, guíanos por los caminos de la paz, sácanos de la oscuridad y llévanos a la luz. ¡Oh, Allah! Bendice y concede paz a nuestro Profeta Mohammad, a su familia y a todos sus compañeros. ¡Gloria a tu Señor, el Señor de la Majestad por encima de todo lo que describen! ¡Paz a los mensajeros! ¡Alabado sea Allah, Señor de los mundos!

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Un día normal en la vida del Profeta ﷺ (1) https://ccandalusi.org/un-dia-normal-en-la-vida-del-profeta-%ef%b7%ba-1/ https://ccandalusi.org/un-dia-normal-en-la-vida-del-profeta-%ef%b7%ba-1/#respond Fri, 24 Apr 2026 09:45:48 +0000 https://ccandalusi.org/?p=11650 El tema de esta jutba (sermón) -y, si Allah quiere, de las que la sigan- es sobre un día normal en la vida del Profeta ﷺ . En esta jutba veremos como nuestro Profeta Mohammad ﷺ dedicaba su día a atender sus necesidades humanas y cumplir su misión profética. Nuestra intención al elegir y abordar […]

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El tema de esta jutba (sermón) -y, si Allah quiere, de las que la sigan- es sobre un día normal en la vida del Profeta ﷺ . En esta jutba veremos como nuestro Profeta Mohammad ﷺ dedicaba su día a atender sus necesidades humanas y cumplir su misión profética. Nuestra intención al elegir y abordar este tema es clara: intentar imitarlo ﷺ en la medida de lo posible. Así cumpliremos con las palabras del Todopoderoso: “Realmente en el Mensajero tenéis un hermoso ejemplo para quien tenga esperanza en Allah y en el Último Día, y recuerde mucho a Allah” Sura 33, Los coligados, aleya 21. Así pues, con la bendición de Allah, comencemos:

Que el comienzo sea con la primera luz del verdadero amanecer, cuando la luz atraviesa la oscuridad de la noche y la llamada a la oración de Bilal -Allah esté satisfecho de él- rompe el silencio de la ciudad. Esto sucede mientras el Mensajero de Allah – está dormido después de una larga noche de oración ante su Glorioso Señor. Cuando Bilal llama a la oración (“adhán”)  el Mensajero de Allah despierta, y lo primero que hace al despertar es tomar su “siwak” (palo para limpiar los dientes) y cepillarse los dientes con él. Luego dice: “Toda alabanza sea para Allah, quien nos da la vida (el despertar) después de habernos hecho morir (dormir), y a Él será el retorno (la Resurrección) Alhamdulillah al-ladi ahyána bAada ma amátana  wa ileihi al-noshúr-.

Luego responde al muecín con las mismas palabras que éste dijo… A continuación, se levanta , y si necesita realizar el “ghusl” (baño ritual), lo hace; de ​​lo contrario, realiza el “wudú” (ablución). O quizás , se levanta para orar -sin wudú-, y cuando se le pregunta al respecto, dice: “¡Mis ojos duermen, pero mi corazón no!”. Luego reza dos rak’as del Fajr (oración del amanecer) -una oración breve, tanto que uno podría preguntarse: “¿Recitó la Fatiha en ella?”. En la primera, después de Al-Fatiha, recita (Di: Oh incrédulos. –Qul: ia eiuha al-kafirún-) y en la segunda (Di: Él es Allah, el Único. –Qul: Hua Allahu ahad). A veces en la primera recita (Decid: Hemos creído en Allah y en lo que nos ha sido reveladoQulu: Amanna billah wa ma ánzala ileina) y en la segunda (Venid a una palabra que es común entre nosotros… –TAalu ila kalima sauá-.) Cuando termina su rezo, se acuesta sobre su lado derecho esperando que llegase el momento de la oración en la mezquita.

Cuando Bilal -Allah esté complacido con él- veía a la gente reunida, se acercaba al Profeta y le decía: “¡La oración, oh Mensajero de Allah!”. Entonces el Profeta salía a su encuentro. Al salir de su casa, alzaba la vista al cielo y decía: “En el nombre de Allah, en Allah confío, y no hay poder ni fuerza sino en Allah. Oh Allah, en Ti me refugio de extraviarme o ser extraviado, de tropezar o que me hagan tropezar, de hacer daño o ser agraviado, de actuar con ignorancia. o de ser tratado con ignorancia

Al entrar en la mezquita, decía: “En el nombre de Allah, y la paz y las bendiciones sean con el Mensajero de Allah. Oh Allah, perdona mis pecados y ábreme las puertas de Tu misericordia –Bismi Allah  wa alsalat wa al salam ´ala rasul Allah. Allahumma igfer li donubi wa iftah li abuáb rahmatek”. Cuando Bilal lo veía entrar, llamaba para el comienzo de la oración indicando que estaba a punto de comenzar (iqama al-salat). Y cuando sus compañeros lo veían, se ponían de pie para orar. Cuando se colocaba en su lugar de oración, les decía a sus compañeros: “Alineen sus filas y colóquense juntos, pues alinear las filas es parte de la perfección de la oración”. Luego pronunciaba el “takbir” inicial (Allahu akbar) y hacía una breve pausa, lo justo para decir: “¡Oh, Allah, aléjame de mis pecados como has alejado el este del oeste! –Allahumma ba´ed baini wa baina jatayai  kama ba´adta baina al-masreq wa al-magreb ¡Oh, Allah, purifícame de mis pecados como se purifica una prenda blanca de la suciedad! –Allahumma naqini min jatayai kama iunaqa al-zaub al-abiad min al-danas– ¡Oh, Allah, lava mis pecados con nieve, agua y granizo! –Allahumma ugasilni min jatayai bil zely wa al-má wa al-barad-”, o algo similar. Después recitaba Al-Fatiha en voz alta, con gran pausa, dividiéndola en versículos. Su recitación se caracterizaba por ser detallada, separando una aleya o versículo del otro; alargaba “Ar-Rahmán” y “Ar-Rahím”. En la oración del Fajr, alargaba la recitación, recitando entre sesenta y cien versículos. Si era viernes, recitaba en la primera rak´a “Alif Lam Mim Tanzil”

Y en la segunda el primer versículo de la sura del hombre: Acaso no hubo un tiempo para el hombre en el que no fue nada, ni siquiera un recuerdoHal ata ´ala al-insan hin min al-dahr lam iakon shei madkur”. A veces decía la súplica del “qunut” durante las calamidades invocando a su Señor Todopoderoso, pidiéndole que envíe alivio y victoria.

Cuando termina la oración, dice -aún sentado y mirando hacia la quibla-: “Pido perdón a Allah (tres veces). Oh, Allah, Tú eres la Paz, y de Ti viene la paz, Bendito seas, oh Tú que eres poseedor de Majestad y HonorAstagfiru Allah, astagfiru Allah, astagfiru Allah. Al-lahumma anta al-salaám wa minka al-salám. tabarakta ia da al-Yalál wa al-Ikrám” Luego se vuelve a su derecha -y quizás a su izquierda- y lo primero que sus compañeros le oyen decir cuando se vuelve hacia ellos es: “Señor mío, protégeme de Tu castigo el Día en que resucites a Tus siervosRabbi qini `adábaka iaum tabaaz ubbadaka-”. Entonces dice: “No hay más dios que Allahm solo Él, no tiene asociado. A Él pertenece el dominio y la alabanza, y tiene poder sobre todas las cosas. No hay poder ni fuerza sino en Allah. No hay más dios que Allah y no adoramos a nadie más que a Él. A Él pertenecen los dones y la virtud y para Él es la buena alabanza. No hay más dios que Allah, a quien sinceramente consagramos nuestra religión, aunque a los incrédulos no les guste. Oh Allah, no hay quien impida lo que das, ni nadie puede dar lo que Tú retienes, y ninguna riqueza puede beneficiar a nadie en contra tuya”. Luego exalta a Allah 33 veces (tasbih), lo alaba  (tahmid) 33 veces y lo glorifica (Takbir) 33 veces, y completa las cien diciendo: “No hay más dios que Allah, solo Él, no tiene asociado. A Él pertenece el dominio y la alabanza, y Él tiene poder sobre todas las cosas”.

Entonces recuerda a su Señor, el Altísimo, con las súplicas completas con las que comienza su día, que incluyen: “Hemos amanecido, y la soberanía pertenece a Allah y toda alabanza es para Allah. No hay más dios que Allah, único y sin asociado. A Él pertenece el dominio y a Él pertenece la alabanza, y tiene poder sobre todas las cosas. Señor mío, te pido el bien de este día y el bien del que le sigue, y me refugio en Ti del mal de este día y del mal del que le sigue. Señor mío, me refugio en Ti de la pereza y del mal de la vejez. Señor mío, me refugio en Ti del castigo del Fuego y del castigo de la tumba”. Y cuando llega la tarde, dice: “Hemos entrado en la tarde, y la soberanía pertenece a Allah”. Otras invocaciones: “Oh Allah, he entrado en la mañana. Doy testimonio ante Ti, y a los portadores de Tu Trono, Tus ángeles y toda Tu creación de que Tú eres Allah, y no hay más dios que Tú solo, sin asociado, y doy testimonio de que Mohammad es Tu siervo y Mensajero” -cuatro veces- y: “Oh Allah, te pido bienestar en este mundo y en el Más Allá. Oh Allah, te pido perdón y bienestar en mi religión, mi vida terrenal, mi familia y mis bienes. Oh Allah, oculta mis faltas y concédeme seguridad ante mis temores. Oh Allah, protégeme por delante y detrás, mi derecha y mi izquierda, y por arriba de mí, y busco refugio en Tu grandeza de ser apresado desde abajo de mí”. Y no descuidó esta suplica mañana y tarde.

Otra súplica era “Oh Allah, concédeme salud en mi cuerpo, Oh Allah, concédeme salud en mi oído. Oh, Allah, concédeme salud en mi vista. No hay más dios que Tú. Oh, Allah, me refugio en Ti de la incredulidad y la pobreza, y me refugio en Ti del tormento de la tumba. No hay más dios que Tú”. Repetía esto tres veces por la mañana y por la tarde. Durante ese tiempo, los siervos de la ciudad venían con vasos de agua en sus manos, buscando la bendición del Mensajero, que pusiese su mano bendita en sus recipientes ¡y no se traía ningún recipiente sin que él sumergiera su mano en él!

Dije: Lo que has oído, y pido perdón a Allah el Majestuoso por mí y por ti, así que pídele perdón a Él, Él te perdonará, porque Él es el Perdonador, el Misericordioso.

A continuación: Luego, los lados de las filas se acercaron, y sus compañeros -Allah esté complacido con ellos- se reunieron a su alrededor mientras él estaba sentado en su lugar de oración. Entonces podía comenzar dándoles un sermón -como en el hadiz de al-`Irbad ibn Sariya-, y no era su costumbre darles muchos sermones, sino hacerlo gradualmente sin cansarlos. También podía contarles algo -como hizo una vez- cuando dijo: “Mientras un hombre guiaba a su vaca, que llevaba una carga, ésta se volvió hacia él y le dijo: No fui creada para esto, fui creada para arar”. La gente exclamó asombrada: «¡Subhana Allah! ¿Una vaca habla?». El Profeta ﷺ dijo: “Soy el primero en creer en ello, junto con Abu Bakr y Umar”. Abu Bakr y Umar no estaban presentes en ese momento, pero él dio testimonio de la fe de ellos debido a su certeza sobre ellos.

También podía volverse hacia la gente y decir: ¿Hay entre vosotros algún enfermo al que podamos visitar? Y si respondieran que no, él diría: ¿Hay entre vosotros algún funeral al que podamos asistir? Y si respondieran: No, diría: “Quien de vosotros haya tenido un sueño o visión, que me lo cuente para que yo se lo interprete”. Así que le cuentan sus sueños y él se los interpreta. Y entre ellos está lo que Abdullah ben Salam -Allah esté complacido con él- contó: “Vi como si estuviera en un jardín en medio del cual había un pilar de hierro, su base estaba en el suelo y su cima en el cielo, y en su cima había un nudo. Entonces me dijeron: Sube. Contesté: No puedo. Entonces un sirviente vino a mí y levantó mi ropa de detrás de mí, así que trepé hasta que estuve en la cima, allí me agarré al lazo o nudo. Me dijeron: Sujétate. En ese momento me desperté y el lazo estaba en mi mano. El Profeta dijo: Ese jardín es el Islam, y ese pilar es el pilar del Islam, y ese lazo es el lazo más firme, ¡así que estarás en el Islam hasta que mueras!” Y tal vez les contó sobre un sueño o visión que tuvo, como en el hadiz de Samura -Allah esté complacido con él-: “El Mensajero de Allah -las oraciones y la paz de Allah sean con él y su familia- nos preguntó un día: ¿Alguno de vosotros ha tenido una visión? Dijimos: No. Él dijo: “Pero anoche vi a dos hombres que vinieron a mí, me tomaron de la mano y me llevaron a la Tierra Santa…”. Luego mencionó el largo hadiz de la visión, en el que se mencionan algunas de las condiciones de los atormentados y con qué son atormentados. ¡Y hay mención de algunas de las situaciones del Más Allá! Es digno de observar que las visiones que solían relatar los Compañeros al Profeta ﷺ rebosaban de la mayor preocupación que tenían: su religión y su Profeta, por ambas cosas vivían con esfuerzo y lucha en la vigilia, y con visiones y sueños cuando dormían. Y quizás sus Compañeros -Allah esté complacido con ellos- hablarían en su presencia en esta reunión y él se uniría a la conversación. Tal vez hablarían de sus vidas en la “yahilia” (época preislámica) y de las ignorancias en las que solían caer, cuyas faltas se les hicieron evidentes después de que Allah Todopoderoso los bendijese con el Islam. Entonces, al mencionarlo, se reirían de la ignorancia en la época preislámica Y el Mensajero de Allah , sonreiría, ¡y su risa era jovial!

El Profeta ﷺ permanecía en su lugar de descanso hasta que salía el sol bellamente, es decir, con la belleza de su aparición al elevarse y separarse del horizonte. Luego se dirigía a los aposentos de sus esposas. Al entrar en la casa, decía: “¡Oh, Allah!, te pido la mejor entrada y salida. En el nombre de Allah entramos, y en el nombre de Allah salimos, y en Allah, nuestro Señor, confiamos –Allahumma inni as´aluka jeir al-mauley wa jeir al-majray. Bismi Allah walayna wa bismi Allah jarayna, wa ´ala Allah rabbuna tawalkalna Lo primero que hacía al entrar en su casa era usar un “miswak” para refrescarse y limpiar la boca, y saludaba a su familia diciendo: “La paz sea con vosotros, y la misericordia y las bendiciones de Allah. ¿Cómo estáis, oh gente de la casa? – A-salam aleikum wa rahmatu Allah wa barakatahu. Keifa antum ia ahl al-beit?”. Entraba en la habitación de cada una, las saludaba e invocaba por ellas, sin prolongar su estancia. Incluso podía entrar en la habitación de alguna de ellas mientras ella estaba en oración, como hizo con Yuwayriyah -Allah esté complacido con ella- mientras ella recordaba a Allah, marchándose cuando ella aún estaba rezando. Podía preguntarles a ellas por la comida, diciendo: “¿Tenéis algo?”. Si había comida, se la traían, generalmente alimentos ligeros como dátiles y “hays” (un tipo de postre dulce, compuesto de dátiles, harina y manteca) o una bebida como leche o “nabidh” (bebida hecha de pasas o dátiles remojados en agua, consumida antes de que fermentada y se convirtiera en alcohol). Podía preguntarles, y en caso de que no hubiese nada, ellas respondían: “No tenemos nada“, y él decía entonces: “¡Estoy ayunando!”. Luego, tras completar la visita a sus esposas, regresaba a la mezquita. Al entrar, rezaba el saludo a la mezquita en un pilar o columna llamado el pilar de los emigrantes. Después se sentaba en la zona este de la mezquita, en la noble Rawdah, para recibir a sus compañeros. Este encuentro era costumbre entre ellos, de modo que cualquiera que quisiera ver al Profeta en ese momento acudía a él en la mezquita.

Nos detendremos aquí con la promesa de volver a esta bendita reunión y a lo que sucedía en ella. Que las oraciones, la paz y las bendiciones de Allah sean sobre nuestro maestro Mohammad, su familia, sus compañeros y sus seguidores hasta el Día del Juicio. Alabado sea Allah, Señor de los Mundos.

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Influencia de la fe en la responsabilidad del ser humano https://ccandalusi.org/influencia-de-la-fe-en-la-responsabilidad-del-ser-humano/ https://ccandalusi.org/influencia-de-la-fe-en-la-responsabilidad-del-ser-humano/#respond Fri, 17 Apr 2026 08:32:01 +0000 https://ccandalusi.org/?p=11648 La alabanza para Allah, Señor de los mundos. La  paz y las bendiciones sean sobre el Maestro de los Mensajeros, sobre su familia y todos sus compañeros. Dice Allah Todopoderoso: “Es cierto que ofrecimos la responsabilidad a los cielos, la tierra y las montañas, pero no quisieron asumirla estremecidos por ello. Sin embargo, el hombre […]

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La alabanza para Allah, Señor de los mundos. La  paz y las bendiciones sean sobre el Maestro de los Mensajeros, sobre su familia y todos sus compañeros.

Dice Allah Todopoderoso: “Es cierto que ofrecimos la responsabilidad a los cielos, la tierra y las montañas, pero no quisieron asumirla estremecidos por ello. Sin embargo, el hombre la asumió. Realmente él es injusto consigo mismo e ignorante” Sura 33, Los coligados, aleya 72. Dijo Anasm – Allah  esté complacido con él-: El Mensajero de Allah nunca nos dio un sermón sin decir: “No hay fe para quien no tiene “amana” (cumple con lo que se ha comprometido), ni din  (religión) para quien no tiene palabra.” Narrado por el Imam Ahmad y Al-Tabarani.

La fe y la responsabilidad: La fe se considera un fundamento sólido sobre el cual se construye la personalidad del musulmán. Es lo que le brinda paz y tranquilidad, sin las cuales permanecería perdido, confundido y vulnerable a creencias erróneas y principios desviados. La fe es también el vínculo que une los corazones en esperanzas comunes, organizando así el vínculo y fortaleciendo la armonía entre los miembros de la “umma” o grupo, lo que la convierte en organizada y fuerte. La fe de un musulmán se completa a través de creer en los pilares fundamentales de la religión, que son: la creencia en Allah, en Sus ángeles, Sus libros, Sus mensajeros, el Día del Juicio Final y la predestinación, con todo lo que puede traer de bueno como de malo. (El Hadiz afirma: La fe tiene más de setenta ramas…), y todos los mensajes divinos concuerdan en esto. Allah Todopoderoso dice, describiendo a los justos: “Y esos que creen en la Revelación que se hizo descender sobre ti y en la que se hizo descender antes de ti, y de la Otra Vida tiene certeza. Ellos son los que van en una dirección de su Señor y son los que tendrán éxitoSura 2, La vaca , aleyas  4 y 5 . Es sabido que Allah no creó a la humanidad en vano, para vagar sin rumbo en esta vida. Por el contrario, la creó con un propósito y le otorgó un plazo específico dentro del cual deben cumplir con sus obligaciones. Allah Todopoderoso dice: “¿Acaso pensasteis que os habíamos creado únicamente como diversión y que a Nosotros no regresaréis?” Sura   23, Los creyentes, aleya 115.  Y dice: “¿Acaso piensa el hombre que será abandonado?” Sura 75, El Levantamiento, aleya 36. Más bien, se les confían grandes responsabilidades relacionadas con su Creador, consigo mismos, sus familias, sus comunidades y toda la humanidad. En el Hadith, Ibn Umar -Allah esté complacido con él- dijo: Escuché al Mensajero de Allah ﷺ decir: “Cada uno de vosotros es un pastor y cada uno de vosotros es responsable de su rebaño. El imam es pastor y es responsable de su congregación, el hombre es pastor de su familia y responsable de ella, la mujer es pastora en la casa de su marido y responsable de su custodia y preservación, el sirviente es pastor en lo referente a los bienes de su señor y responsable de la protección de su rebaño, el hijo es pastor en lo que respecta  a los bienes de su padre y es responsable de su custodia. En verdad, todos vosotros sois responsables de vuestro rebaño”.

Allah envió nobles mensajeros para definir estas responsabilidades y reveló libros celestiales para aclararlas y explicarlas. Dijo Allah Todopoderoso: “ Y así fue como enviamos a Nuestros  mensajeros con las pruebas claras y les hemos revelado el Libro y la Balanza para que la humanidad pudiera establecer la equidadSura 57, El Hierro aleya 25.

Y envió para explicarles a cada mensajero con la lengua de su pueblo, de modo que la gente no tuviera argumentos contra Allah después de los mensajeros. Dijo Allah Todopoderoso: “No hemos enviado  ningún mensajero que no transmitiera con la lengua de su gente para hacerles claro el mensaje” Sura 14, Ibrahim, aleya 4.

El Sagrado Corán está repleto de explicaciones sobre las responsabilidades del musulmán, pero considera que la más importante es la fe en Allah y su adoración. Dijo Allah Todopoderoso “No he creado a los genios ni a los hombres sino para que Me adoren. No quiero de ellos ningún sustento, ni quiero que Me alimentenSura 51, Los que levantan un torbellino, aleyas  56, 57.

La adoración —en su sentido más amplio— es la conciencia y la observancia de los mandamientos y prohibiciones de Allah en todo lo que una persona emprende en esta vida. Es la barrera impenetrable contra todo aquello que pueda distraer a un musulmán de sus verdaderas responsabilidades. Estos son los límites establecidos por Allah y no deben transgredirse.

El islam ha considerado las obligaciones religiosas como una responsabilidad fundamental que se confió a los cielos, a la tierra y a las montañas, pero estos no pudieron soportarla. Esto evidencia la gravedad de estas responsabilidades, mientras que el ser humano se comprometió a asumirlas, a pesar de la severidad y dificultad que ello representaba para los universos o esencias superiores a él. Por ello, Allah lo calificó de injusto e ignorante. En el versículo sagrado se enfatiza la importancia de las responsabilidades, y en primer plano se encuentra la palabra Tawhid (monoteísmo) y sus exigencias. Y por eso, Allah amenazó con castigo a los hipócritas que lo menospreciaban, y amenazó con la condena eterna al infierno a los politeístas que adoraban a otros dioses además de a Allah; mientras que perdonó las faltas de los creyentes. Los pecados menores se perdonan evitando los pecados mayores. Allah Todopoderoso dijo: “Sin embargo el hombre la asumió. Realmente él es injusto consigo mismo e ignorante, para que Allah castigara a los hipócritas y a las hipócritas, y a los asociadores  y a las asociadoras, y se volviera con su perdón sobre los creyentes y las creyentes. Y Allah esPerdonador, Misericordioso” Sura 33, Los coligados, aleyas 72,73.

La fe desempeña un papel fundamental en la delimitación de las responsabilidades del musulmán y su compromiso inquebrantable con ellas, impidiendo que haya retroceso o negligencia, pues está dotado de la fuerza interior de la fe, la cual ejerce en las almas un efecto inmenso que los castigos, las medidas disuasorias, las leyes y todos los mecanismos de control humanos no pueden lograr. El hadiz mencionado anteriormente indica que la verdadera fe es la que guía al creyente a asumir y cumplir con las grandes responsabilidades que le han sido encomendadas; de lo contrario, se considera una fe débil e ineficaz.

Al igual que se considera ineficaz aquella oración que no impide que quien la realiza cometa actos inmorales y malos, y así lo ves rezando y su oración no tiene ningún efecto en cambiar su comportamiento.

Hermanos y hermanas: Allah creó al hombre en la mejor forma y le confió grandes responsabilidades que corresponden a la gran inteligencia y la profunda perspicacia que le fueron otorgadas. Estas responsabilidades requieren preservación y cuidado, y abarcan desde los miembros del ser humano, ampliándose hasta los intereses generales de la humanidad y la administración de los asuntos de la comunidad. Estas son algunas de sus formas:

A – Es necesario observar la integridad de las responsabilidades religiosas siendo diligente en el cumplimiento de los deberes y obligaciones religiosas, y adhiriéndose a ellas,  tratar bien a las personas en palabra y obra, Dijo Allah Todopoderoso: ¡”Oh, creyentes! No traicionéis a Allah y a Su Mensajero, ni traicionéis lo que se os ha confiado después de lo que sabéis. Sura 8, Los botines de guerra, aleya 27. Es decir, no traicionéis a Allah abandonando los deberes obligatorios, ni a Su Mensajero abandonando la Sunnah y cometiendo desobediencia y pecados. Comprometeos  también a tratar bien a las personas en palabra y obra.

B – Mantener la confianza en el gobierno se logra eligiendo a un gobernante honesto y competente que guíe a la “umma” hacia la rectitud y la seguridad, la estabilidad y la defensa de su fe e intereses. Es evidente para toda persona racional que muchas naciones poseen abundantes recursos, tanto en la superficie como en el subsuelo, que les garantizan la suficiencia y una vida digna, siempre que encuentren a alguien que gestione sus asuntos con pericia e integridad. Como dijo el poeta: “¡Por tu vida!  que la limitación no reside en el tamaño del lugar sino en la estrechez de miras”. Sin embargo, no se sorprendan de lo que le sucede a la nación cuando los asuntos se confían a personas no cualificadas y el círculo íntimo está corrompido, Un beduino le preguntó una vez al Profeta ﷺ ¿Cuándo será la Hora? El Mensajero de Allah respondió: Si has perdido el amana (confianza, responsabilidad, integridad) , pues entonces espera la Hora. Y le preguntó el beduino: ¿Y como se pierde? Contestó el Profeta si entregas el asunto a quien no está capacitado  entonces espera la Hora”. Al Bujari

C – Cumplir con las responsabilidades del cargo público: asegurándose de que se asignen a quienes las merecen por su competencia y habilidades profesionales, y una conducta disciplinada. El Profeta ﷺ dijo: “Quien designe a un hombre al frente de un grupo cuando hay entre ellos alguien más grato a Allah que él, ha traicionado a Allah, a Su Mensajero y a los creyentes”. Narrado por Al-Hakem. Y la mayor calamidad es cuando las tareas se asignan por el parentesco, el favoritismo, sin olvidar el soborno, a quienes no son aptos para ellas,.

D – Mantener responsabilidades compartidas en la relación entre cónyuges, amigos, comerciantes o socios. Según Abu Huraira -Allah esté complacido con él- el Mensajero de Allah ﷺ dijo: Allah Todopoderoso dice: Yo soy el tercero que interviene entre dos socios, mientras uno de ellos no traicione al otro. Si uno de ellos traiciona al otro la bendición se retira y me aparto de entre ellos”. Narrado por Abu Dawud. La retirada de Allah Todopoderoso de entre ellos significa la eliminación de la cobertura legal, y por lo tanto, cualquier acción que contradiga la Sharia carece de valor o peso.

Que Allah nos bendiga y beneficie a ti y a mí con el Sagrado Corán, y nos proteja de Su castigo humillante. Pido perdón a Allah por mí, por ti y por todos los musulmanes. Así que pídele perdón, pues Él es el Perdonador, el Misericordioso.

Segundo sermón:

La alabanza para Allah, Señor de los Mundos. Que la paz y las bendiciones sean sobre el maestro de los mensajeros, sobre su pura familia y sus buenos compañeros, y sobre aquellos que siguieron su camino hasta el Día de la Resurrección y del Juicio.

Hermanos y hermanas: La fe es un pilar fundamental sobre el que se edifica el carácter musulmán, pues es la fuente de la paz y la tranquilidad interior, así como la fortaleza y la gloria de la umma o comunidad  En nuestra religión pura, se requiere una creencia sincera en un conjunto de principios fundamentales, entre los que destacan la creencia en Allah, en Sus ángeles, Sus Libros, Sus mensajeros,  y la creencia en el Último Día y el decreto divino, tanto en lo referente a lo bueno como a lo malo. Al musulmán se le han confiado grandes responsabilidades, pues tras su administración se encuentran el gobierno y elevados deberes. El Corán considera esta una responsabilidad de la humanidad, una responsabilidad que ni los cielos, ni la tierra, ni las montañas pudieron soportar cuando se les ofreció, y la rechazaron y temieron debido a sus cargas y obligaciones. Las enseñanzas islámicas están repletas de menciones a las responsabilidades más importantes que traen felicidad al musulmán en esta vida y en la otra, ya sea que se refieran al individuo, a su hogar, a su trabajo en particular o a sus relaciones humanas en general.

¡Oh, Allah!, une nuestros corazones, reconcilia nuestras diferencias, guíanos por los caminos de la paz, líbranos de la oscuridad y llévanos a la luz, aléjanos de las acciones vergonzosas, tanto externas como internas, bendice nuestro oído y nuestra vista, a nuestros cónyuges e hijos, y acepta nuestro arrepentimiento, pues Tú eres Quien acepta el arrepentimiento, el Misericordioso. ¡Gloria a tu Señor, el Todopoderoso, por encima de todo lo que describen ¡Y paz sea con los mensajeros! ¡Y alabado sea Allah, Señor de los mundos!

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Al-Hajj (la Peregrinación a La Meca): principios en los que se basa y beneficios https://ccandalusi.org/al-hajj-la-peregrinacion-a-la-meca-principios-en-los-que-se-basa-y-beneficios/ https://ccandalusi.org/al-hajj-la-peregrinacion-a-la-meca-principios-en-los-que-se-basa-y-beneficios/#respond Fri, 10 Apr 2026 08:53:43 +0000 https://ccandalusi.org/?p=11646 Mi charla de hoy trata sobre el rito del Hajj (la Peregrinación a La Meca), y está basada en las palabras de Allah Todopoderoso, quien ordenó a su amigo íntimo Ibrahim (Abraham) -la paz sea con él- que llamara a la gente a realizar el Hajj a su Casa Sagrada: “Y llama a la gente […]

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Mi charla de hoy trata sobre el rito del Hajj (la Peregrinación a La Meca), y está basada en las palabras de Allah Todopoderoso, quien ordenó a su amigo íntimo Ibrahim (Abraham) -la paz sea con él- que llamara a la gente a realizar el Hajj a su Casa Sagrada: “Y llama a la gente a la Peregrinación, que vengan a ti a pie sobre cualquier montura, que vengan desde cualquier remoto camino, para que den testimonio de los beneficios que han recibido…”. Sura 22, La Peregrinación, aleyas 27, 28. Ibrahim -la paz sea con él- obedeció el mandato de su Señor y se puso a trasmitir el mensaje de Allah desde su “Maqam” -piedra sobre la que se se situó durante la construcción de la Meca-, o desde Safa –prolongación del monte Abu Qubays- , o desde el mismo monte Abu Qubays, y exclamó en voz alta: “¡Oh, pueblo! Vuestro Señor ha establecido una Casa, así que realizad la Peregrinación (al-Hajj) a ella”. La sabiduría de Allah dispuso que esta llamada llegara a oídos de todas las personas. Hubo quien atendió el llamamiento e hizo al-Hajj; y hubo quien no lo atendió y no lo hizo. Pero el eco de este llamamiento  aún resuena hoy, despertando emociones y haciendo que los corazones anhelen la Tierra Sagrada de La Meca y la Kaaba (la Casa de Allah). Los creyentes responden a este llamamiento diciendo: “Aquí estoy, oh Allah, aquí estoy”. Mientras que desisten o se muestran negligentes los perdidos y quienes lo postergan justificando su demora con excusas que no aceptan ninguna razón válida para su aplazamiento, tales como: “No pude encontrar a nadie entre mi familia e hijos que ocupara mi lugar durante este tiempo de ausencia”. Otros dicen: ¡No he encontrado a nadie que se ocupe de mis bienes y negocios! La excusa de otros es: ¡El Hajj es obligatorio, pero puedo posponerlo, y aún tengo tiempo! Y así otras excusas similares que provienen del engaño de Satanás para privarlos de los beneficios del Hajj.

Antes de pasar revista a algunos de los beneficios que nos proporciona al-Hajj, recordaré lo que Allah ha prometido a quienes responden a esta llamada y lo que ha amenazado a quienes la descuidan o postergan. En cuanto a quien responde con prontitud,  Allah le ha prometido una generosa recompensa, como se afirma en nobles hadices proféticos, incluyendo las palabras  del Profeta ﷺ: “La realización de la Umra (peregrinación menor) supone una expiación de los pecados cometidos entre ella y la Umra anterior, y no hay recompensa para un Hajj piadoso excepto el Paraíso”. (Al-Bujari y Muslim, según la autoridad de Abu Huraira  -Allah esté complacido con él- ) Y su dicho  ﷺ: “Realizad el Hajj y la Umra consecutivamente (o con frecuencia), pues eliminan la pobreza y los pecados, de la misma manera que el fuelle elimina las impurezas del hierro, el oro y la plata, y no hay recompensa para un Hajj piadoso excepto el Paraíso”. (Al-Tirmidhi y Al-Nasa’i, según la autoridad de Ibn Mas’ud, – Allah esté complacido con él-).

En cuanto a quien lo descuida o posterga: ¡Lo ha amenazado con algo incomparable! De ahí las palabras del Profeta ﷺ “Quien no se vea impedido de realizar el Hajj por una necesidad manifiesta, una enfermedad debilitante o un gobernante opresor, y muera sin haberlo realizado, que muera, si así lo desea, ya que no importa, como judío o cristiano” (Ahmad, Abu Ya’la y Al-Bayhaqi / y el hadiz – aunque es débil, tiene narraciones que lo respaldan y lo hacen sólido, como dijo Al-Shawkani). Y las palabras de Ibn Omar -Allah esté satisfecho de él y de sus padre-: “Que muera judío o cristiano”, lo repitió tres veces, en referencia “a quien muere sin haber realizado el Hajj, aun cuando tenía los medios para hacerlo y era libre de hacerlo”. (Al-Bayhaqi con una cadena de transmisión sólida, como dijo Al-Hafiz Ibn Hajar). De ahí las palabras de Allah Todopoderoso: “Los hombres tienen la obligación con Allah de peregrinar a la Casa, si encuentran medio de hacerlo. Y quien se niegue…Ciertamente Allah es Rico con respecto a todas las criaturas” “Sura 3, La familia de Imrán, aleya 97 ¡Esto es una amenaza para quien puede realizar la peregrinación, pero la retrasa hasta que es demasiado tarde! Porque ignora que tal vez pierda la capacidad o posibilidad -después de haberla tenido- o que una calamidad le acontezca y se lo impida, o que la muerte lo alcance, y así sucesivamente con las calamidades de este mundo.

Después de este recordatorio, volvemos  para enumerar algunos de esos beneficios, y decimos: Los beneficios que obtienen los peregrinos del Hajj y quienes realizan la Umra son numerosos, ¡quizás el mayor de los cuales sea la obtención de recompensas y la eliminación de los pecados! Al-Bujari y Muslim narraron de Abu Hurayra –Allah esté complacido con él- que el Profeta ﷺ dijo: “Quien realice el Hajj y no cometa obscenidades o transgresiones  volverá a su hogar como su madre lo dio a luz (libre de pecado)”. Incluso si no hubiera otros beneficios del Hajj, esto sería suficiente. ¡Pero hay tantos beneficios! Entre ellos está que el Hajj es un tiempo de adoración en el que las almas de los peregrinos se purifican al sentirse cerca de Allah debido a la proximidad de la  Casa Sagrada.

Y dado el tiempo que pasan allí, sirve como un curso educativo para ellos sobre la adhesión al Islam y el cumplimiento de sus grandes preceptos en cuanto a lo permitido y lo prohibido. Se espera que el peregrino regrese habiendo aprendido constancia en la obediencia, constancia en abstenerse del pecado y paciencia ante cualquier dificultad que pueda encontrar con sus compañeros o hermanos en la fe. Que aprenda el perdón y la tolerancia, y que practique la armonía, la coordinación y el acuerdo, para que el egoísmo y el amor propio mueran en él, y la humildad, la preocupación por los demás y la cooperación con ellos -incluso soportando su daño- , tomen su lugar, por amor a Allah y a la Verdad. Dijo Allah Todopoderoso: “Y sé constante en la compañía de aquellos que invocan a su Señor mañana y tarde anhelando Su faz, no apartes tus ojos de ellos por deseo de la vida de este mundoSura 18, La caverna, aleya 28

Entre sus beneficios, destaca que el Hajj es una ocasión especial para que los creyentes se reúnan, trascendiendo sus diferencias de idioma, color, raza y lugar de origen. Se congregan en una misma llanura, en la Tierra Sagrada de Allah. donde son iguales. No hay distinción entre árabes y no árabes, ricos y pobres, blancos y negros, gobernantes y gobernados. Allí no reinan esas distinciones Allí no reina la superioridad, sino que, en el Día de la Resurrección, el creyente justo será superior para Allah  al pecador malvado. Para Allah será mejor aquel que sea más temeroso de Allah, más piadoso. Dado que el Hajj es la mayor reunión de musulmanes, deben aprovechar esta oportunidad para beneficiarse mutuamente de manera que sirvan a la causa del Islam y a su comunidad, siguiendo el ejemplo de su Profeta ﷺ, quien solía ​​aprovechar la temporada del Hajj para difundir el mensaje y predicarlo entre las delegaciones.

Entre los beneficios del Hajj se encuentra también que fomenta la unidad entre los musulmanes. Al reflexionar sobre los rituales y ritos del Hajj, encontramos que son un llamamiento o invitación a la unidad en todos los aspectos. Allí se cumple la unidad de intención, pues hay un solo Dios. Ante Él se postran las frentes, le alaban las lenguas y se elevan las manos en súplica. Él es Aquel cuyo bien y bondad se busca, cuyo perdón se espera y cuya ira y colera se temen. También hay unidad de dirección, ya que la Qibla es una sola: la Sagrada Kaaba. Hacia ella se dirigen quienes se ponen de pie, se inclinan y se postran, dondequiera que estén. Además, hay unidad de tiempo, ya que los meses del Hajj son específicos. ¡No hay Hajj fuera de estos meses! Allah Todopoderoso dice: “La Peregrinación debe hacerse dentro de meses determinadosSurta 2, La vaca, aleya 197. Finalmente, existe la unidad de lugar, ya que la Casa Sagrada, Arafat, Muzdalifah y Mina son los lugares designados por la ley islámica para realizar los rituales. Nadie tiene la libertad de desviarse de ellos ni de reemplazarlos por otros. Allah Todopoderoso dijo: “Así ha de ser, y quien sea reverente con las cosas inviolables de Allah, será mejor para él ante su Señor” Sura 22, La Peregrinación, aleya 30. Y dijo: “Así es; y quien sea reverente con los ritos de Allah …ello es parte del temor de los corazones” Sura 22, La Peregrinación, aleya 32 Y la unidad de las palabras, pues todos claman: “Aquí estoy, oh Allah, aquí estoy. Aquí estoy, no tienes socio, aquí estoy. En verdad, toda alabanza, gracia y dominio te pertenecen. No tienes par  o asociado”. Y repiten: “No hay más dios que Allah, el Único. Él cumplió su promesa, concedió la victoria a su siervo y derrotó a los coligados Él solo”. Y hay unidad de acciones. Cada peregrino entra en estado de “ihram” – condición sagrada de pureza física y mental que los musulmanes deben asumir antes de llevar a cabo el Hajj o la Umra-, recita la “Talbiyah” con su intención, (oración devocional fundamental recitada por los peregrinos  durante el Hajj y la Umra  tras entrar en estado de ihram), circunvala la Kaaba (“Tawaf”) ora detrás del Maqam de Ibrahim, realiza el recorrido entre Safa y Marwa, permanece en el monte Arafat, para orar y pedir perdón a Allah,  pasa la noche al aire libre en Muzdalifah y arroja guijarros en Mina contra el diablo, contra tres pilares que simbolizan la tentación de Satanás a Ibrahim. Así, los peregrinos coinciden en intención, dirección, palabra, obra, apariencia y pensamientos internos. Y este acuerdo es una invitación a que coincidan en otros aspectos.

Es importante recordar que la tierra del Hajj no es lugar de disturbios ni conflictos, sino un santuario sagrado donde no se derrama sangre, no se talan árboles, no se perturba o atemoriza a los animales, no se altera la vegetación y nadie recoge para él los objetos perdidos, salvo quien conozca a su dueño. Allah Todopoderoso, con el fin de proteger la Peregrinación de ser invalidada, ordenó a los peregrinos que se abstuvieran de cualquier acto que atente contra la santidad del Hajj. Dijo: “El que dentro de este periodo de tiempo se comprometa a peregrinar, deber abstenerse, mientras dure la Peregrinación, de tener trato sexual, de transgredir y de disputar” Sura 2, La vaca, aleya 197.

Y Allah Todopoderoso amenazó con castigo a quien pretenda cometer injusticia en ella. Dijo: “Y a los que busquen en ella cualquier desviación con injusticia, les haremos probar un doloroso castigoSura la Peregrinación, aleya 25 (.

Entre las características del Hajj podemos citar que es una temporada de comercio y mercado global que se celebra cada año. En la cual los frutos de todo tipo se traen a la Tierra Sagrada desde todos los rincones del mundo, y los comerciantes y dueños de mercancías encuentran lo que buscan en esta exposición global. Dijo Allah Todopoderoso: “No incurrís en falta si buscáis gracia de vuestro Señor (comerciando durante los días de la Peregrinación)” Sura 2, La vaca, aleya 198.  Lo que se entiende por gracia en el versículo es el beneficio del comercio durante la temporada del Hajj, y no hay desacuerdo entre los eruditos al respecto. Sin embargo, hay un asunto que debe tenerse en cuenta y es: participar en el comercio si causa una deficiencia en la obediencia no está permitido; más bien, se vuelve desaconsejable o prohibido, según la deficiencia o falta que se produzca en la obediencia.

Entre los beneficios y ventajas del Hajj está el hecho de que revive gloriosos recuerdos del pasado, transportando a los peregrinos del Hajj y a quienes realizan la Umra a la realidad de gente noble. La Tierra Sagrada fue su hogar, y allí tuvieron lugar trascendentales acontecimientos. Entre ellos está el recuerdo de Ibrahim  (Abraham) -la paz sea con él- cuando se despide de su amado hijo en la Casa Sagrada, volviéndose con el corazón temeroso y tembloroso: “¡Señor nuestro!, he establecido a alguno de mis descendientes en un valle sin cultivar cerca de Tu Casa SagradaSura 14, Ibrahim, aleya 37. Y el recuerdo de Hajar (Agar) -la paz sea con ella-  cuando consuela a su hijo, que sentía sed y empezó a llorar, y caminó aterrada entre Safa y Marwa siete veces. A la séptima vez salió agua del subsuelo, el agua de Zamzam, que fluyó entre sus manos Y el recuerdo de Ibrahim cuando vio la visión y procedió sin dudar a sacrificar a su único hijo: Dijo: “¡Oh, hijo mío, en verdad he visto en sueños que debo sacrificarte!” Sura 37, Los que se ponen en filas, aleya 102. La respuesta obediente y voluntaria de Ismael -la paz sea con él fue: “¡Padre! haz lo que se te ordena!” Sura 37, Los que se ponen en filas, aleya 102. Entonces la misericordia de Allah Todopoderoso se manifestó en la redención “Le gritamos: ¡Ibrahim! Ya has confirmado la visión que tuvisteSura 37, Los que se ponen en filas, aleyas 104,105. Y así estos recuerdos continúan desarrollándose hasta que aparece el espectro de Abdul-Muttalib, abuelo del Profeta  ﷺ , quien juró sacrificar a uno de sus hijos en la Kaaba como ofrenda a Allah si Allah le concedía diez hijos y estos crecían con él para protegerlo, Echó a suertes y le tocó al décimo.  ¡Y el décimo fue Abdullah! ! Pero Allah quiso que Abdullah se salvara, al igual que se salvó su abuelo Ismael. ¿Y por qué? Para que la semilla más pura pudiera ser colocada en el vientre de Ámina- madre del Profeta- . Estos recuerdos dejan una fuerte impronta en el alma de quien recuerda y en el corazón de quien reflexiona, haciendo que el peregrino sienta que es una rama de un árbol bendito cuyas raíces son los profetas, la paz sea con ellos, y cuyas ramas son sus justos seguidores. Y él es uno de ellos…

Finalmente: La peregrinación a la Sagrada Casa de Allah (la Kaaba) es uno de los pilares del Islam. Según la opinión más sólida, Allah la ordenó en el noveno año después de la Hégira, diciendo: “Los hombres tienen la obligación con Allah de peregrinar a la Casa, si encuentran medio de hacerlo” Sura 3, La familia de Imran , aleya 97. Y a través de las palabras de Su Profeta ﷺ: “Oh, gente! Allah os ha hecho la peregrinación obligatoria, así que realizadla”. (Muslim) Por Su misericordia, la hizo obligatoria solo una vez en la vida y solo para aquellos que tuviesen posibilidad de realizarla. Un verdadero musulmán no considera una carga lo que Allah ha hecho obligatorio, ni considera bueno descuidarlo o dejarlo cuando puede realizarlo, ¡y mucho menos posponerlo hasta el año siguiente cuando puede realizarlo este año!

Aquí hay algunos consejos para aquellos que tienen la intención de realizar el Hajj este año, con la esperanza de regresar con sus pecados perdonados y su abundante recompensa, y ellos son: ¡Purifica tu intención y dedica tu propósito únicamente a buscar la complacencia de Allah a través de tu peregrinación! Realiza los rituales con excelencia, siguiendo la Sunna del Profeta. Además, aseguraos de que vuestros recursos sean lícitos; es decir, que el dinero que uséis para el Hajj provenga de fuentes lícitas. Luego, arrepentíos, mediante el remordimiento y la reparación, de cualquier falta cometida contra vuestro Señor y contra los demás, Allah Todopoderoso es la fuente de todo éxito, y alabado sea Allah, Señor de los Mundos.

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Oportunidades en Ramadán para la obediencia a Allah https://ccandalusi.org/oportunidades-en-ramadan-para-la-obediencia-a-allah/ https://ccandalusi.org/oportunidades-en-ramadan-para-la-obediencia-a-allah/#respond Fri, 20 Mar 2026 10:34:07 +0000 https://ccandalusi.org/?p=11630 La alabanza para Allah, Señor del universo. Que las oraciones y la paz sean con el maestro de los mensajeros, con su familia y con todos sus compañeros. Allah Todopoderoso dice: “Y no he creado a los genios y a la humanidad sino para que me adoren”. Sura 51, Los que levantan un torbellino, aleya […]

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La alabanza para Allah, Señor del universo. Que las oraciones y la paz sean con el maestro de los mensajeros, con su familia y con todos sus compañeros.

Allah Todopoderoso dice: “Y no he creado a los genios y a la humanidad sino para que me adoren”. Sura 51, Los que levantan un torbellino, aleya 56.

Hermanos musulmanes: El musulmán sincero comprende plenamente que no fue creado en vano, sino que fue creado con el propósito más noble y la meta más sublime. Allah lo creó para que le adorase y le proveyó de los medios en este universo para ayudarlo en la obediencia. En este versículo aclara al siervo aclarado el propósito para el que fue creado: la adoración de Allah. Esta adoración u obediencia no se refiere o limita a una época o duración específica que termina con su expiración, sino que es continua mientras dure la vida misma, “mientras el hombre posea razón y entendimiento”. Allah -alabado sea-, es Rico con respecto a todas las criaturas, ni le beneficia nuestra obediencia, ni nuestra desobediencia le perjudica -podría prescindir de todos nosotros-. Nosotros somos los necesitados y Allah es el Autosuficiente. Dice Allah Todopoderoso: “¡Hombres! Vosotros sois los que necesitáis de Allah, mientras que Allah es Rico, en Sí mismo alabadoSura 35, al-Fatir, aleya 15. Toda la creación lo necesita.

Tenemos que entender que la perseverancia en la adoración y las buenas obras hasta el final es un deber del musulmán, y es un mandamiento de Allah Todopoderoso a Su Mensajero ﷺ. Dice Allah Todopoderoso: “Y adora a tu Señor hasta que te llegue la certeza (de la muerte)”. Sura 15-al-Hiyr, aleya 99.

Algunas personas pueden ser entusiastas y activas para un tipo de adoración en un período de tiempo determinado. Comienzan haciendo mucho con un fuerte impulso, y la vanidad puede empujarlas, incluso, a despreciar la adoración de los demás. Sin embargo, esas personas, debido a su falta de sentimiento profundo por la adoración, con el tiempo se vuelven apáticas, y dejan de realizarla, abandonándola, a veces, totalmente. Si el creyente se mantiene cumpliendo lo mínimo que Allah nos exige, entonces no hay interrupción de la adoración, no hay olvido de la obediencia que debemos a Allah. Aquí podemos aplicar las palabras del Profeta Mohammad ﷺ: “Quien se agota haciendo exageradamente algo, ni recorre el camino ni hace perdurar a su montura”. Es decir, que esa persona va a ser incapaz de lograr su propósito y alcanzar la meta; por el contrario, va a hacer perecer a su montura. Este adagio o ejemplo el Profeta Mohammad ﷺ lo utilizó para señalar a todos los que se lanzan a hacer algo con demasiada severidad y piensan que lo están haciendo bien, y es que el Islam promueve la facilidad en la práctica de la religión.

El Profeta Mohammad ﷺ fue preguntado sobre las obras más queridas por Allah, y contestó: “Las obras más queridas  por Allah son las que se hacen con constancia, regularmente, aunque sean pocas”.

Al-Hasan al-Basri -Allah tenga misericordia de él- dijo: “Allah no ha puesto un plazo para las obras del creyente antes de la muerte”. Por lo tanto, el creyente debe persistir en las obras y en la adoración sin interrupción y alejarse de la negligencia y la vagancia. Todo su proceder en esta vida tiene que tener como objetivo Allah y la obediencia a Él .

Tan pronto como termine Ramadán vendrán los meses del Hayy (la Peregrinación a la Sagrada Casa de Allah). Son meses que llevan a los musulmanes a un viaje espiritual en el que están unidos a su Señor. En ese tiempo se ayuna de las pasiones y se intensifican los actos de adoración buscando el perdón.  El Todopoderoso describió su realidad con estas palabras: “Era  poco lo que dormían de noche y en el tiempo anterior al alba pedían perdón” Sura 51, Los que levantan un torbellino, aleyas 17 y 18 ¡Y cuánto bien hace este periodo de tiempo a la creación! Ruegan y esperan la bondad del Creador hacia ellos en el Día  en el que ni las riquezas ni los hijos servirán de nada excepto para aquellos que se acerquen a Allah con un corazón puro. ¡Y cuántas lagrimas derramaron al terminar la temporada de la adoración, a la conclusión del beneficioso mercado comercial de Ramadán en el que llenaron sus corazones de lo que ofrecieron de obras virtuosas, y es que estaban  temerosos de que no fuesen aceptadas¡ Omar ben Abdul Aziz salió en el día de Eid al-Fitr y dijo en su jutba o sermón: Oh gente, ayunasteis por Allah durante treinta días, os levantasteis durante treinta noches, y hoy salisteis pidiendo a Allah que acepte de vosotros lo que tenía”.

Algunos de los primeros musulmanes virtuosos (salaf) se mostraban tristes el día de Eid al-Fitr. Se les decía: “Es un día de alegría y felicidad”, pero ellos contestaban: “Tenéis razón, pero mi Maestro me ordenó que hiciera una obra para Él, y no sé si la aceptará de mí o no“. Ibn Raya -Allah tenga misericordia de él- dijo: Los salaf o predecesores virtuosos -Allah tenga misericordia de ellos- solían durante seis meses suplicar a Allah que les llegara el mes de Ramadán, y luego imploraban a Allah durante otros seis meses para que aceptase sus obras. Dijo Allah Altísimo: “Los que dan de lo que se les da y sienten temor en su corazón porque saben que han de retornar a su Señor”. Sura 23, Los creyentes, aleya 60.

Nuestra señora ‘Aisha -Allah esté complacido con ella- preguntó sobre el significado de este versículo. Dijo: ¡Oh Mensajero de Allah! ¿Esto se refiere a quien  comete adulterio, bebe alcohol y roba, y sin embargo teme a Allah? Él respondió: No, hija de Abu Bakr, se refiere al hombre que reza, ayuna y da caridad, y por eso teme a Allah Todopoderoso“. Ese es el camino de ellos en su primer viaje hacia Allah en el mes de ayuno, luego se trasladaron a otro viaje en el que participa el alma con el cuerpo -el viaje de la Peregrinación- para mantener la obediencia y estar en constante búsqueda del bien, enfrentándose a las pasiones y a los caprichos del alma. El creyente se eleva así a las filas de los justos y bien guiados, y entrará en el grupo de los virtuosos, de quienes Allah dijo: “Y aquellos que se han esforzado por Nosotros, les guiaremos por nuestro camino. Es cierto que Allah está con los que hacen el bien” Sura 29, La araña, aleya 69. Aunque el viaje espiritual en Ramadán es una elevación en el escalafón de la piedad y en él nos alzamos por encima de las pasiones y su tiranía; en el viaje del Hayy también se establece la provisión del temor reverencial a Allah (taqwa) y supone una elevación que nos aleja de los peligros de las pasiones, y es una protección contra el pecado en todos sus caminos, como dijo el Todopoderoso: “Y llevad provisiones, aunque la mejor provisión es el temor (de Allah). Así pues guardaos, vosotros que entendéis la esencia de las cosas”. Sura 2, La vaca, aleya 197 Es decir, proveeos del temor a Allah para vuestra vida en el Más Allá, porque el temor a Allah es la mejor provisión en la que nos podemos apoyar, como dijo aquel: “Si tú no partiste con la provisión del temor a Allah * y después de la muerte te encuentras con aquel que sí se provisionó* lamentarás no haber sido como él * y no haber observado lo que estaba destinado”

Así, cada vez que termina una temporada de adoración, Allah la continúa con otra para resaltar la sabiduría que subyace a la creación, y para que el musulmán no se aparte de la obediencia a su Señor en ninguna etapa de su vida, pues el objetivo del musulmán en su mundo y en el Más Allá es lograr la complacencia de su Señor, bastándole eso como felicidad.

En cuanto a aquel cuya intención de caminar por los senderos de la obediencia se ha debilitado, y ha dejado de estar unido a las filas de los justos, contentándose con las buenas obras que ha realizado en cualquier periodo de su vida o en cualquier época virtuosa como Ramadán, ese es como alguien cuyo camino se ha interrumpido sin llegar a su objetivo, o retrocedió sobre sus talones, apartándose de la guía y volviendo al pecado tras el arrepentimiento y la rectitud,  y eso es lo peor que puede desear un musulmán. “Y si se extravían las mentes sobre el conocimiento, entonces ¿qué le dicen los sinceros? *Señor mío, en verdad la guía es Tuya y Tus signos son luz con la que guías a quien quieres”. Esto es lo opuesto a la situación de los bien guiados, cuya realidad Allah describió diciendo: “Y a los que siguen la Guía les aumenta en guía  y les infunde Su temorSura 47 Mohammad, aleya 17. A los creyentes piadosos, a los que tienen temor de su Señor, Allah les aumenta la guía, y les inspira el camino recto, pues ellos oyen, entienden y actúan conforme a lo que saben. De hecho, la obediencia, la constancia en llevarla a cabo, y la plena dedicación a ella son una protección contra Satanás. Mediante ella, Allah protege a los siervos que son sinceros en la fe y el arrepentimiento, y no permite a Satanás que llegue a ellos. Dijo el Todopoderoso: “Es cierto que sobre Mis siervos no tienes ningún poder. Y tu Señor basta como Guardián Sura 17, El viaje nocturno, aleya 65. Esto significa que Satanás no tiene autoridad sobre ellos, pues ellos se confían plenamente a Allah. ¡Y Allah es suficiente para nosotros y qué mejor Guardian! Él es quien repele las maquinaciones y tentaciones de Satanás y nos protege de sus seducciones e incitaciones.

Después todo esto sabemos que hay dos tipos de personas: En primer lugar, tenemos a la persona creyente y piadosa, aquella que si es tocada por el diablo, recuerda lo que porta de “Amana” o sentido de la responsabilidad que Allah ha depositado en él, y lo que le espera de la cuenta, así que busca refugio en Allah, y en ese momento ve con claridad y hace las cuentas de su alma. Dijo el Todopoderoso: “En verdad los que tiene temor (de Allah) cuando una instigación de Satanás los tienta, recuerdan y entonces ven con claridad” Suta 7, Los lugares elevados, aleya 201. Estos son los siervos de Allah sobre los que el diablo no tiene poder ni influencia.

El segundo tipo es el desobediente, el pecador, que es cogido por Satanás, el cual toma el control de él valiéndose del dinero, de los malos placeres de este mundo, del alma que ordena el mal y de todas las pasiones.

Entre las características que mencionó Allah para los siervos virtuosos es que pasan la noche en oración. Dijo el Todopoderoso en lo referente a los atributos de los siervos del Misericordioso: “Los siervos del Misericordioso son aquellos que caminan por la tierra humildemente, y que cuando los ignorantes se dirigen a ellos dicen paz. Y los que pasan la noche postrados y en pie por su Señor” Sura 25, El discernimiento, aleyas 63, 64. Este atributo varía según las diferentes personas. Hay quienes rezan la oración del Isha en congregación y siguen su sunna. Luego rezan la oración del Fayr en congregación. Éste es el que descrito con las palabras “pasa la noche postrado y de pie ante su Señor,” Y a algunos de ellos se les aplica las palabras del TodopoderosoLevantan su costado de los lechos para invocar a su Señor con temor y anhelo, y dan de la provisión que les damos Sura 32, La postración, aleya 16.  Cada alma es responsable de lo que hace para no ser reacia a adorar a su Señor, ni aburrirse, ni volverse perezosa, En el hadiz: “Gente, realizad tantas buenas obras como podáis porque Allah no se cansa (de recompensarlas) hasta que vosotros os canséis”.

¡Oh, Allah! Te pedimos que aceptes de nosotros el ayuno, nuestra oración y buenas obras. ¡Oh, Allah! Haznos firmes en la fe y haznos guías bien encaminados ¡Oh Allah! Haz que la fe sea amada por nosotros y adorne nuestros corazones, y haz que nos resulten odiosas la incredulidad, la inmoralidad y la desobediencia. Haznos de los bien encaminados. ¡Oh Allah! Ampara a los oprimidos en todas partes. Que las bendiciones sean sobre nuestro maestro  Muhammad

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